En Venezuela ya no importa casi nada

Hay escasez de productos en general y se teme que las importaciones muestren una caída de 60%.
En un supermercado en Santa Elena de Uairen, en Venezuela, hay escasez de productos básicos. Los venezolanos deben esperar en largas filas, varias horas para adquirir ciertos productos.
En un supermercado en Santa Elena de Uairen, en Venezuela, hay escasez de productos básicos. Los venezolanos deben esperar en largas filas, varias horas para adquirir ciertos productos. (Foto: Shutterstock)

Las importaciones de Venezuela se desplomaron 40% en el último año, lo que aumenta la miseria de su atormentado pueblo, de acuerdo con las estimaciones de Bank of America Merrill Lynch.

El país, que cuenta con las mayores reservas de petróleo del mundo, está en camino de una caída de 60% en sus importaciones en un periodo de cuatro años, cerca de ser la contracción más grande que se registra en América Latina desde que comenzaron los registros comparables en 1970, dice el banco.

El desplome de las importaciones es la última humillación que afecta al país que ya tuvo que implementar una semana laboral de dos días en el sector público para combatir la grave escasez de energía.

Venezuela ya se encuentra en medio de la recesión más profunda del mundo. Se espera que la inflación supere 700% este año y la escasez de productos significa que a menudo los venezolanos tienen que hacer filas durante horas para adquirir productos básicos.

Polar, la compañía privada más grande del país, dejó de producir cerveza y citó la escasez de cebada.

Los datos de Bank of America sugieren que el ritmo al que se desmorona la economía venezolana se aceleró este año.

“La contracción es de una magnitud mucho mayor que lo que se observó hasta 2015. Es difícil encontrar precedentes en la historia económica de Venezuela o de América Latina”, dice Francisco Rodríguez, economista de Bank of America.

Los datos oficiales de comercio disponibles actualmente solo están hasta el tercer trimestre de 2015. Sin embargo, Rodríguez reunió los datos recientes de los seis mayores socios comerciales de Venezuela que publican cifras mensuales: Brasil, Colombia, China, Alemania, México y EU. Dice que esta medida tiene una correlación de 90% con el balance oficial de datos de pagos.

Los números de Bank of America sugieren que las importaciones cayeron 50.1% año con año en el cuarto trimestre de 2015 y un promedio de 41% en enero y febrero de este año.

Si esto se mantiene el resto del año, la tasa muestra una contracción de las importaciones de 60% desde 2012. “Será la más alta que se observa en la historia venezolana desde que iniciamos nuestro conjunto de datos en 1943”, dice Rodríguez.

La peor contracción de Venezuela fue una caída de 52.8% de las importaciones en 1982-83 como consecuencia de un fuerte descenso en el valor de su moneda, el bolívar.

Al usar los datos del Banco Mundial que cubren el periodo desde 1970, Rodríguez dice que solamente se pueden encontrar dos ejemplos de contracciones peores en el continente americano: un descenso de 65.6% en Argentina entre 1998 y 2002 y uno de 62.2% en la isla caribeña de Aruba, entre 2006 y 2010.

Russ Dallen, quien dirige Latinvest, un banco especializado de inversión, no se muestra sorprendido con las cifras. “Hay escasez en todo. Al principio solamente era el papel de baño, pero eso ocurrió cuando el petróleo se encontraba a 100 dólares por barril”, dice Dallen, quien calcula que el crudo pesado de Venezuela se vendió a un promedio de 27 dólares por barril en lo que va del año.

“La peor escasez es la de medicamentos y equipo médico. Estar enfermo en Venezuela en este momento, puede ser una sentencia de muerte”, dice Dallen, quien calcula que el salario promedio mensual cayó a cerca de 11 o 12 dólares al tipo de cambio del mercado negro.

A pesar de que evidentemente es una nueva señal de la debilidad económica, afirma que ese descenso en el gasto público, junto con la caída de las importaciones, señalan de manera potencial una forma en la que Venezuela puede volver a equilibrar su economía.

Si las tendencias actuales se mantienen, dice Rodríguez, la cuenta corriente y los déficits presupuestarios de Venezuela van a caer a “un sólo dígito” en su proporción del PIB este año.

“Los datos sugieren un importante ajuste continuo que conducen a las cuentas fiscales y externas a un equilibrio, con el costo de una enorme recesión y la caída de los niveles de vida”.

Dallen es menos optimista. Entre los posibles desenlaces que ve, está una “crisis del orden civil al estilo de Somalia, en la que únicamente tienes pandillas”.