Economías Mint: rendimientos teñidos de riesgo

México, Indonesia, Nigeria y Turquía tienen problemas, pero todavía logran motivar a los inversionistas.
Los presidentes Enrique Peña Nieto (México), Muhammadu Buhari (Nigeria), Recep Tayyip Erdogan (Turquía) y Joko Widodo (Indonesia) son cuestionados por situaciones de violencia, reformas tibias, poco crecimiento y corrupción en sus países.
Los presidentes Enrique Peña Nieto (México), Muhammadu Buhari (Nigeria), Recep Tayyip Erdogan (Turquía) y Joko Widodo (Indonesia) son cuestionados por poco crecimiento, violencia y corrupción en sus países. (Reuters y Cortesía)

En 2014, cuando se popularizó la idea de los países Mint, el acrónimo parecía una forma ingeniosa de atraer capital internacional. Los inversionistas de mercados emergentes estaban familiarizados con los Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). Las naciones Mint (México, Indonesia, Nigeria y Turquía) compartían características que generaron el interés en los Brics: rápido crecimiento económico, grandes poblaciones y clases medias emergentes.

Los escépticos señalaban que había diferencias significativas entre los Mint. México y Turquía, con un Producto Interno Bruto (PIB) per cápita de más de 10,000 dólares este año, de acuerdo con el Banco Mundial, son mucho más ricos que Indonesia y Nigeria, donde la cifra es de menos de 4,000 dólares. No obstante, la propuesta central de que los Mint eran mercados con gran potencial, era muy creíble hace dos años.

Sin embargo, este año, los Mint se ven mucho menos atractivos y las características comunes que los vinculan parecen más problemas que oportunidades.

Los efectos petróleo y violencia

México, junto con Indonesia y Nigeria, es un importante productor de petróleo en una época de bajos precios. La ligera decepción que experimenta la población de Indonesia por el ritmo lento de las reformas de Jokowi es diferente al del pánico que se apodera de Nigeria.

De los Mint, Nigeria es más vulnerable a las oscilaciones en los mercados de energía. En los últimos años, los ingresos petroleros representaron 70% de los ingresos del gobierno. En contraste, México se diversificó y el petróleo representa 20% de los ingresos gubernamentales.

El naira de Nigeria perdió casi 37% en su paridad con el dólar estadounidense desde inicios de 2016, lo que incrementó los precios de los alimentos y generó un descontento político.

La violencia y la inestabilidad política también llegan a los titulares en los cuatro países. Nigeria, Turquía e Indonesia sufren de ataques terroristas islamistas. México sufre de violencia relacionada con las drogas.

Sin embargo, hay una seria diferencia en la magnitud de los problemas. A principios de este año, la población de Indonesia quedó sorprendida por un ataque yihadista de ISIS en Yakarta que cobró la vida de ocho personas, entre ellas cuatro presuntos atacantes.

Pero Turquía, que sufre por la secuela de la guerra civil de Siria, tiene problemas de terrorismo más graves. Desde junio de 2015, hubo 15 ataques terroristas en el país -que se atribuyen tanto a militantes de ISIS como a grupos kurdos- en los que murieron más de 330 personas. Algunos afectaron lugares conocidos, como el del aeropuerto de Estambul en junio.

En Nigeria, se cree que Boko Haram ya cobró más de 400 vidas en 2016 por medio de la guerra y los ataques terroristas. Se considera que casi 250,000 niños sufren de malnutrición en las zonas donde Boko Haram interrumpe el comercio.

Mientras tanto, la tasa de homicidios en las guerras contra las drogas en México también aumentó este año y se cree que es de más de 50 muertes al día.

Líderes bajo críticas

Los dirigentes políticos de las naciones también son fuentes de críticas. La situación de violencia es parte de esta factura. 

Peña Nieto, quien introdujo importantes reformas en los sectores de electricidad y petróleo, obtuvo muy poca popularidad duradera como resultado. Sus índices de aprobación cayeron a niveles mínimos.

