Argumentos a debate

Competitividad y desigualdad: el dilema

El Fondo Monetario Internacional publicó recientemente sus nuevas previsiones económicas para la segunda mitad del 2015. A partir de un análisis general sobre sus hallazgos, hay una serie de lecciones relevantes para todas las economías que, como la de México, buscan posicionarse mejor en un entorno crecientemente competitivo y cambiante. Sabíamos ya, por los estudios que en este sentido realizaron en su momento tanto la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que las economías latinoamericanas crecerán en promedio, en el mejor de los casos, un 1%. Los motivos son múltiples y van desde la desaceleración económica de China, el elevado costo de la corrupción yhasta los bajos precios del petróleo. Lo que no sabíamos, sin embargo, es que había cambiado de manera drástica el ranking de mayores economías del mundo si se les mide por su paridad de poder de compra -cálculo que elimina las distorsiones que crean los diferentes niveles de precios en cada país- y no necesariamente por su Producto Interno Bruto. En millones de dólares ajustados por la paridad de poder de compra, China es ya la primera economía del mundo dejando en segundo lugar a Estados Unidos por una diferencia menor pero con tendencia creciente. El tercer lugar ya no lo ocupa Japón sino India, seguidos de Alemania, Rusia, Brasil, Indonesia, Reino Unido y Francia. México ocupa ya el 11 lugar entre las economías mundiales por poder de compra y rebasa, de esta manera, a Italia, Corea del Sur, Arabia Saudita y Canadá. De acuerdo con estas previsiones, México superará en lo que resta de 2015 a España como primera economía hispana. Esto significa que España, aún si crecerá vigorosamente este año con una tasa de 2.5%, las pérdidas de siete años de crisis le hará perder esa posición.

Ahora bien, si la medición fuera por PIB por habitante, México aún sigue muy lejos de España con 10 mil 174 dólares per cápita frente a los 26 mil 517 del país europeo. El crecimiento previsto en cinco años no cambiará sino que probablemente ahondará esa brecha con situándose en 32 mil 288 dólares de ingresos anuales por español frente a 12 mil 893 de ingresos anuales por mexicano. Son distintas y muy relevantes las lecciones que podemos obtener de este estudio. Por un lado, que la competitividad global de México se ha acrecentado notablemente. Por el otro, que el panorama latinoamericano de desigualdad seguirá teniendo a México, junto con Brasil y otros, como uno de sus campeones regionales. Indudablemente la retórica oficial y la narrativa en boga en los circuitos comerciales y financieros de altos vuelos seguirá siendo la de la competitividad.