Argumentos a debate

California a la vanguardia en los derechos a los inmigrantes


En entregas anteriores me he referido ya a la manera en que la Legislatura estatal de California se ha convertido en una auténtica punta de lanza en la defensa de los derechos de los inmigrantes indocumentados. En efecto, el capitolio de Sacramento ha emprendido en los últimos años una verdadera cruzada, ejemplar en muchos sentidos, a favor de aproximadamente 3 millones de indocumentados que viven en ese estado de la Unión Americana. Desde 2011 ha puesto el ejemplo remando a contracorriente de un contexto adverso en muchas otras regiones de los Estados Unidos. Desde la aprobación de la denominada DreamAct,California consolidó una política de avanzada en materia de protección a los que en la jerga política y noticiosa se les otorga el apelativo de dreamers. Es decir, aquellos jóvenes indocumentados que han crecido y estudiado o trabajado en los Estados Unidos y que, en cualquier caso, han vivido en los Estados Unidos desde antes de cumplir los 16 años de edad. Se trata de un grupo numeroso de jóvenes cuyo talento, creatividad y empeño es preciso aprovechar para el futuro de ambos países y una realidad innegable que antes que combatir tenemos que respaldar.

De ahí la importancia que reviste la información reciente sobre uno de ellos. Se trata de Sergio García, quien llegó a California cuando apenas tenía 17 meses y donde vivió hasta los nueve años. Luego fue llevado a México y durante su adolescencia transportado nuevamente a California. Al obtener su padre la residencia legal, García inició su trámite sin resultados. No obstante ingresó a la Universidad Cal NorthernSchool of Law, una universidad nocturna para estudiantes que trabajan, en donde se graduó como abogado en 2009. Desde entonces, y de la mano de organizaciones como la Coalición de Derechos Humanos de Los Ángeles (CHIRLA), comenzó una lucha por obtener la licencia de abogado y, en ese sentido, la posibilidad de ejercer como tal en el estado de California. La solicitud fue presentada por el Comité del Colegio Estatal de Abogados y eventualmente concedida gracias al fallo de la Suprema Corte de California que decidió que "no hay ninguna ley estatal ni política pública en el estado que justifique la exclusión de los indocumentados a obtener una licencia de abogado". Esta decisión se basa en un nuevo estatuto, firmado por el gobernador Jerry Brown, que autoriza desde el año pasado al Colegio Estatal de Abogados a admitir en su seno a aquellos solicitantes que hayan ingreso al país sin documentos. De acuerdo con un comunicado de prensa de la CHIRLA, esta decisión presagia un futuro promisorio para los dreamers en Estados Unidos y acerca los sueños de muchos de ellos a la realidad.

California, una vez más, se distingue por entender cabalmente la aportación que los jóvenes indocumentados de origen mexicano en Estados Unidos son capaces de hacer a la competitividad, el crecimiento económico y el bie-nestar general de lo que hoy es ya la décima economía del mundo.