Invertir en las mujeres deja

Según la “Primera Hija” de Estados Unidos, Ivanka Trump, y Jim Yong Kim, presidente del Banco Mundial, autores de este texto, apostar por el sexo femenino desata ganancias económicas mundiales.
Ivanka Trump, Christine Lagarde y Angela Merkel en la cumbre W20, en Berlín, donde tocaron temas de empoderamiento.
Ivanka Trump, Christine Lagarde y Angela Merkel en la cumbre W20, en Berlín, donde tocaron temas de empoderamiento. (EFE)

En las últimas reuniones de primavera del Grupo del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional en Washington, un tema central fue cómo acelerar el crecimiento económico inclusivo y sustentable. Pero a medida que los líderes mundiales buscan reactivar la economía mundial, se subvalora una gran parte de la fórmula para el crecimiento y la estabilidad: el empoderamiento económico de las mujeres.

En el mundo, solo 55% de las mujeres participan en la fuerza laboral remunerada y aún son una fuente de crecimiento que no se aprovecha. Este es un activo invaluable con rendimientos demostrados, pero no hemos invertido en los recursos para desencadenar todo el potencial de las mujeres. 

Las investigaciones del Grupo del Banco Mundial, el FMI y la OCDE, y estudios del sector privado, concluyen que podemos agregar miles de millones de dólares a la economía mundial al crear y permitir un entorno propicio, aumentando la participación de las mujeres en la fuerza laboral y la propiedad de empresas, y mejorar la productividad de su trabajo. Cerrar las diferencias de género tiene sentido a un nivel macroeconómico y también a nivel de empresa. Las investigaciones muestran una correlación entre el número de mujeres dentro de las juntas de administración y mayores utilidades de las empresas.

Más allá del impacto económico, los estudios muestran que las mujeres suelen asignar una mayor parte de sus ingresos a la alimentación, la atención de salud y educación, en resumen, bienes que benefician a sus hijos y tiene efectos multiplicadores durante generaciones.

Sin embargo, a pesar de la evidencia abrumadora de los beneficios que tiene invertir en mujeres empresarias y mujeres en el lugar de trabajo, el progreso se estancó. El Reporte Global de Brecha de Género 2016 del Foro Económico Mundial estima que para alcanzar una paridad económica entre los géneros se puede requerir de 170 años. Es inaceptable.

La investigación del Grupo del Banco Mundial muestra que los negocios que son propiedad de mujeres representan solo 38% de las pequeñas y medianas empresas formales en los mercados emergentes. Entre las mujeres que comenzaron negocios, solo 10% tiene acceso al capital que necesita para hacerlas crecer.

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Desde el punto de vista global, las mujeres empresarias tienen más desventajas por las legislaciones que obstaculizan las oportunidades económicas de su género; las restringen de ciertas profesiones; les impiden viajar, y restringen su capacidad de heredar o ser propietarias de tierras. Las empresas propiedad de mujeres se concentran en un rango estrecho de sectores, principalmente con menores márgenes de utilidad y potencial de exportación.

Angela Merkel, la canciller de Alemania, acogió la cumbre W20 (Women20) en Berlín, que se centró en la promoción del empoderamiento económico de la mujer como una parte integral de la agenda del G20.

Sabemos qué es lo que funciona. Necesitamos aumentar el acceso al financiamiento, redistribuir el trabajo de cuidado, acelerar el progreso hacia la inclusión financiera y ofrecer programas para capacitar a mujeres empresarias y ayudarles a tener acceso a mercados de mayor valor. Tenemos que desarrollar nuevos marcos legales y normativos para impulsar el crecimiento y la productividad de las mujeres. La capacitación adecuada de habilidades para dirigir sus empresas. Y oportunidades de mentorías y acceso a redes que les den oportunidades de aprendizaje y conexiones a mercados y capitales.

Grupos como W20, el Foro Económico Mundial, el Banco Mundial y el grupo de alto nivel sobre el empoderamiento económico de las mujeres del secretario general de la ONU son fundamentales para reforzar el argumento y para invertir en las mujeres al encontrar soluciones eficaces.