Argumentos a debate

Brasil: la elección presidencial que el mundo observa

Hace tiempo que un proceso electoral en Brasil no generaba tal nivel de expectación tanto a nivel nacional como en la región en su conjunto. Las razones de ello son múltiples. Por supuesto ningún acontecimiento político de estas dimensiones en un país como Brasil, el quinto más grande del mundo, la séptima economía del mundo, la mayor economía latinoamericana, no puede pasar inadvertido. Sin embargo hay razones específicas sobre las que conviene comentar. En primer lugar, por la elección misma y su contexto político y económico. El éxito de Brasil en la superación de la crisis financiera y los importantes logros en el combate a la pobreza, aspectos que favorecen a la presidenta Rousseff, contrastan con el descontento popular contra su administración por los gastos que algunos consideraron excesivos para albergar la Copa Mundial de Fútbol 2014 así como ciertos escándalos de corrupción en los que una parte de la elite del partido gobernante se ha visto inmersa. En estas condiciones, cualquier resultado es y sigue siendo plausible.

En segundo lugar, por la dinámica de las campañas y sus candidatos. La sorpresiva muerte del candidato original del Partido Socialista Brasileño, Eduardo Campos, a causa de un accidente aéreo, y su remplazo por la activista ambientalista Marina Silva constituyó un primer elemento relevante. El ascenso estrepitoso de las preferencias electorales de Silva en detrimento de la intención de voto para la presidenta actual y candidata de la coalición "Para que Brasil siga cambiando" fue otro aspecto sobresaliente. Por otro lado la caída de Silva y el repunte de Aécio Neves –la llamada onda Aécio- del Partido de la Social Democracia Brasileña, situándolo en segundo lugar durante la primera vuelta electoral ha constituido otro fenómeno digno de asombro. El reciente anuncio de Marina Silva sobre el apoyo que brindará a Neves en la segunda vuelta contribuye a una mayor expectación. Conviene recordar que de acuerdo con el sondeo más reciente, el actual senador Neves obtendría 49% de los votos frente al 41% que obtendría Rousseff si las elecciones fueran hoy. Con todo, de acuerdo con distintos análisis publicados en la prensa internacional, la candidatura sigue avanzando en las zonas rurales prácticamente al mismo tiempo que se retrocede en las grandes ciudades como Sao Paulo. Finalmente, hay otro elemento de enorme importancia en relación con los resultados electorales. Si Rousseff no consigue la mayoría de votos, Brasil daría un viraje político inesperado dejando atrás doce años de gobiernos del Partido del Trabajo. De acuerdo con distintos analistas, la transformación sería especialmente relevante en materia de política exterior y política comercial. Pocos países como el nuestro debería dar un seguimiento puntual a las elecciones presidenciales en Brasil. Cualquiera que sea el resultado de la elección, México debería aprovechar la oportunidad de un nuevo liderazgo en el país sudamericano, y en cualquier caso, una nueva administración respaldada por una nueva coalición política, para relanzar una relación que hoy se encuentra más bien relegada a un segundo plano por viejos y nuevos desacuerdos entre ambos países. Vale la pena volver a reflexionar sobre lo que México y Brasil, las economías más importantes del continente, podrían hacer juntas en beneficio de una serie de metas comunes. No hay que olvidar que en esta elección se renovará también el Congreso Nacional por lo que representa una oportunidad de oro para hacer lo propio en el ámbito parlamentario.