Argumentos a debate

Licencias de conducir para los indocumentados

En marzo de 2011 un grupo de Senadores de los tres principales partidos políticos viajamos a Sacramento, California, con el fin de sostener distintos encuentros con congresistas, líderes sociales y autoridades estatales. El propósito era no sólo estrechar los vínculos de diálogo y cooperación con el Senado de la República sino esencialmente, agradecer, saludar y reconocer una postura que, a contracorriente, se oponía frontalmente a lo que en aquel momento fue una oleada de legislación anti-inmigrante que recorría buena parte del país vecino desde Arizona hasta Indiana. En efecto, el Congreso estatal de California ponía el ejemplo con la aprobación de la denominada California Dream Act y con una serie de acciones que lo colocaron a la vanguardia en el reconocimiento a las aportaciones económicas y culturales de los inmigrantes de origen latino y especialmente mexicano. Los integrantes de esta delegación fuimos testigos de la enorme voluntad política mostrada por legisladores, líderes comunitarios agrupados en una extraordinaria organización llamada “Cien Amigos” así como del propio gobernador, concejales y alcaldes para impulsar legislación y políticas a favor de los migrantes indocumentados. Pudimos constatar, por ejemplo, la discusión de iniciativas de gran calado para proteger los derechos laborales de empleados domésticos, para establecer criterios para evitar detenciones con fines de deportación en la comisión de delitos no graves y no violentos así como sendos programas piloto para expedir permisos de trabajo a inmigrantes indocumentados en la industria agrícola y de servicios.

Es sumamente satisfactorio comprobar que el Congreso y las autoridades ejecutivas del estado de California no se han apartado de este camino. En una histórica decisión, ambas Cámaras del Congreso estatal de California recientemente aprobaron y luego el propio gobernador del estado, Edmund J. Brown, promulgó la ley AB60 que entrará en vigor en enero del 2015 y a partir de la cual se otorgarán licencias de conducir a cientos de miles de indocumentados. La nueva ley prohíbe expresamente la discriminación con base en esta licencia así como su utilización para cualquier investigación criminal, arresto o detención con base en el estatus migratorio de quien la porte. De esta manera el estado de California vuelve a la medida que derogó en 1993, cuando el entonces gobernador Pete Wilson firmó una ley que exigía el número de Seguridad Social del usuario y, por tanto, su residencia legal para obtener el documento, y se une a la lista de 10 estados del país que extienden el documento a personas que comprueban residir en los Estados Unidos sin tomar en cuenta su estatus migratorio.

Al colocar su firma en la ley AB60, el gobernador Brown advirtió que cuando millones de personas sin documentos manejen legalmente en California, el resto del país tomará nota de que ya no están en las sombras y el gobierno federal, una vez reabierto, tendrá que tomar con seriedad una reforma migratoria comprensiva. Las licencias de conducir son una herramienta para los inmigrantes indocumentados en la medida en que les facilita acceder a ciertos servicios públicos y desahogar trámites estatales de diversa índole al tiempo que les ahorra toda clase de problemas de la vida cotidiana.