Entendiendo a Janet Yellen

La FED envía una llamada de atención al complaciente mercado de bonos con su alza de tasas.
Durante el discurso en el que anunció el incremento de tasas el pasado miércoles, Janet Yellen dijo que “la política fiscal no es estrictamente necesaria para retornar a nuestro objetivo de pleno empleo”.
Durante el discurso en el que anunció el incremento de tasas el pasado miércoles, Janet Yellen dijo que “la política fiscal no es estrictamente necesaria para retornar a nuestro objetivo de pleno empleo”. (Reuters)

Si lograron dormir toda la noche, los operadores de bonos en Estados Unidos (EU) tendrán una gran sorpresa cuando revisen sus pantallas en la mañana”, tuiteó temprano el jueves de la semana pasada Mohamed El-Erian, asesor económico en jefe de Allianz. 

Los operadores de bonos e inversionistas entraron a la noche del miércoles ya sacudidos por la Reserva Federal de EU, que bajo el liderazgo de Janet Yellen se convirtió en sinónimo de cautela sobre las tasas de interés, que ofreció un camino más agresivo para los costos de endeudamiento en 2017 de lo que la mayoría esperaba. 

La arraigada complacencia en el mercado de bonos, con valor de 13 millones de dólares, sobre el probable mensaje del banco central de EU quedó claro con la reacción que vino después: menos de 24 horas después de que la FED dio a conocer sus proyecciones para el lugar dónde se encontrarán las tasas a corto plazo durante los próximos tres años, y con la conferencia de prensa que ofreció Yellen, donde el rendimiento en los bonos a dos años aumentó de 1.16% a 1.3%, su nivel más alto desde 2009.

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El dolor que administró Yellen no es la primera dosis que se tiene que tragar el mercado de bonos últimamente. La sorpresiva victoria de Donald Trump en las elecciones a principios de noviembre ayudó a vencer un histórico repunte en los bonos soberanos, ya que los inversionistas creyeron la promesa del magnate inmobiliario de que haría crecer la economía estadounidense.

La sorpresa que dio la FED el miércoles pasado fue la revisión a la alza de los funcionarios en la que la trayectoria proyectada para las tasas de interés parece reflejar, en cierto sentido, que la combinación de Trump junto con un Congreso que controla el Partido Republicano podría reducir los impuestos y flexibilizar la política fiscal. 

“La sorpresa, y la forma como reaccionó el mercado a ella, es que la mayoría de la gente esperaba una postura de la Fed de esperar y ver en términos de cómo considerarían el impacto de las Trumponomics en el próximo año”, dice Ian Lyngen, estratega de BMO Capital Markets.


Serán tres, no dos 

Al incremento tan anticipado en las tasas de los fondos federales de entre 0.5 y 0.75% -apenas el segundo que realiza el banco central desde la crisis financiera- lo opacó la proyección de las tasas de la FED de tres alzas para el próximo año. En comparación, en la reunión de septiembre mostraba el pensamiento individual de los responsables de las políticas y concluía que habría dos incrementos en los siguientes tres años. También elevaron la visión a largo plazo donde las tasas llegarán a un equilibrio. 

“Abrimos la puerta” a un ciclo más rápido de endurecimiento, dice Scott Minerd, jefe de inversión de Guggenheim Investments. “Si los datos siguen llegando como los esperamos, la FED tendrá que actuar más rápido de lo que la gente esperaba”. 

En un marcado contraste con la mayor parte del año, también parece que los inversionistas ahora toman con más seriedad la intención de la FED de elevar varias veces la tasa en 2017. Los futuros de las tasas de interés cotizan con un incremento de casi tres cuartos de punto para finales del próximo año.


La renta fija responde 

“El mercado de bonos recibió una sorpresa negativa con la retórica de la FED y las revisiones al alza de los ‘puntos’”, dice Markus Allenspach, jefe de investigación de renta fija de Julius Baer. 

Dada la incertidumbre que rodea al plan de Trump para elevar el gasto de gobierno y reducir el ingreso fiscal tanto corporativo como individual, algunos inversores anticipaban un tono mucho más cauteloso de la FED y no un cambio de trayectoria para las alzas futuras. Sin embargo, un regreso al impulso en la economía estadounidense comenzó antes de que la elección alentara a los responsables de las políticas, y Yellen dijo que esperaba que continuara el progreso. 

La liquidación en el mercado de bonos no se limitó a los soberanos, tuvo efectos dominó en los bonos corporativos de grado de inversión y en la deuda de los mercados emergentes. 

El rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años subiò por encima de 2.6% el jueves de  la semana pasada, su mayor nivel desde septiembre de 2014. El rendimiento de la nota a cinco años superó 2% por primera vez desde mayo de 2011. 

“Estamos en camino a un rendimiento de 2.75% en el bono a 10 años”, dijo Rick Rieder, director de inversiones de renta fija de BlackRock. “No comparto la tesis de que nos movemos hacia tasas de interés mucho más altas, pero será muy difícil hasta que obtengamos otra información de la FED sobre las tasas de interés hacer otra cosa que inclinarse al alza”. 

Los bonos de EU ya tienen la presión de los inversionistas que se preparan para un mayor crecimiento económico y una FED más agresiva, al igual que de las preocupaciones de que los déficits puedan financiarse con un empuje de nuevas emisiones de bonos del Tesoro. 

Sin embargo, el mensaje de una línea más dura por parte de la FED no convenció a todos. Los que dudan señalaron un incremento muy modesto en los pronósticos de crecimiento para el próximo año y la falta de un cambio en sus pronósticos de inflación de 2017 a 2019. Los funcionarios del Comité de Mercados Abiertos de la FED (FOMC, por sus siglas en inglés) por ejemplo, subieron ligeramente sus pronósticos del PIB para 2017 a 2.1% en comparación con 2%. 

Richard Clarida, asesor de estrategia global de Pimco, dice que le desconcierta el perfil de pronóstico de tasas más altas de la FED para el próximo año: “En resumen, cuatro miembros del FOMC parecen dispuestos a realizar una apuesta al menos modesta por las Trumponomics para justificar tres alzas en lugar de dos en 2017”. 

Esa opinión hace eco con la de Philip Marey, estratega del banco holandés Rabobank, quien dice que está “escéptico de tres alzas en 2017”, y señala el retraso de cualquier impacto en el crecimiento y la inflación del estímulo previsto a la infraestructura de Trump, así como el cambio de miembros de la FOMC con derecho a voto el próximo año.


El dólar fuerte 

Si bien los bonos retrocedieron, el dólar subió a raíz de la FED y es probable que también se configure como un factor de restricción para el endurecimiento de la FED el próximo año.

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Con nuevas presiones para el euro y el yen, el índice del dólar está en su nivel más alto desde 2003. El desempeño del dólar refleja que se acelera la divergencia entre las tasas de EU y las globales, con la atracción de los rendimientos más altos de los bonos de Tesoro que pueden llevar capital al país. 

“El dólar estadounidense tal vez se adelantó a la Fed en la digestión de lo que puede significar para el crecimiento el resultado de las elecciones, pero es probable que la moneda se fortalezca más con esta veloz conversión de la FED hacia una posible reactivación fiscal”, advirtió Daragh Maher, estratega de divisas de HSBC.