La sacudida de Apple cimbra a proveedores

La multinacional de EU reportó el trimestre pasado la primera caída anual en el volumen de ventas de su iPhone.
Alrededor de 200 empresas venden componentes para ensamblar los productos de Apple.
Alrededor de 200 empresas venden componentes para ensamblar los productos de Apple. (Andrew Kelly/Reuters)

Hong Kong

Cuando Apple sacude el árbol, los temblores se sienten hasta las ramas más bajas, en la gran cantidad de proveedores de cientos de piezas que integran un smartphone. Y el árbol se sacudió mucho este año.

De las dos firmas que dominan el sector de smartphones, Apple reportó el trimestre pasado su primera caída anual en las ventas de su iPhone. Por su parte, a Samsung le afectó el furor por las explosiones de su Galaxy Note 7.

De manera más general, la consultora Gartner pronostica que las ventas de smartphones crecerán solo 7 por ciento este año, la mitad del nivel de 2015, lo que aumenta las preocupaciones de que en la enorme industria que se formó alrededor de la producción de esto teléfonos pronto comenzará a sentir la falta de crecimiento. “Con ventas de mil 500 mdd al año, los smartphones son un mercado monstruoso”, dice Steven Pelayo, analista de tecnología de HSBC, quien señala los mercados relativamente más pequeños de las PC y las tabletas. “Fue un superciclo que empezó a canibalizar todo. ¿Pero cuál va a ser el próximo motor?”. Esa pregunta recorre salas de juntas y pisos de producción en Japón, Taiwán, Corea y China.

Solo Apple tiene más de 200 proveedores para sus productos, la mayoría con sede en Asia. Como director ejecutivo de Japan Display Inc., que genera 85 por ciento de sus ingresos de fabricantes de smartphones y la mitad de Apple, Mitsuru Homma conoce muy bien el dilema. “Si nos quedamos con los smartphones, entonces en cinco o 10 años es probable que JDI no exista”, dice. “Tengo una fuerte sensación de una crisis”. Incluso el gobierno japonés, el principal accionista de JDI, está de acuerdo, agrega. El fabricante de pantallas busca diversificarse para ser proveedor de dispositivos que se relacionen con el internet de las cosas y la inteligencia artificial. Homma ve una oportunidad en los vehículos de autoconducción, que van a requerir pantallas interactivas y tal vez tableros inteligentes, al igual que en los monitores médicos donde una mayor resolución, literalmente, es una cuestión de vida o muerte, y la realidad virtual.

Los coches también se encuentran entre los planes de Sony, junto con el internet de las cosas. El grupo japonés apostó fuerte a los sensores de imagen y ahora cuenta con una participación de mercado de 40 por ciento por valor. “Los sensores de imagen son dispositivos de entrada, así que creemos que hay nuevos mercados allá afuera”, dice Tsutomu Haruta, gerente general. Las ventajas de Sony, de acuerdo con Shoichi Kitayama, gerente general, son que sus sensores pueden ver bicicletas y personas en la oscuridad, y las imágenes permanecen nítidas incluso en altas temperaturas.

Para 2025, dice, el coche promedio tendrá dos o tres sensores de imagen; en el extremo superior esa cantidad será de 10. “Las economías de escala se van a comparar con la de los smartphones y estarán muy cerca en términos de paneles que se utilizan”, dice. Pero reconoce que esos mercados son nuevos y aún no se prueban, y por ahora van a ser más pequeños frente a la abundancia de los smartphones. Bastante más pequeño, reconoce Pelayo. Se pronostica que el contenido de semiconductores por coche se duplique de 350 a 700 dólares para 2020, el equivalente a agregar más de dos iPhones, con alrededor de 150 dólares de contenido de chips por pieza, en un coche promedio en los próximos cuatro años, o aproximadamente la mitad de un iPhone cada año.

Con alrededor de 80 millones de automóviles que se venden al año, esto equivale a aproximadamente 40 millones de iPhones “o menos de dos semanas de producción de smartphones”. El resultado de las cifras se ve igual de miserable para otras aplicaciones: los 2 millones de cascos de realidad virtual que prevén que se vendan este año; los 12 millones de servidores o incluso los 20 millones de relojes Apple.

Algunos no se detienen con los números más pequeños, y señalan que los smartphones aún están en el panorama por el momento, aunque su crecimiento es más lento y con un modus operandi en evolución. “Tienes que ver lo que hacen las marcas de smartphones”, dice Cherry Ma, analista de tecnología de CLSA. Ella detecta dos tendencias que impulsarán el crecimiento en ciertas áreas: la mejora de las cámaras, el sonido y la estética que hacen los fabricantes de smartphones en un intento por ganar participación; y el cambio de consumo hacia los fabricantes chinos de teléfonos. Este año veremos hasta 20 teléfonos que cuentan con cámaras dobles que ofrecen una mejor calidad de imagen en comparación con la cámara individual de los del año pasado. Y si bien las ventas de los móviles a escala mundial crecieron 12 por ciento este año, las marcas chinas combinadas crecieron 20 por ciento, dice.

“A pesar de que el mercado de smartphones se empieza a saturar, hay un crecimiento en los teléfonos con cámaras duales, así que hay más sensores de imagen”, dice Haruta de Sony. Agrega que si bien el número de participantes en el mercado de smartphones se redujo, los principales participantes se enfocan en las cámaras.

“Las solicitudes cambiaron, incluso entre los fabricantes chinos. Todos quieren cámaras especiales”, dice. “Incluso entre los fabricantes más baratos, ellos también buscan expandirse hacia la gama alta y quieren agregar valor”.

Esa tendencia que perjudicó las ventas de Apple, en particular en China, ayuda a impulsar a algunos de los principales proveedores: no solo los que tienen nombres de marca como Sony, sino también a empresas que invierten en investigación y desarrollo para ganar participación de mercado en un nicho o en hardware propietario.