Toyota sofoca el fuego ante tuits del magnate

Con rapidez, el director ejecutivo respondió que la automotriz japonesa invertirá 10 mil mdd en EU.
Akio Toyoda, jefe de la firma nipona.
Akio Toyoda, jefe de la firma nipona. (Mark Blinch/Reuters)

Cualquier persona que hable con un ejecutivo de la industria automotriz en Japón se encontrará con una novela de gran éxito titulada Toyotomi no Yabou (Las ambiciones de Toyotomi), que domina el chismorreo en la industria.

El libro, que afirma ser ficción, retrata los retos de un gigante automotriz japonés que tiene el respaldo de su poderosa familia fundadora. Pero muchos de los episodios y personajes dan una fuerte idea de que la fuente del material podría ser Toyota, a pesar de que el autor, un periodista que escribe con pseudónimo, lo niega.

Si bien la historia puede ser ficción, los problemas que describe la novela, uno de ellos el mal manejo de un escándalo de seguridad en Estados Unidos y el deterioro de la relación en ese lugar parecen particularmente relevantes para Toyota. Recientemente se convirtió en el blanco del feed de Twitter de Donald Trump, junto con Ford y GM, por sus inversiones en la producción mexicana de automóviles.

Akio Toyoda, director ejecutivo de Toyota, respondió a Trump al decirle que la compañía gastará 10 mil millones de dólares en EU en un lustro como parte de la inversión “continua”. Toyoda se movió rápidamente para enviar un mensaje positivo, incluso cuando gran parte de la inversión ya estaba planeada, y Toyota no va a cancelar su nueva planta en México.

La rápida respuesta de Toyoda, solo tres días después de que Trump tuiteó una advertencia para la compañía de un “gran impuesto fronterizo” si construye una nueva planta en México, tiene un fuerte contraste con el momento en que se mantuvo prácticamente invisible durante semanas, cuando EU amplió sus retiros de vehículos por presentar el problema de acelerar de forma espontánea en 2010.

Si bien los recientes enfrentamientos sobre las decisiones de inversión no pueden compararse con los anteriores problemas de calidad, las presiones que enfrenta Toyota para una fuerte relación con la nueva administración de EU no pueden ser mayores. Y las críticas de Trump no pueden llegar en un peor momento.

Con las ventas de automóviles en EU, que al parecer se acercan a su pico, no será fácil para el conservador grupo japonés incrementar significativamente el gasto en las plantas de EU. La expansión vertiginosa que alguna vez fue la directriz, ahora se considera peligrosa dentro del grupo.

Apenas fue en 2015 que Toyoda levantó la moratoria de tres años a la construcción de nuevas plantas con su decisión de abrir fábricas en México y en China. Las relaciones estrechas con las autoridades estadunidenses también son críticas, ya que Toyota y otros fabricantes de automóviles navegan en regulaciones más estrictas para disminuir las emisiones de dióxido de carbono.

Con el endurecimiento de las reglas de vehículos de cero emisiones en California a partir de 2018, Toyota recibirá menos créditos por las ventas de sus vehículos híbridos Prius y sus modelos híbridos enchufables.

kana.inagaki@ft.com