Asia obtiene liderato en monetizar innovaciones

Empresas de la región intensifican su esfuerzo para convertir su investigación en productos rentables.
El auge es una señal alentadora para el crecimiento económico.
El auge es una señal alentadora para el crecimiento económico. (Shutterstock)

Crear patentes nunca había sido más popular. Las solicitudes llegaron a niveles récord en las principales oficinas de registro del mundo, con el impulso de un incremento sostenido de peticiones de Asia; las de empresas chinas fuera de su país de origen aumentaron 30 veces en lo que va del siglo.

El auge es una señal alentadora para el futuro crecimiento económico, ya que las empresas intensifican sus esfuerzos para convertir los resultados de la investigación en productos y servicios innovadores.

La Oficina Europea de Patentes (OEP) recibió 160 mil solicitudes el año pasado, un incremento de 4.8 por ciento en comparación con 2014. La Organización Mundial de Propiedad Intelectual (OMPI) informó de un aumento de 1.7 por ciento, para llegar a 218 mil solicitudes bajo el Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT, por su sigla en inglés) que ofrece la armonización internacional. Estas cifras ocultan una fuerte inclinación hacia Asia, que aumentó más del doble su proporción de solicitudes de PCT desde 2005 y representó 43 por ciento del total mundial el año pasado.

Dentro de Asia, la gran historia es China, que experimentó el crecimiento más rápido de patentes en comparación con cualquier país grande desde que comenzó este siglo. Aunque esto no es una sorpresa, dada la velocidad del desarrollo industrial chino, las cifras todavía son notables.

Los estadísticos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) analizaron para FT la distribución geográfica de las patentes que se presentaron en las cinco oficinas más importantes de propiedad intelectual a escala mundial (Europa, Estados Unidos, Japón, China y Corea del Sur), las llamadas patentes IP5. En 2000, solo 331 solicitudes IP5 fueron de China; esto aumentó a 9 mil 767 en 2012.

“Si bien destaca la tasa de crecimiento de patentes de China desde 2000, empezó a quedar detrás de sus competidores”, dice Mariagrazia Squicciarini, especialista de patentes de la OCDE. China continental no logró alcanzar a Taiwán en 2012.

Y las potencias asiáticas de Japón y Corea todavía llevan una buena delantera en números absolutos. “Japón siempre tuvo una actitud positiva hacia los derechos de propiedad intelectual integrada a su cultura empresarial”, agrega. China no tiene esa tradición, pero “hay una política activa del gobierno chino para fomentar las patentes”.

Aunque los datos disponibles más recientes son de OMPI, OEP y otras oficinas, Squicciarini dice que las conclusiones sobre el país de origen de los solicitantes deben tratarse con cautela, porque los nombres de los documentos de propiedad intelectual no son una guía confiable de propiedad. También se necesita una mayor investigación sobre el sector industrial donde los solicitantes desean aplicar la patente.

“Hay una escasez de datos buenos sobre las patentes, que dificulta el análisis sobre las políticas de innovación”, dice. El equipo de la OCDE intentó precisar la propiedad al analizar los datos de las oficinas de patentes con la base de datos mundial Orbis de 200 millones de empresas privadas en todo el mundo.

Una cifra sorprendente de las patentes chinas es que se distribuyen con menos uniformidad en los diferentes campos de actividad que en otros países grandes. Más de 85 por ciento de las patentes IP5 de China son en telecomunicaciones, computación, comunicaciones digitales y tecnología audiovisual. En áreas como productos químicos, farmacéutica y biotecnología, China tiene muy poco.

La mayoría de las patentes chinas no llega a la arena internacional y, por lo tanto, no se cuentan en los datos de la OCDE o de la OEP. La gran mayoría solo se presenta a escala nacional: el informe de Indicadores Mundiales de Propiedad Intelectual y de OMPI de diciembre mostró que la Oficina de Propiedad Intelectual de China recibió la sorprendente cantidad de 928 mil solicitudes de patentes en 2014; le siguió la de EU, 579 mil; Japón, 326 mil; Corea del Sur, 210 mil, y la Oficina  Europea de Patentes, 153 mil. Las cifras de OMPI indican que los inventores chinos solo presentaron 36 mil 700 solicitudes fuera de China en 2014, muy lejos de la cifra de Estados Unidos, 224 mil; Japón, 200 mil, y Alemania, 106 mil.

Muchas empresas extranjeras se muestran renuentes a patentar en China, explica Mark Schankerman, experto en propiedad intelectual de la London  School of Economics, “porque es casi imposible hacer cumplir las reclamaciones de patentes en los tribunales chinos”.

El profesor Schankerman compara la actitud de China de la actualidad con la de EU a principios del siglo 19. “Los estadunidenses copiaban la propiedad intelectual de Reino Unido porque eran más consumidores que productores de tecnología”, dice. “Ahora EU está a la vanguardia de los productores y los chinos son como los antiguos estadunidenses”.

El mercado chino es tan grande que las empresas internacionales no pueden darse el lujo de ignorarlo y un número creciente protege su propiedad intelectual en China.

Schankerman predice que Pekín pronto fomentará esta tendencia de aumentar las solicitudes. “Una razón es que quiere alentar la inversión extranjera, que no llegará si hay un robo sistemático de propiedad intelectual”, dice. “La otra razón es que China pasa de ser un consumidor de salarios bajos a un productor de tecnología”.

Análisis de diferentes campos demuestran un aumento de patentes de IP5 en la mayoría de los sectores que se basan más en la física, como la tecnología computacional y la comunicación digital. Las patentes que se basan en química y biología van en descenso, incluido los productos farmacéuticos y de biotecnología.

Esas diferencias se producen por los rápidos avances técnicos y el crecimiento del mercado en tecnología de información y comunicaciones (TIC) que en las ciencias biológicas, por las diferencias estructurales entre ellas.

“Los productos TIC se vuelven cada vez más complejos” dice Squicciarini. “Para lograr que un smartphone llegue al mercado tal vez necesites cientos de patentes. Y cuando piensas en la digitalización de la economía, por ejemplo, piensas en todos los productos electrónicos que se integran a los coches”.