México se alista para ataque contra el TLCAN

Los propios analistas de EU aseguran que ese país saldrá perjudicado si el presidente electo concreta su intención de renegociar el tratado comercial.
El magnate inmobiliario, de visita en una empresa en Estados Unidos.
El magnate inmobiliario, de visita en una empresa en Estados Unidos. (Mike Segar/Reuters)

Ciudad de México

A pesar de que México tuvo un par de buenas semanas con la exitosa licitación petrolera, una inversión de un mil 300 millones de dólares (mdd) de Walmart y la emisión de bonos de Pemex —que tuvo una suscripción seis veces mayor—, se aproxima una nube negra con la forma de Donald Trump.

El presidente electo de EU se comprometió a renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que convirtió a su vecino en una potencia en sectores automotriz, de computación, tv y aeroespacial.

La amenaza es de una ofensiva contra el reshoring (reubicación) a destinos baratos como México, mediante la imposición de un arancel de 35% a los productos que se importan de vuelta a EU por parte de las empresas que cambian los puestos de trabajo y las plantas al extranjero.

Si bien Trump dejó de hablar de desechar el TLCAN totalmente, México se prepara para cambios incómodos en el status quo de 22 años que lo transformó en el segundo mayor socio comercial de EU detrás de China.

“Llegó el momento de dar un paso adelante y empezar a pensar qué viene después del TLCAN, o más bien, a dónde vamos a partir del TLCAN”, reconoció la canciller Claudia Ruiz Massieu.

Además de prometer aranceles y revisar el TLCAN, Trump criticó un sistema de impuesto al valor agregado que, según él, beneficia injustamente a los productos mexicanos; amenazó con interrumpir las remesas (26 mil mdd al año), y con deportar a millones de indocumentados. En el mejor de los casos, los analistas esperan que la incertidumbre se traduzca en un menor crecimiento. En el peor de los casos, el país debe prepararse para una recesión.

Diageo, la compañía de licores más grande del mundo, trabaja rápidamente para protegerse de los daños para su mayor mercado en América Latina. Una economía débil puede perjudicar las ventas en México, que actualmente crecen a un ritmo de 10%, puede provocar que el consumo se vaya a bebidas más baratas.

“Esperamos que afecte a los sectores que no involucran la reubicación de empleos de EU”, dice Alberto Gavazzi, presidente de Diageo. Si Trump aplica aranceles en el tequila, México puede imponer represalias en el whisky estadunidense. “Todo el mundo va a perder”, agrega.

Nadie está en más riesgo que el sector automotriz. “Trump habla mucho acerca del déficit comercial de EU con México. Lo que genera esto es este sector, así que habrá una renegociación en el tema de los automóviles”, dice el director de una de las empresas más grandes de México.

Los automóviles representan casi cuatro de cada 10 productos manufacturados que se exportan a EU. Pero los componentes que se fabrican en EU representan alrededor de dos quintos del contenido de las exportaciones de manufactura mexicanas, lo que significa que el arancel puede perjudicar a las empresas de ambos lados de la frontera, ya que tienen cadenas de suministro estrechamente integradas.

Estados Unidos registra una ampliación del déficit comercial de bienes y servicios con México: 58 mil mdd el año pasado; 52 mil mdd en 2014, y 47 mil mdd en 2013. Pero si se restan los coches, México “en realidad tiene un déficit, uno que aumenta al tomar en cuenta la creciente necesidad de importar energía de su vecino”, señala UBS.

Luis de la Calle, negociador mexicano del TLCAN, dice que EU tendría que descartar el TLCAN, salir de la OMC o ganar una investigación antidumping en el sector automotriz.

Sin el TLCAN, que genera 4 millones 900 mil empleos en EU, las importaciones mexicanas y estadunidenses quedarían sujetas a las reglas de la OMC. Para tener acceso a EU, el destino de 80% de sus exportaciones, México debe pagar un arancel promedio de 1.9 por ciento, 2.5% para automóviles o 6.4% para productos agrícolas.

Por su parte, EU paga 7.7% para los productos industriales y 38.4% para los productos agrícolas que entran a México, dice De la Calle. “Cambiar los aranceles no tiene sentido. Es difícil lograr un mejor acuerdo que cero”, dice.

Una ofensiva contra las cadenas de suministro mexicanas obligaría a las automotrices a surtir sus partes en otros países. Óscar Albin, jefe de la asociación nacional de autopartes de México, dice: “No creo que la gente en EU quiera gastar 30 mil dólares en un coche de 20 mil.

“Al margen de lo que ocurra con el TLCAN y los aranceles, Trump tiene en la mira el régimen del IVA que impone México tanto en los productos nacionales y como en los de importación, y lo califica de injusto porque a diferencia de la mayoría de sus principales socios comerciales.

Wilbur Ross, el secretario de comercio entrante, llama a la situación actual “aranceles ilegales para bloquear las exportaciones estadunidenses”. Sin embargo, Eric Toder, codirector de Urban Brookings Tax Policy Center, califica de “falso” el argumento de que se castiga a EU.

En tanto, Wolfgang Eder, director ejecutivo de Voestalpine, dice: “En las últimas décadas, EU se benefició más con el libre comercio que cualquier otra nación en el mundo... las nuevas medidas proteccionistas debilitarán la economía de EU, y sin duda ese no es un objetivo del nuevo presidente de EU”.