Mauricio Macri no es mago

El presidente argentino lamentó haber guardado expectativas tan positivas sobre la economía de su país.
 En diciembre pasado, Mauricio Macri tomó las riendas del gobierno de Argentina y emprendió una agresiva estrategia de deuda para estabilizar la economía.
Mauricio Macri dijo que “la barra se colocó muy alta” y los resultados de sus cambios no se darán tan rápido. (Shutterstock)

Después de un “retiro espiritual” en un centro turístico argentino frente al mar con 22 miembros de su gabinete, Mauricio Macri admitió que generó expectativas poco realistas sobre un cambio “mágico” cuando asumió el poder hace un año.

“Si quieren ver a un mago, vayan a ver a David Copperfield”, bromeó secamente el presidente argentino con los periodistas.

Pero la dura realidad de una economía que aún está de capa caída comienza a pesar sobre los argentinos, y el gobierno de Macri espera ganar una mayoría en el Congreso en las elecciones de mitad de mandato el próximo año, algo que le permitiría profundizar su programa de reformas.

A pesar de garantizar en repetidas ocasiones que en la segunda mitad de 2016 se vería una recuperación económica, y de las precipitadas afirmaciones a principios de agosto que comenzaron a aparecer “brotes verdes”, la producción industrial y la construcción en octubre se contrajeron 8% y 19%, respectivamente, en comparación con el año pasado.

“La barra se colocó muy alto. Cuando las más mínimas expectativas no se cumplieron, la gente comenzó a culpar a Macri”, dice Andrés Borenstein, jefe economista de BTG Pactual en Buenos Aires.

Los analistas dicen que superar los desequilibrios económicos que heredó de Cristina Fernández, su predecesora, resulta mucho más difícil de lo que pensaba. A muchos también les preocupa que la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de EU pueda ser una amenaza por la dependencia que tiene Argentina de los mercados internacionales para financiar la transición de la economía, que estuvo en impago y a punto de una crisis de balanza de pagos cuando Macri llegó a la presidencia en diciembre pasado.

Aunque hay un amplio consenso de que en 2017 se verá un cambio económico, con un crecimiento de alrededor de 3% del producto interno bruto previsto para el próximo año, la continua recesión ya provoca dolores de cabeza políticos para el gobierno.

Una oposición envalentonada comienza a obstruir en el Congreso el programa de reformas del gobierno, después de un impresionante avance este año con más de 70 leyes aprobadas, a pesar de que el gobierno no cuenta con la mayoría legislativa. Pero ahora la reforma fiscal tiene problemas, y el intento de introducir un sistema de votación electrónica se rechazó.

Algunos temen que la presión para mostrar resultados lleva a errores de políticas. Mauro Roca, economista de Goldman Sachs, argumenta que la reciente decisión del banco central de reducir las tasas de interés “no se justificó claramente” dado que la inflación es incesantemente alta, y tal vez tiene más que ver con las preocupaciones de una recesión más profunda de la esperada.

Otros se quejan de que el gobierno le dio muchas concesiones a la oposición en el Congreso, como la ley de “emergencia social” que supuestamente apoyó el papa Francisco. Aumentos no previstos en el gasto deshacen esfuerzos para reducir el creciente déficit fiscal que es la raíz de los problemas económicos de Argentina, dicen los críticos.

A pesar del complicado escenario económico, la mayoría de las encuestas muestra que los niveles de aprobación de Macri permanecen por encima de 50%, y que el descontento social hasta el momento es limitado. Los funcionarios observan con orgullo que este es su primer gobierno no peronista.

“La gente entiende lo que hacemos, confía en el presidente, y tiene una gran esperanza de que las cosas van a mejorar a pesar de que su situación tal vez se deterioró desde el año pasado”, dice un alto funcionario. “Se dan cuenta de que no hay soluciones rápidas, y que va a tomar tiempo y esfuerzo”.

Aún así, Borenstein admite que está “perplejo” por la lenta recuperación económica, y señala los indicadores positivos como el crecimiento sostenido en crédito y la disminución del desempleo.

Los economistas confían en que 2017 la economía va a regresar a la vida, sobre todo porque las comparaciones con una base tan baja de 2016 serán favorables.

Los analistas dicen que la recuperación se va a sostener con un aumento en el gasto público de infraestructura y las exportaciones agrícolas, mientras que algunos esperan que la economía brasileña en problemas ya no sea la desventaja que fue este año. Otro factor clave será el aumento del consumo gracias a la continua desinflación, los bonos de fin de año y la implementación gradual de los ajustes a las pensiones, según Morgan Stanley.

Sin embargo, el escepticismo se mantiene sobre las promesas de Macri de tener un cambio profundo en Argentina, más allá de restaurar la normalidad de la economía. A Marcos Wentzel, socio senior de Puente, un banco local de inversión, le impresionan los avances de las reformas hasta el momento, pero se pregunta qué tan lejos llegarán. “¿Este es un gobierno de transición, o de transformación?”, Pregunta. “En este punto nadie puede decirlo”.