Las petroleras buscan su número mágico: 60 dpb

Las grandes energéticas a escala global han recortado sus gastos a futuro desde el desplome del hidrocarburo para retomar sus planes o volver a generar proyectos productivos.
El precio del barril llegó a 110 dólares en 2014.
El precio del barril llegó a 110 dólares en 2014. (Reuters)

Editor de energía

Las empresas ven como poco rentables los proyectos que superan el precio de punto de equilibrio.

Como muestra de lo dura que ha sido la crisis de la industria petrolera a escala global, hay que tomar en cuenta la decisión de esta semana de Royal Dutch Shell al eliminar su proyecto de arenas bituminosas de Canadá.

De manera inusual, y en contraste con el gasto futuro de más de 200 mil millones de dólares (mdd) que eliminaron las empresas de energía desde la caída de los precios del petróleo que inició el año pasado, el trabajo en Carmon Creek va por buen camino.

Esto no fue una fantasía. Shell ya tomó la decisión de invertir: limpia el sitio, se adquiere equipo, se construye alojamiento para el personal y se empieza a trabajar en los pozos.

Su tardía medida para dejar de trabajar, dice Anish Kapadia del banco de inversión de energía Tudor Pickering Holt, muestra cómo las compañías "se vuelven más agresivas en sus recortes de gastos de capital y expectativas de rendimiento", y sugiere que Shell se "mueve hacia el campo de menos durante más tiempo en los precios del petróleo".

Aunque Shell está muy lejos de ser el único. Pudo haber dado el mayor giro en un nuevo proyecto desde la caída del mercado, pero los resultados del tercer trimestre de esta semana muestran la velocidad a la que reacciona la industria ante el colapso del mercado. A medida que disminuye el flujo de efectivo, las grandes petroleras luchan por reducir los costos con el fin de mantener sus dividendos.

Como resultado, cualquier nuevo proyecto requiere que el precio del petróleo esté por encima de 60 dólares el barril, casi 50 por ciento por debajo del punto máximo que alcanzó el año pasado, y ahora o se desecha o se aplaza hasta que los costos de la industria se reduzcan lo suficiente.

Es por eso que se dio la decisión de BP de aplazar su proyecto Mad Dog 2 en el Golfo de México. Junto con la importante petrolera francesa Total, el grupo de energía con sede en Londres se comprometió a equilibrar sus libros con un petróleo a 60 dólares el barril, con el objetivo de cubrir sus dividendos a partir del flujo de efectivo para 2017. La noruega Statoil también dice que el precio de "punto de equilibrio" para su gigantesco proyecto de Johan Castberg en el Ártico, espera la luz verde, ahora es de 60 dólares el barril.

Entonces, ¿esto significa que 60 dólares es el nuevo precio del petróleo a largo plazo? No necesariamente. Al parecer las grandes petroleras no tienen mucha idea, al igual que todos los demás, del precio al que estará el crudo Brent el próximo año, mucho menos en cinco o 10 años. Ninguna de ellas pudo predecir el desplome del año pasado, que fue el resultado del exceso de oferta de Estados Unidos y la decisión de la OPEP de no disminuir su producción.

Sin embargo, hay razones por las que ahora 60 dólares es el supuesto razonable. Aunque más alto que el precio spot actual de 48 dólares, es el precio donde los inversionistas creen que el petróleo estará en dos años. Los mercados de futuros no señalan una caída, sino una lenta recuperación del crudo Brent. Y 60 dólares es el precio al que los analistas creen que puede ser rentable lo que resta de la producción de gas y petróleo de esquisto de EU, de más de 10 millones de barriles diarios en su punto máximo de producción, de acuerdo con Goldman Sachs.

El potencial de Estados Unidos desempeña un papel importante. Los proyectos que se aplazaron como Johan Castberg de Statoil, se pondrán en marcha sólo cuando sean más competitivos con la futura producción de esquisto. BP ya recortó el costo de Mad Dog 2 a 10 mil mdd, que originalmente se encontraba en más de 22 mil mdd, gracias en gran medida a las fuertes caídas en los costos de las plataformas de aguas profundas. Los analistas sugieren que el punto de equilibrio probablemente esté en alrededor de 50 dólares cuando reciba su autorización.

Para tratar de hacer rentable su inversión, BP y otros aprietan a los proveedores, venden activos y recortan puestos de trabajo. Martijn Rats de Morgan Stanley dice que esa medida llega un poco tarde. La productividad en la industria se deterioró fuertemente durante los años de auge, y los números de personal de exploración y producción para producir un barril de petróleo se duplicó en la década hasta 2014

La reducción de los costos de operación de 6 mil mdd de BP, que señaló esta semana, representa más de una quinta parte de su base de costos "controlables" de acuerdo con un analista, quien señala: "Eso es enorme".

De hecho, la búsqueda de ahorros se volvió implacable. En la oficina de Shell en Aberdeen, se quitaron las máquinas automáticas de café y se sustituyeron con dispensadores de agua caliente. Rats dice que esto es importante por el mensaje que envía. "Las compañías dicen que tenemos que vivir dentro de nuestras posibilidades", afirma.

En los próximos años, la gran pregunta será: ¿Qué tipo de industria surge?

Tal es la magnitud de los recortes del lado del suministro que las empresas incluso pueden ayudar a evitar una prolongada caída de precio, y tener mayores utilidades de las que tuvieron con el petróleo a 100 dólares el barril.

Sin embargo, algunos van a pagar el precio. Tomar decisiones con base en los curves de futuros puede funcionar en el corto plazo, pero los recortes de gastos de capital de 30 por ciento ponen en peligro el futuro crecimiento de la producción, lo que pone en riesgo el elemento vital que sustentará los dividendos dentro de unos años.

Kapadia dice: "Van a necesitar precios más altos o renunciar a moverse hacia el descenso".