Unicornios Mexicanos

El mejor equipo

El año pasado, un cliente nos encargó un proyecto editorial cuya fecha de entrega estaba muy próxima. Era redactar y editar un libro de negocios y, según mis cálculos, teníamos la mitad del tiempo y del presupuesto que se requerían para lograr los resultados esperados.

El cliente estaba desesperado. Sabía que nos buscó de “bateador emergente”. Supuestamente, su proveedor original no podía cumplir con el proyecto, ya iniciado, por un compromiso personal. Sospecho que más bien lo rechazó por el tiempo y presupuesto asignados.

En aras de tener un nuevo cliente, obtener flujo de efectivo, ganar experiencia y, sobre todo, seguir construyendo prestigio atendiendo a una marca muy reconocida en su entorno, acepté el proyecto. Con los tiempos y presupuesto ya definidos por el cliente.

Mi equipo y yo nos pusimos a trabajar como locos. A empujones, pero el proyecto iba saliendo. De repente, comenzaron los dramas. El más importante era que una persona a la que entrevistamos para el proyecto se quejó amargamente del entrevistador, que era una persona de mi equipo.

Supe por mi cliente que su queja era que mi escritor no se había preparado lo suficiente para la entrevista, que estuvo distraído durante la misma y que eso era poco profesional. Le escribí un correo al entrevistado disculpándome por la mala experiencia e invitándolo a desayunar o a comer, para conocerlo, escucharlo si aún había algo más de lo que quisiera quejarse y disculparme personalmente.

En su reply rechazó el encuentro y me dio una breve y dura retroalimentación. En pocas palabras me recomendó (o quizá un poco más que eso) que corriera al escritor. Me dijo que las compañías recién creadas deben cuidar mucho los equipos que las conforman o de lo contrario afectan negativamente la cultura corporativa que está en vías de conformación.

Puede averiguar que en la entrevista sí sucedieron cosas que dieron lugar a la queja del entrevistado. Reprendí al integrante de mi equipo, pero no lo corrí. Semanas después él se fue a otro trabajo que le ofrecía mejores condiciones que las que tenía en mi empresa.

El proyecto fue un desastre, financiera y operativamente, para la empresa. Perdimos lo que no queríamos (tiempo, dinero, energía) y no ganamos lo que queríamos (un nuevo cliente, prestigio). Obtuvimos sin embargo muchas lecciones. Una de las más importantes fue sobre quienes integran los equipos.

He leído muchas veces cosas como “contrata lento, despide rápido”. O que si no te alcanza para contratar a un buen equipo, hay que darles acciones. Un buen equipo sin duda es estratégico para cualquier empresa. También creo que una empresa debe tener a los mejores elementos.

Los matices surgen al definir “mejor”. ¿Es el mejor equipo el más experimentado? ¿El más caro o el de más prestigio? ¿El mejor equipo para una empresa lo sigue siendo para cualquier otra? ¿El grupo de los mejores individuos en una actividad hacen en automático el mejor equipo?

Hoy puedo decir que somos el mejor equipo gracias al empuje, la entrega y el talento de Olga; a la paciencia, confianza y el rápido aprendizaje de Karly; al buen ánimo, la honestidad y el trabajo de Nan; a la fortaleza, acción y seguridad de Shani. Y para ellas no tengo más que una palabra: Gracias.

*Fundador de VenturaMedia, firma que promueve la cultura emprendedora.

@adolfoconected

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