Para qué creer

Le doy vueltas al asunto y no doy con una explicación que me deje tranquilo. Veo las religiones en las que creemos, los disparates y absurdos como la Cienciología, creencias varias como el New Age e intento comprender qué lleva a una persona a aceptar cosas ridículas y llevar esta actitud al extremo de matar o morir por ellas. Cuando uno revisa los dogmas de las religiones lo primero que vemos es un cuerpo de creencias que tiene un origen. Esto es muy importante porque la mayoría de las personas creen en una religión revelada, es decir, una en la que sus puntos básicos fueron otorgados por una deidad. Pero cuando investigamos de dónde provienen estas normas y creencias, descubrimos que son perfectamente humanas (y perfectamente absurdas muchas de ellas). Discutía yo hace unas semanas con un sacerdote católico sobre la supuesta existencia de Cristo. Después de varias horas tuvo que aceptar que el Cristo, como personaje histórico, no es muy factible. No hay mención de él en los primeros dos siglos de nuestra era y es sólo hasta el Concilio de Nicea en 325 que se estandarizan la mayoría de las creencias del catolicismo y que su personaje central es investido de toda una serie de capacidades, familia, hechos: una historia. Incluso Nazaret es un pueblo que aparentemente no existió sino hasta el siglo II de nuestra era; antes de eso no hay mención de él en ninguna parte. Hay que ver lo siguiente: el cristianismo en un principio fue, de hecho, una herejía de la religión judía. Es fundamentalmente una religión que fue progresivamente desjudaizándose y helenizándose. Esto para adaptarse culturalmente al Imperio Romano. Fueron siglos y muchísimas sectas los que pasaron antes de que se fuera homogeneizando, consolidándose. Las disputas que existieron durante todos esos siglos fueron sangrientas y el concepto de Herejía jugó un papel importante para crear esta consolidación de creencias. Recordemos que la religión no es filosofía; ésta última cuestiona e intenta cambiar; la religión está anquilosada en un cuerpo de creencias, normas y supuestos y los cambios que experimenta son pocos y tardan décadas en ocurrir. Cuando en la Revolución francesa se le quitó el poder penal a la Iglesia, terminó una era de terror, representada por esa máquina siniestra interna que castigaba la herejía: la Inquisición. ¿Qué es el cristianismo? Vamos a resumir: un cuerpo de textos antiguos modificados y adaptados para crear un punto común a la enorme cantidad de iglesias que existían en esos primeros siglos. A la larga lograron una unificación, pero a un costo humano enorme. Vuelvo al tema de la herejía y la inquisición: perseguir y matar por profesar una creencia disímil o contraria sólo puede generar una pesadilla. Qué bueno que ya no tenemos a la Iglesia manejando las leyes civiles. El punto es que el cristianismo pasa de ser una religión de unificación de sectas a una de Estado. Entonces, cabe preguntar algo muy sencillo; si ya sabemos que se trata de una religión que fue progresivamente inventada, ¿para qué creer? Pienso que para eso está la filosofía y me parece que es mejor vivir cuestionando y experimentando que rodeándonos de creencias absurdas que sólo generan conductas perniciosas en donde se pierden las libertades básicas. La fe sólo genera odio porque no cuestiona y excluye de manera absoluta las creencias que no le son convenientes. Me parece que el acercamiento de la filosofía es, en principio, más humilde; produce alternativas y siempre deja un gran signo de interrogación: no pretende saberlo todo. La filosofía nos puede salvar, la religión nos condena.


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