Firmas alemanas sufren por conflicto en Ucrania

Empresas teutonas temen que sus clientes rusos recurran a otras partes, particularmente a China.
La planta de General Motors en Shushary.
La planta de General Motors en Shushary. (Alexei Danichev/AFP)

Berlín y Frankfurt

Alexander Schuke Postdam Orgelbau, proveedor de órganos de tubos a catedrales y salas de conciertos por casi 200 años, ha sobrevivido a una serie de turbulencias, incluidas las guerras y la nacionalización bajo el régimen comunista de la antigua Alemania Oriental.

Pero las consecuencias económicas por el conflicto en el este de Ucrania han obligado a la empresa familiar a buscar protección por insolvencia.

Sus problemas surgieron porque sus clientes de Ucrania y Rusia no pudieron pagar dos instrumentos que requirieron dos meses para ser construidos, dejando a la compañía con 400 mil euros menos en sus arcas.

"Una pequeña empresa como la nuestra no puede soportar este tipo de déficit", dice Matthias Schuke, el director general. "Nunca habíamos visto algo así. Rusia es un socio muy confiable".

El estrecho vínculo comercial entre Alemania y Rusia, que deriva de la Ostpolitik (política del este) de la guerra fría, alguna vez fue una fuente de crecimiento y utilidades. Pero ahora es una vulnerabilidad porque las sanciones económicas (como restricciones bancarias y para exportar a Rusia bienes relacionados con la energía y tecnología con una posible aplicación militar), defendidas por la canciller alemana, Angela Merkel, empezaron a sentirse en casa.

Las exportaciones alemanas a Rusia cayeron 16.6 por ciento, para llegar a 20 mil 300 millones de euros en los primeros ocho meses del año. Euler Hermes, la aseguradora de crédito, calcula que en todo el año la caída será de 20 por ciento, lo que equivaldría a un déficit de 8 mil millones de euros (mde) comparados con el año anterior.

El sector de maquinaria de Alemania ha sido muy afectado. Rusia es el cuarto mercado de exportación más importante para la maquinaria y tecnologías de planta de Alemania. Las ventas tuvieron un valor cercano a 7 mil 800 mde el año pasado, pero están cayendo.

En Herkules, una empresa familiar que fabrica herramienta para maquinarias ubicada en Siegen, al oeste de Alemania, los pedidos de los clientes rusos se han reducido a la mitad, principalmente por la recesión económica provocada por la caída del rublo y las mayores dificultades para obtener financiamiento de la banca local. El país normalmente representa hasta 20 por ciento del ingreso anual del grupo, unos 165 mde.

El sector empresarial alemán tenía la esperanza de que Rusia y la Unión Europea pudieran arreglar rápidamente sus diferencias por el tema de Ucrania, pero a medida que el conflicto se recrudece esto empieza a parecer un sueño de opio. "Las sanciones se mantendrán durante mucho tiempo", advierte Anton Börner, presidente de BGA, la asociación de exportadores de Alemania. "No podremos deshacernos de ellas... más bien van a ser más duras".

A pesar de que Rusia representa menos de 3 por ciento de las exportaciones de Alemania, cerca de 6 mil 200 empresas hacen negocios con Rusia y la incertidumbre amenaza los empleos, dice Ulf Schneider, socio gerente de Russia Consulting en Moscú.

"Si le preguntas a la gente si piensan que esta crisis va a terminar en un año o dos, nadie podrá predecir esto", dice. "Veo el riesgo de que las empresas empiecen a perder la esperanza de que vendrán tiempos mejores y puedan despedir a algunos de sus trabajadores".

Alrededor de 300 mil puestos de trabajo en Alemania dependen del comercio con Rusia. El presidente ruso, Vladimir Putin, tuvo el cuidado de recordarle esta cifra a la audiencia de la televisión alemana en una reciente entrevista con la emisora ARD. "Tarde o temprano empezará a afectarles tanto como a nosotros", dijo.

Las dos terceras partes de los 35 millones de euros en ingresos de IKA, que suministra granulado para los marcos de plástico de las ventanas, dependen de Ucrania y Rusia. Debido a la crisis, calcula que la venta en Ucrania caiga a la mitad este año y en Rusia disminuyan alrededor de 30 por ciento.

Reinhard Beck, director ejecutivo, dice que sus clientes ucranianos tienen dificultades para convertir la moneda local a euros para sus importaciones, mientras que la pérdida de valor del rublo hace que los productos de IKA sean demasiado caros para los clientes rusos.

"Si la situación sigue igual, tendremos que pasar de una operación de tres turnos a una de dos", dice. "Supongo que tendremos que hablar de despidos en Año Nuevo".

Opel, el fabricante de automóviles, ya recortó una cuarta parte de los puestos de trabajo en su planta de San Petersburgo en Rusia, y Volkswagen ha detenido la producción durante varios días en su fábrica de Kaluga. Seat, de VW, está saliendo completamente de Rusia.

Mientras los negocios con Alemania se vuelven más difíciles, las empresas alemanas temen que sus clientes rusos recurran a otras partes, particularmente a China.

"El riesgo es que esto no sea temporal", dice Schneider. "A las empresas les preocupa que sea muy difícil recuperar los negocios y que más bien se pierdan a largo plazo".

Por esa razón, Beck dice, las sanciones son contraproducentes para Alemania. "Rusia y Alemania tenían una buena relación", dice. "Las políticas del gobierno están excesivamente contra de Rusia en este momento".

Pero para algunos, las preocupaciones políticas más generales son más importantes que las dificultades empresariales. "Apoyo las sanciones al 100 por ciento", dice Christoph Thoma, que dirige Herkules.

"Si Chamberlain hubiera impuesto algún tipo de sanción a Hitler, las cosas habrían sido muy diferentes. Tanto Hitler como Putin organizaron Juegos Olímpicos, y después de sus Olimpiadas, Hitler fue a la guerra. Si las cosas continúan así, tal vez nuestros hijos tendrían que ir a la guerra".