Los petroleros quieren menos regulación

El principal grupo de la industria petrolera de Estados Unidos cabildea con Donald Trump para tener mayor acceso a la perforación y apoyo en ductos.
Jack Gerard afirmó que aligerar las regulaciones creará más empleo para la clase media de Estados Unidos.
Jack Gerard afirmó que aligerar las regulaciones creará más empleo para la clase media de Estados Unidos. (AP)

Los líderes de la industria del gas y el petróleo de Estados Unidos señalaron la desregulación, un mayor acceso para la perforación en altamar y mayor apoyo para la construcción de ductos como las prioridades para la administración de Donald Trump y el nuevo Congreso, que tiene el dominio del Partido Republicano.

En el discurso que pronunció el miércoles de la semana pasada en Washington, Jack Gerard, presidente del American Petroleum Institute (API), dijo que Estados Unidos tiene “una oportunidad única en una generación” para crear más empleos de clase media, reducir la desigualdad de los ingresos y fortalecer la seguridad nacional al aumentar la producción de gas y de petróleo.

“Debemos romper con el pasado reciente y reevaluar la embestida regulatoria de los últimos años que propuso o que impuso alrededor de 145 regulaciones y otras acciones ejecutivas sobre nuestra industria, y en su lugar trabajar para implementar regulaciones energéticas inteligentes”, dijo Gerard. 

El API es la organización más influyente de la industria petrolera de los Estados Unidos, cuenta con alrededor de 625 miembros, entre ellos grandes petroleras estadounidenses como ExxonMobil y Chevron, y las divisiones en EU de grupos internacionales como BP (British Petroleum), Royal Dutch Shell y Saudi Aramco

La elección de Trump, y la mayoría republicana en el Senado y en la Cámara de Representantes, aumentó las esperanzas en la industria de que el entorno de las políticas será más favorable para sus objetivos que lo que fue bajo la administración del presidente Barack Obama. 

Trump argumentó que la administración debe hacer más para ayudar a la producción de gas y petróleo, y eligió a varios ejecutivos, inversionistas y partidarios de la industria en su equipo. Rex Tillerson, director ejecutivo de Exxon, es la elección de Trump como secretario de Estado, y Scott Pruitt, quien como fiscal general de Oklahoma ha sido un aliado para la industria petrolera, es su elección para encabezar la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos.

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A pesar de que la producción de gas y petróleo en EU aumentó marcadamente en la última década, Gerard argumentó que el éxito de la industria fue “incluso más notable a la luz de muchas restricciones que se impusieron sobre la industria con regulaciones que se diseñaron más para ahogar el desarrollo nacional de combustibles fósiles que para beneficiar al consumidor estadounidense”. 

Como ejemplo, citó las continuas restricciones en 94% de las aguas federales de Estados Unidos que impiden la perforación en altamar, y que solamente se permite la extracción en una sección del Golfo de México. 

Estas restricciones preceden a Obama, y aunque en marzo de 2010 se tomaron medidas para relajarlas, el plan se abandonó después del desastre del Deepwater Horizon al mes siguiente. 

Una medida tentativa en 2015 para permitir la perforación en la costa del Atlántico se abandonó el año pasado. Y después, a finales de año, Obama trató de implementar un bloqueo permanente sobre la perforación en las aguas del Ártico al norte de Alaska y en la costa del Atlántico de EU, desde Virginia hasta Maine.

Gerard dijo que abrir esas áreas en altamar para la producción de gas y petróleo puede generar 800 mil empleos y una recaudación en ingresos del gobierno de 200 mil millones de dólares. 

También destacó cómo “una pequeña minoría ruidosa se enfocó en proyectos como los proyectos de oleoductos para hacer avanzar su agenda política contra los combustibles fósiles”. 

Activistas ambientales ayudaron a presionar para que Obama rechazara el oleoducto propuesto de Keystone XL que iría de Canadá a EU y ordenara un retraso en el oleoducto Dakota Access que iría de Dakota del Norte a Illinois. Las campañas también retrasaron los gasoductos en el noreste de los Estados Unidos. 

Gerard dijo que esos proyectos de ductos crearían empleos y reducirían los costos de energía para los consumidores, y agregó: “Ese es el tipo de progreso que el pueblo estadounidense dejó en claro que quiere ver en los meses y años por venir de sus líderes electos, desde los gobiernos municipales hasta las agencias federales”.