Grandes petroleras reducen gastos por caída del crudo

En algunos casos el flujo de efectivo será insuficiente para cubrir inversiones y mejorar infraestructura.
Una de las estaciones de servicio de ExxonMobil en EU.
Una de las estaciones de servicio de ExxonMobil en EU. (Steve Helbert/AP)

Las principales petroleras internacionales son como una especie de megacargueros a los que es difícil dar la vuelta rápidamente. Y ahora se han visto obligadas a tomar un nuevo camino por la caída de los precios del crudo que ya transforma la industria energética.

Los bajos precios del crudo, que se han hundido más de 45 por ciento desde mediados de junio, exprimen su flujo de efectivo, lo que las obliga a recortar costos y a limitar gastos. Se espera que la mayoría anuncie grandes reducciones en gastos de capital cuando presenten sus resultados anuales en 2015.

Incluso para un monstruo como ExxonMobil el panorama es desolador. Fadel Gheit, de Oppenheimer, estima que a un precio de 65 dólares por barril la firma se encaminaría a un hoyo de efectivo de casi 15 mil millones de dólares al año. "Si estos precios duran un par de años le abriría un hueco de 30 mil millones de dólares. Eso abollaría incluso a Exxon", dice el experto.

Ese tipo de grandes petroleras tienen una mejor posición que sus rivales más pequeñas para resistir la turbulencia que se avecina. Sus ganancias son menos volátiles, en parte porque tienen muchas más fuentes de ingresos, incluidas refinerías que obtienen utilidades cuando caen los precios del crudo. Financieramente son más fuertes, con menores solicitudes de préstamos y mejor calificación crediticia. Pueden aprovechar los precios más bajos del petróleo para comprar negocios y activos a precios de ganga que las empresas más pequeñas se ven obligadas a vender.

Las grandes petroleras generalmente también pueden absorber mejor la volatilidad del precio a corto plazo, ya que sus operaciones se realizan en periodos inmensamente largos.

Los campos de extracción de Alaska y el Mar del Norte, descubiertos a finales de la década de los 60 y a principios de los 70, todavía son activos valiosos. Este mes, Chevron inició la producción del proyecto Jack-St. Malo, en el Golfo de México, campo petrolero descubierto en 2003.

Pat Yarrington, directora financiera de Chevron, destacó el punto en una reunión con analistas a finales de octubre. La compañía, dijo, "tiene una visión de precios a largo plazo", y sus inversiones "duran décadas".

"Seguimos creyendo que la demanda global de petróleo y gas natural continuará creciendo mientras que las fuentes de suministro existentes inevitablemente se reducirán", dijo.

Aun así, el efecto de la caída del precio de petróleo será significativo. En algunos casos el flujo de efectivo será insuficiente para cubrir el gasto de capital. Y es poco probable que pueda haber mucho descanso en el futuro, si nos guiamos por las expectativas a largo plazo.

Es más probable que las empresas petroleras respondan a la caída del precio mediante una reducción en la inversión. Las decisiones sobre nuevos proyectos de alto costo probablemente sean aplazadas, en áreas como las arenas bituminosas de Canadá y el Mar del Norte.

Analistas de la industria han realizado comparaciones con la caída de precios de 2008-2009, cuando estalló la crisis financiera y la industria reaccionó recortando el gasto de capital de exploración, perforación y extracción en más de 90 mil millones de dólares, o cerca de 20 por ciento.

La caída del precio del petróleo de este año todavía no ha sido tan fuerte como ese hundimiento, de más de 147 dólares en julio de 2008 a menos de 33 dólares en enero de 2009.

Sin embargo, las grandes petroleras ahora están en una posición más débil que hace seis años, porque sus costos se han incrementado y sus márgenes se han reducido.

Muchos ya estaban frenando sus gastos, haciendo caso a los llamados de los inversionistas para actuar sobre los elevados costos y pobre rendimiento de capital. Pero al perder el colchón de los precios altos, ahora deben profundizar más. "Todos van a tener que reducir sus presupuestos", dice Simon Flowers, de Wood Mackenzie, la consultora de energía.

El riesgo es que el efecto de la reducción del flujo de efectivo dificultará cubrir los pagos de dividendos. Los dividendos, en palabras de un ejecutivo de alto nivel, "no son negociables", pero Morgan Stanley calcula que la cobertura de dividendos empieza a desaparecer para gran parte del sector energético con el precio del petróleo a 70 dólares o menos.

La reducción de dividendos en las grandes petroleras es extremadamente rara. La italiana Eni redujo su pago durante la parte más dura de la crisis financiera y BP suspendió su pago de dividendos durante la crisis del Deepwater Horizon en 2010. Shell no ha recortado sus dividendos desde que finalizó la Segunda Guerra Mundial.

Para aquellos con menos apalancamiento, el endeudamiento adicional será otra manera de cubrir los pagos. Las grandes empresas petroleras también pueden vender activos, y Chevron, BP, Shell y otras ya lo han hecho. Sin embargo, un crudo barato significa que es un mercado de compradores, y las compañías estarán reacias a dejar que se vayan sus activos a menos que sea necesario.

Las grandes empresas petroleras intentarán pasar la mayor cantidad posible del dolor a las compañías de servicios petroleros que les suministran las plataformas de perforación y otros equipos y funciones. Lo que a su vez podría provocar una ola de consolidaciones entre los proveedores.

Sin embargo, a pesar de que las compañías petroleras tratan de frenar sus gastos, habrá muchos que no podrán recortar, porque ya están comprometidos a desarrollos a varios años. Los proyectos pequeños más flexibles, incluidas las operaciones de petróleo de esquisto estadunidense, probablemente sean las primeras en ser recortadas.

Martijn Rats , de Morgan Stanley, dice: "Cuando pasan cosas así, las compañías petroleras modifican el gasto de capital que pueden cambiar rápidamente. Pero un gran proyecto con una mala rentabilidad es difícil de parar".