Articulista invitado

Gran Bretaña quedó fuera de la Unión Europea… ¿y ahora qué?

El panorama no se vislumbra prometedor, ojalá las autoridades mexicanas tengan la capacidad para actuar y no solo culpar al entorno internacional como el factor preponderante del pobre crecimiento económico actual y futuro del país.

Este viernes 24 de junio se confirmó lo que muchos analistas y académicos creíamos que no sucedería: la población de Gran Bretaña, en un acto de alta democracia, en el que se escucharon argumentos en contra y a favor, decidió abandonar a la comunidad europea, proceso que llevará aproximadamente dos años. En un primer balance pesaron más los argumentos sobre la complejidad burocrática que limita a su entender la soberanía británica en temas de regulación de la inmigración, la asistencia financiera a los países de la zona euro y a las decisiones del bloque de la Unión Europea.

La mayor inmigración desde la época de la Segunda Guerra Mundial, donde se reclama la pérdida de plazas laborales y la aportación anual aproximada de 14 mil 400 millones de euros, que representa 0.5% del PIB británico, llevaron a las personas de mayor edad y mentalidad conservadora a romper con el artículo 50 del Tratado de Lisboa.

Esta decisión provocó un día de turbulencia en la gran mayoría de los centros de valores del mundo, las bolsas presentaron pérdidas importantes: Japón -7.92%, China -1.30%; las economías europeas presentaron caídas estrepitosas como España -12.35%, Italia -12.48%; y las más sólidas tuvieron descensos más "moderados", como Alemania -6.82%, Francia -8.04% y Gran Bretaña -3.15%; seguramente América no será la excepción y también se presentarán disminuciones en Estados Unidos y México, que cerrarán con bajas cercanas a 3%; los grandes inversionistas huyendo del riesgo se han refugiado en el dólar y en el oro (+4.99%).

En los próximos días, una vez asimilado el golpe y contenida la incertidumbre económica, se espera que los grandes inversionistas regresen a los centros financieros, pero con la vista puesta en la negociación de los términos de la salida de Gran Bretaña y la relación bilateral con Europa.

Al país de la isla le espera un reajuste político y económico importante. El primer ministro, David Cameron, que estaba a favor de permanecer en la zona euro, ha dimitido; y el primer golpe económico ya se presentó, depreciándose la libra esterlina este viernes 24 de junio alrededor de 5.6% respecto al dólar. Para evitar un colapso de la moneda de alrededor de 20% muy probablemente intervendrá el Banco Central Británico para mantener el funcionamiento de los mercados inyectando alrededor de 250 mil millones de libras esterlinas.

En el mediano plazo, los estudios de prestigiados académicos y analistas indican que el PIB británico se puede contraer hasta 9.5%, o al menos 6.5%; se puede perder la importancia de su centro financiero como consecuencia del debilitamiento de su solidez y se puede reducir de manera significativa su comercio internacional, ya que al menos 50% de sus exportaciones la realizan con los países de la Unión Europea.

Como es lógico, los miembros de la comunidad europea también se verán perjudicados. En primera instancia se debilita la unión de los países, que puede poner en entredicho los beneficios de pertenecer a un bloque, y seguramente el banco central europeo continuará con la compra de deuda para evitar que la economía en alfileres no termine cayéndose. Los bancos internacionales han incrementado sus productos de cobertura de riesgo para mitigar los acontecimientos que puedan darse en los próximos días o semanas. Al parecer la crisis de confianza, uno de los pilares de lo acontecido en 2008, seguirá acechando la estabilidad política, social y economía de la zona euro.

¿Y México?

Nuestra economía no está inmune a estos acontecimientos, al presentar los grandes inversionistas mayor aversión al riesgo se refugian en el dólar deshaciéndose de sus posiciones en economías emergentes, incluyendo aquellas en pesos, así la mayor demanda de dólares y consecuente apreciación afectará directamente a nuestro país. Por lo que, al igual que en Gran Bretaña, se espera que las autoridades financieras y monetarias en México intervengan para frenar la esperada depreciación del peso. Analistas de JP Morgan calculan una depreciación de entre 13 y 15%, por lo que el peso se cotizaría en niveles de 21.4 a 21.8 y, en un escenario similar al de la implosión de Lehman, la depreciación puede ser de hasta 43.9%, cotizándose hasta en 27.2 pesos por dólar.

Pero la moneda no es el único daño colateral al brexit, el flujo de capitales de inversión entre Europa y México puede disminuir significativamente, por lo que se esperaría un alza en la tasa de interés para retener los capitales que actualmente ya se encuentran en el país, ésta puede presentarse antes de la siguiente reunión prevista para el 30 de junio.

La relación comercial con Gran Bretaña es limitada, representa 0.7% del comercio de México con el mundo, lo cual equivale a unos cinco mil millones de dólares, aun así la Secretaría de Comercio cuenta ya con un borrador de acuerdo comercial para presentarlo a la Gran Bretaña.

Así, el panorama no se vislumbra prometedor para el mundo, ojalá las autoridades mexicanas tengan la capacidad para actuar y no únicamente culpar al entorno internacional como el factor preponderante del pobre crecimiento económico actual y futuro del país, y que el ya anunciado segundo recorte al gasto público de este año, de 31 mil 715 millones de pesos, tenga una aplicación real en el gasto corriente.

Académico del Departamento de Estudios Empresariales de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México