Los smartphones dan nuevas oportunidades

El teléfono móvil es para África subsahariana es lo que el tren de vapor fue para Europa en el siglo XIX: el caballo de batalla tecnológico que impulsa la transformación social y económica.
Existe una aplicación africana para casi todo: pastoreo de ganado y hasta conectar la ropa sucia con las mujeres que la lavan.
Existe una aplicación africana para casi todo: pastoreo de ganado y hasta conectar la ropa sucia con las mujeres que la lavan. (Foto: Shutterstock)

Al aprovechar la oportunidad que ofrece la primera infraestructura disponible casi de manera universal, cientos de startups de tecnología surgieron en todo el continente africano para pavimentar las nuevas rutas comerciales y buscar las innovaciones de vanguardia.

De forma paralela, aumenta la competencia entre las empresas globales de tecnología -IBM, Google, Facebook, Tencent de China- por un pedazo de los que son algunos de los mercados de tecnología de la información con mayor crecimiento en el mundo.

El espíritu que impregna este ecosistema -con su corazón en Nairobi, Lagos y Johannesburgo, pero con ramificaciones en toda África- lo encapsuló Mark Essien, creador de uno de los primeros sitios de reservación de hoteles en Nigeria. Lejos de ser una desventaja, la falta de infraestructura física como teléfonos fijos, y de hecho, vías ferroviarias, ofrece a los africanos la oportunidad única de dar un paso adelante, dijo en una conferencia en Lagos.

“El futuro de la tecnología para África no es para ponerse al día. Sino para observar las cosas de las que carecemos y usar cada carencia como una oportunidad para inventar algo que podamos usar para adelantarnos al resto del mundo”, dijo Essien.

El primer gran avance fue la adopción de los teléfonos móviles. La siguiente ola se produce a medida que el internet de alta velocidad y los smartphonesse vuelven más accesibles.

Para 2025, la mitad de la población de 1,000 millones de personas en África subsahariana tendrán acceso a internet, 360 millones a través de teléfonos inteligentes, de acuerdo con Mc Kinsey. Hace 2 años, sus investigaciones identificaron esta conectividad como una oportunidad para los negocios de tecnologías de la información en el cuidado de salud, la educación, las finanzas, la agricultura, el comercio minorista y los servicios del gobierno.

Ya existe una aplicación africana para casi todo: pastoreo de ganado en Kenia (i-Cow); seguridad privada en Ghana (hei julor!); monitoreo remoto de pacientes en Zimbabwe (Econet), y en Uganda, un servicio parecido a Uber (Yoza) conecta la ropa sucia a las mujeres que la lavan.

Más de 70% de la población tiene menos de 30 años. “La primera cosa que quieren es un teléfono, y después, información”, dice Aly Khan Satchu, analista de inversión con sede en Nairobi.

Armados con ambos, la juventud africana se conecta a las redes, crean nuevos espacios para música, televisión, moda y comentarios sociales. Los políticos no pueden ignorar las ramificaciones. La campaña en redes sociales que se desató cuando los terroristas de Boko Haram raptaron a más de 200 jovencitas en edad escolar retumbó para ayudar a impedir que Goodluck Jonathan lograra un segundo mandato como presidente de Nigeria.

En la última década se crearon fortunas fácilmente. Después, los inversores de capital privado como Morland ganaron 5 o 10 veces más de lo invertido. Pero, las guerras de precios y la desaceleración del crecimiento saturaron en poco tiempo las zonas urbanas y desde entonces se redujeron los márgenes.

El terreno de las startups es fragmentado y pocas empresas tuvieron la capacidad para crecer regionalmente y ser comercialmente viables.

Hasta el momento, las que tuvieron éxito suelen ser las que imitan modelos occidentales como los minoristas en línea en Nigeria, la nación más poblada de África, Jumia y Konga.

Ayisi Makatiani, el keniata que creó el agregador de medios panafricano AfricaOnline y que ahora maneja su propio fondo de capital privado, dice que la primera ola de capitalistas de riesgo en su mayoría se quedaron sin dinero. Sin embargo, ahora llegan participantes más experimentados. “En 20, 30 años no había visto llegar tantos estadounidenses”.

“La pregunta es, ¿cómo usar ahora las plataformas digitales actuales para trastornar a las empresas tradicionales y ofrecer servicios de una manera mucho más eficiente?”, dice Makatiani.

Le tomó más tiempo a la mayoría de las compañías encontrar la respuesta de lo que anticiparon los primeros entusiastas del sector. Las restricciones que presentan los costos de datos, las regulaciones y el financiamiento demuestran ser una carga.

“Estamos en una fase de evolución”, dice Aly Khan Satchu. “Todavía no encontramos la forma de crear el tipo de valor comercial que de forma tan brillante logran hacer las empresas estadunidenses. Pero vamos por el camino correcto”.