Argumentos a debate

Fría y lluviosa Navidad

Varios frentes fríos, como se denomina en la meteorología a estos fenómenos, fueron los responsables de que miles de habitantes en Tabasco, Chiapas y Veracruz, principalmente, pasaran Nochebuena y Navidad con viviendas, negocios y calles totalmente anegadas por las lluvias mas intensas del año. Mientras escribo estas líneas leo que la Comisión Nacional del Agua pronosticó para el viernes 27 un reforzamiento del Frente Frío número 20 que podría extenderse desde la península de Florida hasta el Sur del Golfo de México afectando gravemente a la mayor parte del estado de Tabasco, la región noroeste de Chiapas y algunos municipios de Veracruz con precipitaciones de alto volumen. En plena navidad, cientos de familias fueron evacuadas y llevadas a albergues. Las temperaturas bajaron también notablemente en todo el país y, en consecuencia, la Secretaría de Marina debió activar el "Plan Marina" y la Secretaría de la Defensa Nacional el DN-III para la prevención, auxilio y recuperación por los estragos causados. El 2013, en efecto, fue un año especialmente crítico para nuestro país en materia de ciclones, huracanes y sismos. De entrada, la interacción entre el huracán Ingrid en el Golfo de México y la tormenta tropical Manuel en el Pacífico volvieron a septiembre, por primera vez desde hacía décadas, el mes más lluvioso del año. A consecuencia de ello, la costa de Acapulco y muchas otras del estado de Guerrero atestiguaron una devastación sin precedentes. En el Pacífico, la temporada de ciclones fue profusa y se formaron decenas de huracanes.

Sin duda, hay acciones gubernamentales que podrían reducir el sufrimiento que causan estas catástrofes naturales. Pero cometeríamos un error si nos ocupamos tan sólo de la dimensión local o nacional de estos desastres. Pero lo cierto es que las recientes inundaciones en México apenas son un botón de muestra de un fenómeno auténticamente global. Las inundaciones registradas en Dominica, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas han sido a tal grado dramáticas que la Organización de Estados Americanos comienza a ocuparse de coordinar una respuesta hemisférica. En efecto, se trata de los embates, cada vez más profundos, del cambio climático. De acuerdo con científicos de la talla de Francis Zwiers, existe una correlación entre los niveles de gases de efecto invernadero y las fuertes precipitaciones que viene experimentando el planeta. Sin duda, ni el alcantarillado ni el sistema de aguas, ni prácticamente ningún sistema de protección civil en el planeta está preparado para enfrentar lluvias torrenciales como las que se esperan si el medio ambiente sigue deteriorándose. Más aún, de acuerdo con un informe reciente de la organización Nature Climate Change, las ciudades portuarias y ribereñas tendrán un riesgo nueve veces mayor al actual en materia de inundaciones mismas que le costarán al mundo unos 52 mil millones de dólares.