Uruguay derrota a Philip Morris

Fue una histórica demanda en la que la tabacalera acusaba al país de tener regulaciones anticigarro muy estrictas.
Philip Morris se opuso a los requisitos de la ley antitabaco de Uruguay, que exige advertencias gráficas sobre 80% de ambos lados de las cajetillas.
Philip Morris se opuso a los requisitos de la ley antitabaco de Uruguay, que exige advertencias gráficas sobre 80% de ambos lados de las cajetillas. (AP)

Uruguay ganó una histórica demanda contra Philip Morris International, la empresa de tabaco más grande del mundo, que demandó al país sudamericano por sus estrictas regulaciones para fumar en lo que se considera un caso de prueba para la industria tabacalera.

La decisión sienta un importante precedente para otros países que consideran implementar legislaciones similares, mientras que los grupos de campaña contra el tabaco acusan a Philip Morris de usar los litigios para asustar a otros y que no sigan el ejemplo de Uruguay.

“El intento de las compañías tabacaleras se rechazó rotundamente”, dijo el presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, un oncólogo quien hizo de la lucha contra el tabaco uno de sus estandartes políticos. “No es aceptable darle prioridad a las consideraciones comerciales sobre el derecho fundamental de salud y vida”, agregó en un discurso a la nación.

En su demanda en el Centro Internacional para Arreglos de Diferencias Relativas a Inversiones del Banco Mundial, que marcó la primera vez que un grupo tabacalero se enfrenta a un país en un tribunal internacional, Philip Morris argumentó que Uruguay violó los términos de un tratado de inversión bilateral con Suiza, donde tiene su sede en Lausana.

La mayor compañía tabacalera del mundo -cuyos ingresos anuales de más de 80,000 millones de dólares (mdd) que provienen de 180 países, supera por mucho el producto interno bruto de Uruguay, que es de cerca de 50,000 mdd- afirmó que la ley antitabaco de 2009 perjudicó los derechos de propiedad intelectual y afectó las ventas.

Philip Morris (que ya perdió demandas en Noruega, Australia y Reino Unido) se opuso a los requisitos de la ley antitabaco de Uruguay que exigen advertencias gráficas sobre la salud que cubran 80% de ambos lados de las cajetillas de cigarrillos, y que las marcas tengan una sola imagen, por tanto se prohíben submarcas, como Marlboro Rojo o Marlboro Gold, lo que obligó a Philip Morris a retirar siete de sus 12 marcas de todas las tiendas en Uruguay.

“Jamás cuestionamos la autoridad que tiene Uruguay para proteger la salud pública”, dijo Marc Firestone, abogado general de Philip Morris, quien aclaró que la compañía cumple con las regulaciones que se tratan en el caso desde hace siete años. “El arbitraje se refería a una importante, pero inusual serie de hechos que necesitaban aclararse bajo el derecho internacional, y que ahora lograron las partes”, agregó.

Algunos analistas señalan la aparente ironía de que en 2013 Uruguay legalizó la marihuana, producto que debe empezar a venderse en las farmacias este mes, mientras que realiza una fuerte ofensiva en contra del tabaco.

Pero otros analistas dicen que los esfuerzos como pionero que realizó de Uruguay para regular la marihuana y el tabaco son consistentes, y argumentan que las dos industrias no tienen suficiente control.

“Esta es una importante victoria para el pueblo de Uruguay, y le muestra a los países de todo el mundo que se pueden enfrentar a las compañías tabacaleras y ganar”, dijo el exalcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, quien proporcionó apoyo financiero a la demanda de Uruguay.

“Ningún país debe dejarse intimidar jamás con la amenaza de una demanda por parte de una compañía tabacalera, y este caso ayudará a alentar a que más países tomen medidas que salven vidas”, agregó Bloomberg.

De acuerdo con las cifras del Ministerio de Salud, el número de uruguayos que fuma cayó a 22% de la población en 2014, en comparación con 35% en 2005. El número de jóvenes fumadores cayó a 8% en 2014, en comparación con 23% en 2006, cuando Uruguay se convirtió en el país de la región en prohibir fumar en espacios públicos cerrados.