Mino Raiola: el agente de futbol más famoso

Fue mesero en una pizzería familiar. A los 19 años se hizo millonario con la venta de un local de McDonald’s; hoy negocia contratos millonarios de jugadores como Paul Pogba y Zlatan Ibrahimovic.
"Las negociaciones de los contratos son mis partidos", dice Raiola, quien representa a las figuras del ManU pero también a jugadores promesa del Milán y la Juventus.
"Las negociaciones de los contratos son mis partidos", dice Raiola, quien es representante de las figuras del ManU pero también de jugadores promesa del Milán y la Juventus. (Cortesía)

Si tuvieras que adivinar cuál es el trabajo de Mino Raiola por su apariencia y la ropa que viste, podrías decir: mesero de pizzería de una ciudad pequeña en su día libre. De hecho, Raiola creció trabajando en el restaurante de su familia, y su servicio se mantiene impecable. 

Desde el momento que nos reunimos en su pied-à-terre debajo del apartamento de sus padres, en una avenida del centro de la ciudad holandesa de Haarlem, trata de anticiparse a todas mis necesidades ¿En dónde me quiero sentar? ¿Puede traerme una bebida energética? ¿Tengo mucho calor con mi chamarra?

Este regordete y pequeño holandés - italiano con anteojos es, sin duda, el agente de futbol más influyente del mundo. No es coincidencia que este verano el Manchester United contrató a tres de sus clientes: Paul Pogba (por una cuota de transferencia récord a nivel mundial de 89.3 millones de libras), Zlatan Ibrahimovic y Henrikh Mkhitaryan

El grupo selecto de Raiola también incluye a Mario Balotelli, el gran talento que no se llegó a cumplir de la generación actual. Te guste Raiola o lo odies (como lo hace Sir Alex Ferguson), ayuda a darle forma al mercado de transferencias. Es una de las fuerzas principales que determinan qué jugadores terminan en qué equipos.

Para ayudarme a entender cómo aprendió el negocio, Raiola camina conmigo unos cientos de metros de su pied-à-terre al lugar donde todo comenzó, a la hermosa y antigua plaza Grote Markt o “Gran Mercado” de Haarlem.

La familia se mudó a Haarlem procedente del sur de Italia en 1968, cuando Raiola era un bebé. Varias familias emigraron juntas, las cuales vivían en casas adjuntas. Los Raiola abrieron una pizzería, Napoli, en el Grote Markt.

Nos sentamos en las sillas al aire libre del restaurante italiano que ahora ocupa el lugar. El propietario me trae un espresso gratis, mientras que Raiola analiza su antiguo dominio. Un peatón saluda y Raiola grita, “Hey, ¿cómo estás?”, antes de voltear a verme y agregar, “ni idea de quién era”.

Pronto, el pequeño Mino comenzó a vestirse con un uniforme para atender mesas. El trabajo perfeccionó su talento para hablar con las personas (generalmente el doble de rápido que una persona normal). Le preguntaba a los clientes qué les gustaría comer, después llegaba con un menú personalizado. Si un cliente habitual se divorciaba, el chico se sentaba con él para una plática sentimental. El modelo de negocio funcionó: en la cuenta de Raiola, la familia terminó con 11 restaurantes.

Raiola hablaba holandés mejor que su padre y cuando era adolescente ya negociaba con los bancos. También hablaba italiano, o al menos napolitano. Si un cliente del restaurante se quejaba de sus proveedores italianos, Raiola solucionaba las cosas.

Fundó una compañía, Intermezzo, que ayudaba a las empresas holandesas a hacer negocios en Italia. En 1992, la empresa ayudó con la transferencia del lateral holandés Bryan Roy del Ajax, al Foggia en Italia.

Además, a los 19 años, se volvió millonario al comprar un local de McDonald’s y venderlo a un desarrollador inmobiliario. Después de eso, dice, dejó de motivarse por el dinero. Su pasión en su escaso tiempo libre era el futbol.

Fue un jugador juvenil y, al comenzar sus 20, después de abandonar la carrera de derecho, se convirtió en director técnico del club profesional local, FC Haarlem (ahora extinto). Desarrolló un plan audaz para firmar al brillante adolescente Dennis Bergkamp del Ajax Amsterdam, pero pronto se enemistó con los otros directores, viejos conservadores, pensó Raiola. 

Si Raiola escribe alguna vez su autobiografía (como a veces amenaza), le debería llamar El Arte de la negociación. “Las negociaciones de los contratos son mis partidos”. Hay una viñeta reveladora en “Gracias, Mino”, un recuento del exfutbolista holandés Rody Turpijn sobre su transferencia del Ajax al pequeño club De Graafschap en 1998. Raiola y Turpijn se reunieron con el presidente del De Graafschap en un desagradable hotel al lado de la carretera. 

Después de comenzar con los elogios de Raiola sobre Nedved, que fueron tanto sinceros como una calculada demostración de estatus, el presidente anotó el salario que le ofrecía a Turpijn. “No se ve mal”, pensó Turpijn.

Raiola dice que solo toma una parte del salario de los jugadores, pero, ¿qué pasa con lo que informan los medios acerca de que los clubes le pagaron 20 millones de euros, como porcentaje de la cuota de transferencia? “No puedo hablar sobre el contrato pero, en un acuerdo como el de Pogba, no solamente son los clubes los que ganan con eso”, dice. 

Raiola presume que ha tenido grandes jugadores en todas las eras, y que planea por adelantado. “Hay ocho, nueve jugadores de un equipo juvenil brasileño, cada uno mejor que el otro. Tengo a Gianluigi Donnarumma en el AC Milán, quien tiene 17 años y ya es el portero. Tengo un delantero en la Juventus, Mosie Kean, de 16 años, quien podría debutar este año”. Raiola no parece un hombre que planea empezar a jugar golf.

Asegura que muchos futbolistas pierden todo su dinero después de su retiro. La Asociación de Futbolistas Profesionales de Inglaterra estima que de 10 a 20% de los exjugadores se van a la quiebra. Esto es algo en lo que piensa mucho Raiola. “Mira, ahora tienes jugadores que pueden ganar de 50 millones a 200 millones de euros (durante su carrera). ¿Lo inviertes o no?

“Todos mis jugadores, al principio, quieren un restaurante, un hotel o un café. Yo vengo de la industria restaurantera y les digo; ‘no me vengan con eso, no’. Porque yo sé de lo que se trata”.