La ingeniería británica quiere ser supersónica

El proyecto para romper el récord de velocidad en tierra busca que los niños se interesen en la ciencia y la tecnología.
El vehículo del Bloodhound Project.
El vehículo del Bloodhound Project. (Especial)

En un cavernoso hangar en la periferia de Bristol se lleva a cabo uno de los proyectos más complejos de ingeniería del mundo. Un equipo británico busca romper el récord de velocidad en tierra, con la construcción de un coche supersónico que puede viajar a mil 609 kilómetros por hora, con lo que rompería el récord actual por casi 402 km/h.

“Desarrollamos un vehículo que es una cruza entre un avión de combate, un coche de carreras de la Fórmula Uno y una nave espacial. No es una exageración decir que es el vehículo terrestre más avanzado de la historia”, dice Conor La Grue, el líder de ingeniería del Proyecto Bloodhound.

Richard Noble, de 68 años de edad, dirige el proyecto de 41 millones de libras. Él regresó la marca de velocidad en tierra a Reino Unido en 1983, al conducir un carro a mil 18 kilómetros por hora y también fue el director de proyecto del equipo con el récord actual de mil 228 km/h. Casi 20 años después intenta romperlo de nuevo, pero esta vez con un margen mayor.

Pero ese no es el único reto que enfrenta el equipo de ingenieros. Uno de los principales objetivos del proyecto es lograr que más niños en edad escolar se entusiasmen con la ingeniería y, de alguna manera, hacer frente a la escasez de personal capacitado en la industria.

Bloodhound es uno de varios programas que buscan que los niños en edad escolar se interesen en la ingeniería. Más de 5 mil 700 escuelas primarias y secundarias siguen el proyecto y usan sus materiales educativos y datos en el salón de clases.

Muchos industriales de Reino Unido creen que ese tipo de programas son la clave para hacer frente a la gran escasez de ingenieros que enfrenta el país, que la Real Academia de Ingenieros pronostica que aumentará a 200 mil en 2020.

Para Andy Green, el piloto del Bloodhound Supersonic Car y piloto de la Royal Air Force que impuso el récord en 1997, no hay duda de que el proyecto es una de las formas más emocionantes para mostrar lo mejor de la ingeniería a los niños en edad escolar.

“Vamos por los mejores del mundo donde quiera que se encuentren, porque ese es el tipo de nivel de desempeño que necesitamos para producir el carro de carreras en línea recta más extraordinario en la historia”, dice Green.

Con las más de 250 empresas que participan en el proyecto se muestra quién es quién en lo mejor de la tecnología mundial.

Algunos de los 3 mil 500 componentes más importantes del SSC incluyen una turbina de avión de una tonelada del Rolls-Royce EJ200 Eurofighter Typhoon, que les prestó el Ministerio de Defensa, tres cohetes híbridos Nammo de Noruega y un motor supercargado del Jaguar V8.

El motor de avión hace que el carro acelere a cerca de 563 km/h, mientras que el cohete proporciona la mayor parte del impulso que el carro necesita para llegar a mil 609 km/h. El motor del Jaguar V8 se utiliza para bombear el oxidante al cohete.

La Grue dice que las asociaciones con esas empresas de ingeniería son cruciales para el proyecto. El programa inició en octubre de 2008, el mes que se derrumbó Lehman Brothers y empezó la recesión mundial, lo que impidió que lograra su meta de intentar el récord en tres años. Hasta el momento el equipo ya recaudó 24 millones de libras a través de patrocinios corporativos y donaciones públicas.

“Las necesidades de ingeniería son absolutamente inflexibles. Tengo que satisfacer a los ingenieros y gastar lo menos posible, ese es un gran reto.”

La construcción del coche todavía es parcial, pero la estructura principal está en su lugar, que incluye el chasis superior con cobertura de titanio que albergará la turbina de jet del Eurofighter Typhoon. Los siguientes grandes trabajos serán ensamblar la aleta de la cola, el piso de titanio y el desarrollo del sistema híbrido de cohetes. Este verano iniciarán las pruebas a baja velocidad en Newquay, Cornwall, antes de intentar llegar a mil 287 kilómetros por hora este año y mil 609 km/h en Sudáfrica, en 2016.

El coche producirá 135 mil caballos de fuerza —el equivalente a 180 monoplazas de Fórmula Uno— y será 15 veces más ruidoso que el despegue de un jumbo jet. Esto permitirá cubrir la pista de 19 kilómetros en el desierto de Hakskeen Pan, en la provincia del Cabo Septentrional, en Sudáfrica, en dos minutos, con una velocidad de una milla en 3.6 segundos.

El equipo se basó en las lecciones aprendidas con Thrust 2 y ThrustSSC, los dos vehículos que establecieron los récords anteriores, pero dicen que Bloodhound es un avance significativo en la tecnología. “La verdadera novedad de Bloodhound es satisfacer los requisitos aerodinámicos: tener un carro naturalmente estable que pueda ir a mil 609 kilómetros por hora y que mantenga seguro a Andy”, dice La Grue.

El automóvil es aerodinámicamente neutral, como un dardo. Los winglets en la nariz y en la aleta de la cola tendrán un ángulo para que el carro se mantenga en el suelo.

Fairfield High es muy interesante porque es bastante inspirador y muchos en la escuela hablamos de eso”, dice Jenny Taylor, de 13 años. “Me gusta la idea de romper un récord de velocidad en tierra y que las escuelas también participen”.

La Grue dice que para él “no hay reto más grande” como ingeniero. “Ya pasé siete años de mi vida y es un gran compromiso. Tener un poco de historia es realmente asombroso”.

HACEN FILA

Cuando el carro supersónico Bloodhound cruce zumbando a lo largo del Hakskeen Pan, de Sudáfrica, el próximo año, a una velocidad de mil 609 kilómetros por hora, se mostrará lo mejor de la ingeniería británica.

“¿El proyecto muestra lo buena que es la ingeniería británica? Absolutamente”, dice Conor La Grue, líder de ingeniería del proyecto. “Logramos resolver algunas de las partes más difíciles del carro aquí en Reino Unido”.

Castle Precision Engineering, una empresa con sede en Glasgow, fabricará las ruedas de aluminio sólido para el auto. Otra empresa británica, Gill Sensors and Controls, con sede en Hampshire, supervisará los ángulos de los frenos de aire que se despliegan y el ángulo de los pedales del conductor.

Morgan Advanced Materials, una compañía especialista en materiales que se encuentra en la FTSE 250, produjo los paneles de protección de balística para los dos lados de la cabina.

Bloodhound utiliza los altamente valorados centros para catapultar la manufactura del gobierno, como AMRC en Sheffield.

“Es algo que pasa una sola vez en una generación y eso hizo que muchas compañías quieran ser parte del proyecto. Aunque nuestra cadena de suministros es internacional, muchos de ellos son pequeñas empresas británicas y lo ven como algo muy positivo con que comprometerse”, dice La Grue.