Stefano Pessina, el CEO que come una vez al día

El jefe farmacéutico italiano tiene un gran apetito para los acuerdos de negocio: conquistó a EU y quiere expandirse a China.
"Muchas personas dicen que soy un negociador, algo que probablemente es cierto. Pero siempre soy muy frío cuando hago algún trato. Un acuerdo debe tener una lógica estratégica, y debe crear valor".
"Muchas personas dicen que soy un negociador, algo que probablemente es cierto. Pero siempre soy muy frío cuando hago algún trato. Un acuerdo debe tener una lógica estratégica, y debe crear valor". (AP)

Stefano Pessina acaricia su estómago y dice: “Me encanta un buen vino y una buena comida. Solo como una vez al día, a la hora de la cena, porque no concibo una comida sin una buena botella de vino, y no podría beber durante el día”.

Nuestra entrevista se desarrolla durante el día, así que el sustento viene en la forma de café y una botella de agua mineral. La taza de espresso y la botella de San Pellegrino son los únicos artículos en su oficina, la cual tiene vista al estacionamiento de Walgreens Boots Alliance, en un desangelado suburbio de Chicago. 

La cadena de farmacias se prepara para crecer más una vez que los reguladores de EU permitan que adquiera al grupo estadounidense de farmacias RiteAid. La decisión final se espera en unos días. Si se consuma, sellará la reputación de Pessina de ser un negociador en serie. 

“Muchas personas dicen que soy un negociador, algo que, probablemente, es cierto”, dice el multimillonario de 75 años. “Pero siempre soy muy frío cuando hago algún trato. Un acuerdo debe tener una lógica estratégica, y debe crear valor”. 

Esa filosofía lo llevó a pasar de ser un pequeño mayorista en Italia a una de las figuras más poderosas en el sector de salud en el mundo

En los años 60, Pessina esperaba convertirse en académico, pero no estaba de acuerdo con las políticas de izquierda de los campus universitarios. También le preocupaba la dirección de Italia, entonces en las garras de los “años de plomo”, la violencia interna que definió la década de 1970. 

Dejó el Politécnico de Milán y tomó el control de la empresa de su padre en 1974. Pronto comenzó a adquirir otros negocios, entre ellos uno de Omella Barra, quien se convirtió en su pareja sentimental y aún trabaja con él. 

Sus ambiciones se extendieron más allá de Italia después de que se cansó de la burocracia, la política y el crimen organizado. 

En 1991, negoció un acuerdo con dos empresas francesas para formar Alliance Santé. Esto se convirtió en el modelo para las transacciones que lo llevarían a la cima de Walgreens Boots Alliance. Cada vez que Pessina fusionaba su empresa con una más grande, tomaba el mando. 

Más tarde, la fusión con Unichem, el grupo británico de farmacias, lo llevó al negocio de vender medicamentos directamente al consumidor. Esperaba construir una cadena de farmacias paneuropea, pero varios países se resistieron a sus planes, como Francia, Italia y España.

Esto le dio el impulso para fusionar Unichem con Boots, las farmacias del Reino Unido, en 2006. “Para ser honesto, el acuerdo no fue un gran éxito”, dice. La compañía convenció a los accionistas de respaldar la adquisición con la promesa de ahorros, pero batalló para implementarlos porque la junta directiva era “muy, pero muy conservadora”. 

Y así, Pessina se embarcó en un acuerdo que se convirtió en su tarjeta de presentación. Junto con KKR, el grupo estadounidense de capital privado, adquirió de forma privada a Boots en 2007, una compra que se financió con 9,000 millones de libras. El telón de fondo no era propicio y muchos pronosticaron que la cadena de farmacias iba a colapsar. 

“La gente pensaba que estábamos locos, pero en realidad terminamos en un lugar muy cómodo”, recuerda Pessina. “Boots necesitaba mucha inversión y una estrategia clara. Anteriormente, las tiendas tenían una subinversión”. 

Pessina deseaba desde hace mucho tiempo un acuerdo que lo llevara al mercado más grande del mundo. “Comencé a cultivar la ambición de ser global y para hacerlo debía tener presencia en EU”, dice. 

Finalmente, Boots se vendió a Walgreens en un acuerdo de dos partes que vio al grupo estadounidense pagar alrededor de 23,000 millones de dólares (mdd) por su rival británico. 

Pessina asumió el cargo de director ejecutivo poco después de la fusión, tras la partida de su predecesor, Greg Wasson. Una vez más, el multimillonario italiano terminó al mando. 

Se molesta ante la sugerencia de que lo planeó así. “Cuando fusionas una compañía, tienes que elegir a las mejores personas”, dice. “Greg tenía una relación difícil con los accionistas, y decidió salir. Nadie lo sacó”. Su última gran ambición es construir presencia en China. “He batallado para hacerlo”, dice. 

¿Cuánto tiempo espera permanecer en Walgreens Boots Alliance? “¿Como director ejecutivo? No lo sé. ¿En un papel en el que siga siendo útil para la compañía? Tal vez algunos años”.