Publican historia sobre Marissa Mayer y Yahoo

La CEO tiene que responder a los inversionistas sobre su negocio principal.
El buscador de la empresa fundada en 1994.
El buscador de la empresa fundada en 1994. (Shutterstock)

Tras 18 meses de que inició la gestión de Marissa Mayer como CEO de Yahoo, se sentó frente a una audiencia de empleados enojados y les leyó un libro ilustrado para niños. La moraleja de Bobbie had a Nickel (Bobbie tenía un quinto), una historia de la década de los 50 sobre un niño que decide gastar sus cinco centavos en un carrusel, estaba lejos de aclarar las cosas a la audiencia.

Ellos pusieron todas sus esperanzas en la ex empleada de Google, que se unió a ellos en julio de 2012, para transformar la débil y anticuada empresa de internet. Su imagen pública era la de una persona atractiva que posaba para Vogue y parecía un superhéroe de la tecnología. Sin embargo, en el campus de Silicon Valley era extraña y desconcertante y empezaba a parecer que los iba a decepcionar.

Nicholas Carlson, jefe de corresponsales de Business Insider, hizo un excelente trabajo al darle vida a la dramática historia de Yahoo y cómo Mayer, de 39 años, no logra cumplir con su papel de salvadora, en el libro Marissa Mayer and the Fight to Save Yahoo! (Marissa Mayer y la lucha para salvar Yahoo!).

Desentierra anécdotas como el episodio de la lectura de cuentos y nuevas estadísticas, pero, sobre todo, el libro llega cuando la "cobertura aérea" de Mayer, como lo pone el escritor en términos militares, se desvanece. El entusiasmo general por la participación de Yahoo en Alibaba, que empezó a cotizar en septiembre, terminó y los inversionistas se preguntan sobre el desempeño del negocio principal de Yahoo.

Para entender el presente, Carlson se sumerge en la historia de Yahoo, a los días en que su principal propósito era hacer que la navegación en las primeros sitios web fuera más sencilla. Muestra cómo la complejidad organizacional de Yahoo se dio por la urgencia de seguir el ritmo de los primeros usuarios de internet.

La lección para Mayer es que la crisis de identidad de Yahoo —¿es una empresa de medios o una empresa de tecnología?— tiene raíces muy profundas.

Algunos retos que enfrenta ahora —qué hacer con la participación que mantiene de Alibaba, bloqueada hasta finales de este año, y la amenaza de llamar la atención de los accionistas activistas— tampoco son nuevas para Yahoo, como señala Carlson.

El libro también es bueno en su intento por describir a Mayer —a menudo una figura enigmática— al dar una mirada a sus primeros años, su investigación en Stanford, y más importante, su papel como una de las primeras empleadas de Google.

Carlson señala su gran éxito: dirigir un programa de administración de productos asociados que desarrolló empleados talentosos; su idea de un buscador universal, en el que imágenes, mapas y textos aparecieran en la misma página de resultados, y su atención al detalle. Ella trabaja duro y se preocupa por su compañía: cuando se unió a Yahoo se dispuso a corregir muchas fallas, la forma como se manejaba, con soluciones que incluyen ofrecer comida gratis y permisos de maternidad más prolongados.

Pero Carlson no se contiene en presentar sus fallas: construyó un pequeño imperio en Google con solo unos cuantos tenientes leales. A menudo llega muy tarde a las citas y en Google era famosa por hacer que el personal que quería hablar con ella, sin importar que fueran directivos, hiciera fila frente a su puerta. También sugiere que tenía debilidades en cuanto al trabajo en Yahoo: tenía poca experiencia en administración de una unidad o para hacer su propio estado de pérdidas y ganancias y nunca vendió publicidad.

Casi al final el libro regresa a Bobbie y su moneda de cinco centavos, explica que Mayer pensó que era una manera de decirle al personal que amaba su tiempo en Yahoo. No es de extrañar que el efecto solo fue de confusión.

El thriller corporativo de Carlson nos deja en suspenso, ya que Mayer depende de una parte de Alibaba para comprar más tiempo para una transformación. Cualquier cosa que haga después valdrá la pena leer la historia.