Unicornios Mexicanos

Hard Choices

Cuando era editor de una revista de negocios, una de mis lecturas favoritas era una sección que solía publicarse al final de la revista Bloomberg-BusinessWeek llamada Hard Choices. En ella se relataba una situación especialmente difícil que un empresario o político tuvo en su carrera, la decisión que tomó al respecto y las consecuencias que dicha decisión tuvo.

Richard Branson, por ejemplo, cuenta cuando decidió vender Virgin Records, la empresa que lo catapultó como emprendedor y que entonces representaba a figuras como Janet Jackson, Rolling Stones, Sex Pistols y Lenny Kravitz, a cambio de conseguir mil mdd para aguantar los embates comerciales de British Airways, cuando ésta se sintió amenazada por su aerolínea.

A mi juicio, la sección tenía atributos periodísticos envidiables: se publicaba en primera persona, aún y cuando no era escrita por sus protagonistas si no por un redactor de la revista; presentaba detalles desconocidos de historias conocidas; exponía a los protagonistas a hablar de decisiones que no siempre tuvieron finales felices; mostraba, sin dramas fingidos, la tensión que enfrentan quienes realmente toman las decisiones difíciles.

En los últimos 18 meses de mi vida, desde que retomé mi faceta de emprendedor, me he reconocido tomando decisiones de este tipo. Obviamente aún están muy lejanas de la trascendencia de las que dicha sección planteaba, pero yo las he sentido igual o más dramáticas.

Emprender (y vivir) es decidir. Todo el tiempo se toman decisiones que derivan en acciones u omisiones. Es verdad que no todas tienen la misma importancia. En mi caso, calculo que menos del 5 por ciento de ellas ha sido realmente relevante. Y esas decisiones explican 99 por ciento de donde está ahora la empresa que fundé hace año y medio. Para bien y para mal.

Cada una de estas hard choices ha dejado en mi una huella particular, en especial, las que han tenido malos resultados. Sin dudas, son las decisiones que más le duelen a uno, pues cuestan recursos, que en una start-up siempre son escasos, como el dinero, el tiempo, el esfuerzo, entre otros. Pero al mismo tiempo, son las lecciones que uno más valora.

Sigo descubriendo cómo tomar mejores decisiones de negocios y quizá me lleve toda una vida aprenderlo. Mientras tanto, puedo compartirte algo de lo que a mí me hace sentir más tranquilo.

•Mantén a la vista tu objetivo principal. De todo el ramillete de decisiones que tienes en mente, identifica las que pueden ser cruciales para tu empresa. Entre más claro tengas el impacto más tratarás de conocer el problema y sus posibles soluciones.

•Infórmate: Antes de tomar cualquier tipo de decisión recaba toda la información necesaria de lo que implica hacer o no hacer. Entre más empapado estés del tema, es más probable que tomes una decisión que te haga sentir mejor.

•Busca alternativas: La naturaleza es sabia y poderosa porque tiene el don de la opcionalidad. Mientras más opciones tengas, más probabilidades tienes de ganar. Asegúrate que estás considerando todas las opciones posibles. "Socializa" el problema con tu grupo cercano. Quizá ellos vean algo que tú no ves.

•Siente la decisión: Activa una de las herramientas más importantes que tiene el emprendedor: la intuición. Todos la tenemos. Búscala en ti, cultívala, desarróllala.

Y si haciendo todo esto el resultado no era el que esperabas, te queda algo más grande que todo lo anterior: el gran aprendizaje que siempre trae consigo una equivocación.

*Fundador de VenturaMedia, firma que promueve la cultura emprendedora. 

@adolfoconected
adolfo@venturamedia.mx