Argumentos a debate

Una Legislatura transformadora

Al término de un periodo legislativo todos sus integrantes tienen el impulso de subrayar lo mucho que fue útil a México o bien su carácter presumiblemente histórico. En esta ocasión, no se trata solamente de un lugar común o de una impresión generalizada sobre reformas relevantes en el país. Con objetividad podemos decir que concluye con orgullo una Legislatura que contribuyó a transformar al país en distintos órdenes de su vida pública. Cuantitativamente el resultado total arroja la aprobación de 29 reformas constitucionales, 442 reformas y decretos así como 44 nuevas leyes y un sinnúmero de exhortos aprobados. Sin embargo, no es sino hasta que se profundiza en la calidad y en el calado de estas reformas que se entiende su verdadera contribución. No es fácil afirmar que una Legislatura haya transformado tantos contenidos de las normas constitucionales y reglamentarias en materia educativa, política, energética, de telecomunicaciones, transparencia, competitividad, justicia y anticorrupción por sólo mencionar algunas. No todas, sin embargo, son reformas concluidas ni todos los procesos legislativos fueron igualmente positivos para el país. En mi partido, por ejemplo, nos opusimos y votamos en contra de una reforma fiscal que, en buena medida, sentimos que tiene parte de la responsabilidad de una delicada situación económica en el país. Igualmente, no avanzamos lo suficiente en materia de combate a la corrupción y claramente sufrimos la oposición del partido en el gobierno para llevar adelante otros temas.

Con todo, la LXII Legislatura hizo historia, cambió paradigmas y con la participación activa y propositiva del Partido Acción Nacional remontó al menos dos Legislaturas previas en donde el ahora partido en el gobierno obstruyó buena parte de las reformas que habíamos promovido por décadas. La idea de que la Cámara de Diputados no podía ser, con su conformación actual, un agente de grandes reformas se ha disipado por completo. Los diputados debatimos y construimos acuerdos sobre temas torales para el bienestar de los mexicanos, la estabilidad del país, el crecimiento y la competitividad de su economía, la pluralidad de su sistema político, el fortalecimiento de la procuración de justicia y la regulación y control de la deuda de estados y municipios, entre muchos otros. La reforma constitucional para conformar los gobiernos de coalición y dotar a las Cámaras de atribuciones para ratificar, bajo determinadas circunstancias, a algunos Secretarios de Estado, la que creó el Instituto Nacional de Elecciones en sustitución del Instituto Federal Electoral, la que facultó al Congreso para legislar en materia de derechos de las víctimas y para emitir legislación penal única así como aquellas tendientes a elevar la edad mínima de admisión al empleo y aquellas asociadas a la posibilidad de conformar candidaturas independientes han sido celebradas por su pertinencia, eficacia y naturaleza vanguardista. En el ámbito de la legislación secundaria, hubo importantes reformas en materia de no discriminación, medición de la pobreza, protección de los derechos humanos, promoción de la salud y la equidad de género por solo nombrar unos cuantos. Unas y otras han dejado ya una impronta de la mayor relevancia en las políticas públicas del país por lo que es también un trabajo, cada vez más cuidadoso y sistemático, para incorporar mejores prácticas, estándares y compromisos internacionales de México.