Arranca segunda etapa del comercio de Donald Trump

Esta fase también contempla el “impuesto fronterizo”, que buscan aplicar solo a los productos que ingresan a Estados Unidos, no a las exportaciones de ese país.
El presidente electo describió en una entrevista al dólar como “demasiado fuerte”.
El presidente electo describió en una entrevista al dólar como “demasiado fuerte”. (Shutterstock)

El primer Trump Trade (comercio de Trump) terminó. Esta semana comenzó el segundo Trump Trade. El primero fue un cambio repentino del posicionamiento por la deflación y una economía dominada por la política monetaria, a favor de prepararse para la inflación y una política fiscal activa. Después de crecer de una manera ligeramente excesiva, ese Trump Trade se corrigió un poco. Ahora, comienza el segundo Trump Trade.

Este comercio durará, sospecho, hasta que los mercados aprendan a interactuar con un nuevo medio de comunicación de políticas. Esto implicará una creciente volatilidad, y la variable crítica será el dólar.

Las fluctuaciones del martes dieron un panorama más claro de lo que viene. Trump suministró el combustible en una entrevista con el Wall Street Journal, donde describió al dólar como “demasiado fuerte”. Esto obviamente fue negativo para el dólar. Tal vez lo más importante es que también opinó sobre el “impuesto fronterizo”, la idea de que los impuestos se deberían de basar en el flujo de efectivo, en lugar de los ingresos o las utilidades, y aplicarse sobre una base de destino. Esto lo que significa es que los productos que se exporten fuera de EU no estarían sujetos a los impuestos estadunidenses, mientras las importaciones se gravarían independientemente del lugar donde se produzcan. Este es un concepto radical, que apoyan muchos republicanos en el Congreso. Y al que también se oponen fuertemente algunos de los principales donantes republicanos, incluidos los hermanos Koch. Crearía muchos ganadores y muchos perdedores.

En su entrevista, Trump se quejó de que un impuesto fronterizo es “demasiado complicado”. Dijo: “Cada vez que escucho sobre un ajuste en la frontera, no me gusta. Porque normalmente significa que vamos a hacer ajustes hacia un mal acuerdo”. Ese comentario se produjo después de que los bancos e inversionistas de Wall Street publicaron extensas investigaciones sobre los posibles efectos profundos de un impuesto fronterizo tanto en los mercados de capitales como de divisas.

Trump tiene razón al decir que los impuestos fronterizos son complicados. Cualquier versión crearía ganadores y perdedores entre los capitales, y se tendría que lidiar con un golpe potencialmente crítico a las empresas cuyo modelo gira en torno a las importaciones, como las cadenas minoristas, cuyas acciones se encuentran bajo presión en lo que va del año. También tendría un impacto directo sobre el dólar. El estratega de divisas de Citi, Steven Englander, dijo que el dólar “subirá uno a uno con el impuesto fronterizo” y que “es correcto en el corto plazo, pero en el largo plazo es muy equivocado”.

El incremento del valor del dólar podría contrarrestar los mayores costos de las importaciones. Los académicos están de acuerdo en que un impuesto fronterizo fortalecería al dólar, al menos hasta que se estimule a las compañías estadunidenses a sustituir las importaciones con bienes que se producen en casa.

Si bien los mercados se movieron para descontar parte del riesgo de que esto ocurra, el posicionamiento, incluso antes del martes, mostró dudas sobre si iba a ocurrir. Nikolaos Panigirtzoglou, de JPMorgan, mostró que los vecinos de Estados Unidos, México y Canadá, serían por mucho los más afectados, pero que esto no se reflejó en las oscilaciones de divisas desde las elecciones. Pero hubo suficiente interés en el impuesto fronterizo por el desdeñoso comentario del presidente electo para reducir fuertemente el valor del dólar, cuyo índice ponderado ahora bajó 3.44 por ciento desde su máximo de hace dos semanas, y para regresar al nivel que alcanzó una semana después de la elección.

La antipatía por un dólar fuerte podría hacer que sea más difícil elevar las tasas, y el mercado de futuros de fondos de la Fed redujo la probabilidad de tres incrementos de las tasas este año, como proyectó la Reserva Federal de Estados Unidos, para colocarse donde se encontraban antes del comunicado de la Fed del mes pasado.

La curva de rendimientos, que se expresa como la diferencia entre los rendimientos de los bonos del Tesoro de 10 y dos años, se redujo a un punto en el que es más plana en comparación a como estaba a principios de 2016. Estas son correcciones al primer Trump Trade. Mientras tanto, las acciones financieras, a pesar de que hasta el momento las cifras de ganancias se encuentran sólidamente por encima de las expectativas, sufrieron en línea con el cambio de panorama sobre las tasas y el dólar.

El índice KBW para bancos, después de tener un alza de 24.5 por ciento tras las elecciones, cedió 5.5 por ciento en lo que va del año. Las acciones de valor tuvieron un mal inicio este año por razones similares, mientras que las acciones con ganancias de dividendos se recuperaron ligeramente.

El progreso a partir de aquí dependerá de lo que se apruebe en Washington, y los inversionistas tendrán que soportar mucha confusión y falsos inicios.

Esperen una creciente volatilidad, y una reducción en la correlación entre las acciones mientras los operadores reaccionan a los comentarios específicos de Trump al momento que surgen.

john.authers@ft.com