Las startups ponen a los bancos a pensar

La industria bancaria se enfrenta a grandes desafíos para mantenerse al ritmo de crecimiento esperado. Los retos: la nueva competencia, la tecnología y el mayor desarrollo.
Barclays es una de las financieras que buscaron un cambio de dirección con un líder fuera del sector y la institución para enfrentar nuevos retos.
Barclays es una de las financieras que buscaron un cambio de dirección con un líder fuera del sector y la institución para enfrentar nuevos retos. (Foto: Shutterstock)

Importantes cambios se presentan en la industria bancaria ya que las nuevas tecnologías, competidores, liderazgos, regulaciones y la urgencia para aumentar las utilidades llevan a que los jefes empiecen a actuar.

“Estamos al borde de un trastorno brutal”, dice Francisco González, quien tiene casi 15 años al mando del banco español BBVA, el sexto banco más grande de Europa por valor de mercado.

Los bancos compiten para dominar las tecnologías que podrían revolucionar su eficiencia si la logran dominar, o les puede costar una gran parte de sus negocios si los derrotan los recién llegados expertos en tecnología, como los innovadores en pagos Alibaba y Apple Pay.

En Europa, cuatro de los mayores bancos tienen un nuevo liderazgo, mientras que los bancos de toda la zona euro reciben las señales de un nuevo regulador. En Estados Unidos, los bancos lidian con las consecuencias prácticas de las normas que se elaboraron como consecuencia de la crisis financiera que solo hasta ahora entran totalmente en vigor.

A pesar de las siempre crecientes demandas de capital, los bancos en ambos lados del Atlántico deben generar mayores utilidades para mantener contentos a sus inversores, a pesar de que se les impide buscar algunas de sus antiguas actividades. Esto los lleva a considerar nuevas medidas de reducción de costos, como la fusión de varias de sus funciones administrativas.

“El cambio se acelera”, dice Federico Ghizzoni, presidente ejecutivo del banco italiano UniCredit. Él cree que los próximos cinco años traerán cambios todavía más grandes a los de los últimos cinco, cuando los bancos de la Unión Europea recortan más de 225,000 empleos y hace reducciones radicales frente a las consecuencias de la crisis financiera de 2008.

Tanto González como Ghizzoni ven a la tecnología y a la llegada de nuevos competidores como el mayor desarrollo en esta era de la banca. González dice que los bancos deben “pasar por enormes transformaciones” para competir con las startups digitales que no tienen la herencia de costos de los actuales participantes de la industria. Las plataformas de informática son las cosas “más críticas” para revisar, pero los cambios no paran ahí.

“Una vez que las bases estén en su lugar, todo lo demás también tiene que cambiar”, agrega. “Los procesos, las habilidades digitales, el modelo de distribución, la oferta de productos a través de todos los canales, la cultura, la mentalidad, la estructura y más. No hay un final para el cambio”.

BBVA está muy metido en este viaje. Hace ocho años, el banco español empezó una transformación informática que le permitió que sus sistemas toleraran el aumento de cinco veces de sus transacciones diarias desde 2006.

El mes pasado, anunció que tomará 30% de la participación del banco británico que solo trabaja en línea, Atom, el cual dice González entiende “mejor que la mayoría” el reto de ofrecer “soluciones ultra cómodas” para los clientes las 24 horas del día los 7 días de la semana.

Huw van Steenis, analista de banca de Morgan Stanley, dice que hay un “enorme cambio” en la forma como los jefes piensan sobre la amenaza de los nuevos competidores.

“El año pasado, la mayoría de los presidentes ejecutivos pensaban que la regulación podría disuadir a los nuevos participantes ya que las actividades centrales de la banca y otras áreas reguladas de los servicios financieros se volvían menos atractivas”, dice van Steenis. “Ahora crece la sensación de que los nuevos participantes pueden quedarse con lo mejor y exponer los altos costos heredados de los bancos. Los bancos están mucho más nerviosos sobre quedarse con costos altos, procesos altamente estandarizados y sin mucho crecimiento”.

UniCredit de Ghizzoni dice que los bancos ven una ventaja única en su capacidad para satisfacer las “complejas necesidades” de los clientes corporativos, que buscan los grandes balances de los bancos y su experiencia en áreas como finanzas comerciales, finanzas de cadenas de suministro y transacciones transfronterizas. Para ese fin, UniCredit se enfoca en convertirse en “socio digital” de clientes corporativos, en un inicio, luego de inversión globales, y después de 6,000 clientes corporativos italianos.

En otras áreas, el banco tendrá que volverse más ágil. “Nos enfocamos particularmente en préstamos instantáneos”, dice Ghizzoni. Pronto UniCredit podrá entregar dinero en cuestión de minutos a una solicitud de préstamos aprobada, una enorme mejora de las 48 horas que toma actualmente.

Los ahorros son otro campo de batalla. Ronit Ghose, analista de banca de Citi, describe el “fragmentado” mercado de ahorros en EU, donde los fondos de mercados financieros y de dinero engullen los fondos que alguna vez encontraron su camino al sistema bancario. Hasta el momento, Europa pudo evitar eso, pero Ghose dice que si las tasas de interés se mantienen bajas, al final los ahorros encontrarán otro lugar donde estar en actividades fuera de la banca.

Los bancos de inversión verán su parte de grandes cambios también. Los nuevos líderes de Deutsche Bank, Credit Suisse y Barclays señalaron cambios estratégicos que harán que sus bancos de inversión sean más pequeños y con mayor enfoque. Al Banco Central Europeo, el regulador de los bancos de toda la zona euro, también le interesa la forma cómo se capitalizan los bancos de inversión. “El gran impacto de la regulación es que la cantidad de capital que tienes, especialmente de las actividades de renta fija en la banca corporativa y de inversión, es enorme”, dice Ghose. Especialmente polémicas son las reglas sobre la cantidad de capital que deben tener los bancos para sus carteras de operación.

De acuerdo con un cálculo oficial esto puede obligar a un banco no identificado a aumentar su capital en cartera de operaciones 800%, aunque el impacto en el sector general es menos dramático.

“La regulación se traduce en que los bancos tienen que cumplir con reglas más estrictas y deben redefinir de manera más precisa su misión de negocio, no pueden hacer todo lo que hicieron en el pasado”, dice Ghizzoni.

Cada dólar que se necesita de capital adicional aumenta la presión en los bancos para aumentar sus utilidades, porque los inversionistas tienen la fijación en el rendimiento sobre capital (ROE). Si el capital aumenta y las utilidades no, entonces el ROE desciende, y los inversionistas protestan.

Morgan Stanley dice que los 38 bancos europeos a los que le da seguimiento están en camino para obtener un rendimiento sobre capital tangible de solo 10.1% este año, muy lejos de los “15” que exigen los inversionistas.

El lento crecimiento económico en la mayoría de los países desarrollados, junto con el aumento de la competencia, se traduce en que los bancos tienen que sufrir para aumentar los rendimientos, lo que deja como única opción la reducción de costos para aumentar las utilidades.