En agosto, la ya conocida reunión fallida con Donald Trump, provocó la renuncia de Luis Videgaray, el secretario de Hacienda, a quien se culpó de organizar la invitación. La posibilidad de una presidencia Trump y la crisis que esta podría provocar en las relaciones bilaterales ensombrecerán cualquier otro tema en México durante este año.

Los presidentes de Indonesia y Nigeria también son blanco de críticas. Existen ciertas similitudes entre Joko Widodo (a quien se conoce como Jokowi) de Indonesia y Muhammadu Buhari de Nigeria. Ambos llegaron al poder con una reputación de políticos honestos en países corruptos. Ambos mantienen su reputación de honestidad, pero se les acusa de ser administradores mediocres y tibios reformadores económicos.

El caso aislado del grupo de presidentes de los países Mint es Recep Tayyip Erdogan de Turquía. En la superficie, parece un líder bajo amenaza. Este verano, su gobierno apenas sobrevivió a un intento de golpe de Estado en el que más de 250 personas murieron. Sin embargo, una vez que desató una feroz ofensiva contra sus opositores, Erdogan encontró que su estatura política mejoró a nivel interno y se mantiene como una figura internacional a la que hay que tomar en cuenta. 

Sin embargo, si bien todo este drama político le da la atención global a Erdogan y Turquía, también presenta un panorama de inestabilidad que quizá preocupe a los inversionistas. La vital industria de turismo sufrió daños por el terrorismo y el deterioro de sus relaciones con Rusia.

Por el contrario, los problemas de Indonesia con el yihadismo no afectaron el sector turístico, y la violencia en México ocurre lejos de las zonas turísticas.

Nunca se buscó que la inestabilidad política fuera punto de venta de los Mint. Pero es importante recordar las diferencias entre los cuatro países. 

¿Y por qué la motivación?

A pesar del crecimiento flojo en México, las facilidades de crédito enmarcan un consumo sólido soportado por una baja inflación. Si bien esto es reflejo de las reformas, también es resultado de las remesas que vienen de Estados Unidos (EU).

El desempleo es bajo y cada vez más mexicanos saltan al sector formal de empleo. No obstante, el estado de ánimo de los mexicanos es bajo y el pesimismo sobre su economía es más alto. Pero algo sucede, pues las inversiones están en su mejor momento.

A finales del primer trimestre la inversión privada en México representaba 18.5% del PIB. La inversión extranjera directa creció en los últimos tres años y llegará a la meta de 30,000 millones de dólares (mdd) gracias a la mano de obra barata, acceso a EU y los 45 tratados comerciales con otros países.

En Indonesia, el presidente Jokowi anunció planes de inversión para acelerar el crecimiento y lograr “que el mundo vea a Indonesia como una gran nación que presta atención a cada centímetro de su tierra”.

El país, un archipiélago de más de 17,000 islas, tiene tres diferentes usos horarios y requiere un gasto en infraestructura de más de 1,162 mdd hasta 2030, según HSBC. Los proyectos avanzan y el anuncio de que el gobierno también quiere estimular la manufactura, mantiene la confianza de los inversionistas.

Turquía ve con mayor optimismo su sector turístico, y ha visto crecimiento de visitantes. Hasta julio, un millón de iraníes visitaron Turquía y ahora son el tercer grupo de visitantes más grande. También vieron incremento en visitantes de Jordania, Algeria e Israel, y unos 80,000 llegaron de Arabia Saudita. Esto es resultado, en parte, de la expansión de Aerolíneas Turcas. Además, la señal correcta está en el nuevo aeropuerto de Estambul con seis pistas, que estará listo en 2018.

La economía nigeriana no ha sentido buenas noticias por el bajo precio del petróleo y si bien creció 10% en 2010, entró, este año, en su primera recesión en 25 años.

La situación económica de los otros países Mint se ve mucho más segura. Se espera que todos registren un crecimiento económico positivo: Indonesia con 5%, Turquía con 3.4% y México con poco más de 2%. Estas cifras aún pueden motivar el interés de los inversionistas que buscan rentabilidad en un mundo de bajo crecimiento.

Con información de James Fredrick, Laura Pitel y Jeevan Vasagar.