Inquieta a inversionistas la política energética de Trump

El temor es que si crece el suministro, los precios del gas y el petróleo pueden descender y castigar a los participantes del mercado: expertos.
Los defensores del cambio climático están molestos con el nuevo huésped de la Casa Blanca.
Los defensores del cambio climático están molestos con el nuevo huésped de la Casa Blanca. (Shutterstock)

Nueva York

Mientras Donald Trump se muda a la Casa Blanca es difícil soñar con otro gabinete más amigable con los combustibles fósiles. Sus nominados incluyen a Rex Tillerson, ex jefe de ExxonMobil, propuesto para la Secretaría de Estado; eligió a Scott Pruitt para dirigir al regulador de medio ambiente al que combatió como fiscal general de Oklahoma, y Rick Perry, ex gobernador de Texas, que se prepara para encabezar el departamento de energía.

“La gente en la industria de los combustibles fósiles está muy alegre y optimista, y los defensores del cambio climático están abatidos”, dice Jake Dweck, abogado de la firma Sutherland, que representa a compañías tanto de energía convencional como renovable. ¿La alegría de la industria será igual al júbilo de los inversores de energía? Eso es más complicado.

Los rendimientos bajo la administración Trump variarán según el tipo de energía, entre ellos el petróleo, gas, carbón y energías renovables. Las empresas que extraen en las fuentes de combustible tendrán un desempeño diferente a las que los transforman o los refinan. Los cambios en la política fiscal o comercial podrían tener un mayor impacto que las limitadas reformas energéticas. La idea de ampliar los lugares donde las empresas pueden perforar, facilitar el proceso de permisos y desechar los esfuerzos para disminuir las emisiones de carbono “van a desatar una revolución de energía”, como dice el sitio web del equipo de transición de Trump, no está comprobado.

Si fluyen más suministros, los precios de la energía podrían caer y castigar a los inversionistas. “En energía es complicado. Tienes que ver cada una de las diferentes industrias individualmente”, dice Chris Rhine, gerente de cartera de capitales de recursos naturales de Cohen & Steers, un grupo de fondos de 56 mil 500 millones de dólares. Hasta el momento, la mayoría de los administradores de dinero comparten el optimismo de la industria.

Desde el día de la elección en noviembre, el índice de acciones de energía del S&P 500 subió alrededor de 1 por ciento. Los bonos de energía tuvieron un alza. Los inversionistas inyectaron un valor neto de 3 mil 900 mdd en fondos de acciones de energía de EU, de acuerdo con EPFR, la firma que da seguimiento a los datos.

“Desde mi posición como inversionista, el conjunto de oportunidades que hay es excepcional en este momento”, dice Eric Scheyer, jefe de energía de Magnetar Capital, un fondo de cobertura de 13 mil 700 mdd. Dice que los candidatos de Trump para el gabinete apuntan a una menor carga de permisos para los productores de gas y petróleo y las compañías propietarias de los ductos, mientras que los planes económicos de la administración sugieren un aumento en la inflación, algo que suele favorecer a los “activos reales” como la energía.

No toda la energía será grande de nuevo. Como candidato, Trump se comprometió a revivir el sector de carbón de EU, donde los mineros fueron a la bancarrota frente a la competencia del gas natural barato, pero la situación solo podría empeorar si se acelera la perforación de esquisto.

Muchos inversionistas institucionales comenzaron a desconfiar del carbón, que libera más dióxido de carbono que los otros combustibles fósiles cuando se quema en las centrales eléctricas. “En los próximos 10 o 15 años, realmente no hay futuro para el carbón térmico”, dice Norm MacDonald, gerente de cartera del fondo de energía de mil 200 millones de dólares de Invesco.