Unicornios Mexicanos

¿Estudiar o emprender?

Tengo una hija de 8 años que es muy hábil para hacer manualidades. En la escuela, a pesar de que sus papás le ayudamos muy poco, en general siempre ha tenido muy buenas calificaciones. Desde que mi hija es capaz de comunicarse, no ha faltado quien le pregunte qué quiere ser de grande o qué carrera quiere estudiar.

La respuesta de mi hija, supongo que por las pocas referencias que tiene sobre carreras universitarias y actividades económicas, es que quiere ser diseñadora. Si se le pide especificar, agrega "de interiores". Antes, ha respondido "ser mamá de 10 hijos" y maestra, entre otros menesteres.

¿Y si no quiere estudiar ninguna carrera universitaria? ¿Y si se quiere dedicar a otra cosa, por ejemplo, a emprender un negocio? No voy a contar las discusiones que tan solo por hacer esas preguntas he tenido con la mamá de mi hija.

Hace varios años conocí a Armando Chacón y Pablo Peña, dos personas muy inteligentes. Uno trabajaba en una asociación civil y la otra en un ente regulador. Ambos estudiaron sendos posgrados en universidades extranjeras, uno en Georgetown y el otro en Chicago.

Entre otros proyectos que hicieron en conjunto, en 2012 publicaron el libro Cómo cambiar historias, que trata sobre lo que puede hacer la sociedad civil por la educación en México, más allá de la burocracia magisterial y la política que hay alrededor de los maestros.

Una de las cifras más interesantes es la tasa de retorno a la educación, es decir, el ingreso adicional que una persona lograría por cada año que estudie. En los países desarrollados, la rasa es más baja (6.8% es el promedio de los países que componen la OCDE), mientras que en los países emergentes suele ser más alta (13.4% es en los países del sur de África). Chacón y Peña calcularon que en México, el retorno por cada año que estudia una persona es 10% durante toda su vida.

Esto no significa que todas las personas que estudian más ganan más que las que no ganaron. Significa que es más probable que así sea, y que si se toman al azar, en promedio, esto siempre sucederá. Visto así, la educación suena estratégica para el futuro de cualquier persona.

Yo prefiero hablar de aprendizaje en un sentido más amplio. Como emprendedor, todos los días me doy cuenta que la supervivencia y el éxito de mi proyecto depende de la capacidad y rapidez con la que identifico y resuelvo los problemas que cada día se presentan. Y, por supuesto, los aprendizajes que estas situaciones me dejan.

¿Cuál es la tasa de retorno de cada año de experiencia y aprendizajes que los emprendedores tenemos al iniciar nuestros proyectos? ¿Y la de un proyecto fracasado, que me imagino es como pagar la colegiatura de un colegio particular, que suele rendir frutos en proyectos futuros?

Tengo la impresión que estos retornos son mucho más altos que 10%. No intento convencer a nadie de que es mejor emprender que estudiar. Pero tampoco creo que alguien se pueda o deba interponer en las aspiraciones de quien prefiere aprender los negocios en la práctica en lugar de hacerlo en una carrera de administración o un MBA.

*Fundador de VenturaMedia, firma que promueve la cultura emprendedora. 

@adolfoconected
adolfo@venturamedia.mx