El gas que todos quieren

Debido al éxito que ha tenido Estados unidos con el esquisto, ya hay países que quieren imitarlo 
Ningún otro país cuenta con las condiciones de EU para el desarrollo de la industria de  shale . En EU un pozo cuesta  5 mdd y en otros, hasta 25 mdd.
Ningún otro país cuenta con las condiciones de EU para el desarrollo de la industria de shale . En EU un pozo cuesta 5 mdd y en otros, hasta 25 mdd. (Foto: Shutterstock)

De Argentina a Gran Bretaña y China, los países con reservas adecuadas intentan imitar la revolución del shale de Estados Unidos (EU), a pesar de que la mayoría carece de las condiciones que hicieron posible que floreciera esa industria.

La caída de los precios del petróleo por debajo de los 50 dólares por barril le dio un nuevo golpe a las ambiciones. Sin embargo, hay indicios de que la producción de esquisto fuera de EU puede funcionar.

La razón por la que la revolución de esquisto empezó en EU no se debe a que cuente con una geología única y favorable. EU sólo cuenta con los segundos mayores recursos de petróleo de esquisto y los cuartos mayores de gas de esquisto, de acuerdo con la Administración de Información de Energía de EU (EIA, por sus siglas en inglés) en 2013. Esas clasificaciones excluyen a los países del Medio Oriente, como Arabia Saudita.

La industria del shale floreció en EU gracias a su ecosistema único y favorable. Los aspectos importantes incluyen: los derechos de minerales que dan a los dueños de las tierras un incentivo para la perforación; una historia de exploración que crea una base de conocimiento geológico; una red de universidades y empresas que entrenaron a geólogos e ingenieros; el equipo y la infraestructura que se construye a través de los años de inversión, y los incentivos y el apoyo a la investigación.

Sobre todo, la industria estadounidense tuvo éxito debido a su dinámica cultura emprendedora y empresarial. Hay innumerables compañías que intentaron diferentes enfoques para extraer recursos de esquisto a tasas comercialmente viables, antes de George Mitchell, el pionero del fracking, que tuvieron éxito en la década de los 90.

Este espíritu de emprendimiento tiene el respaldo de los mercados de capitales profundos y líquidos, así que el financiamiento está disponible en cada etapa del camino.

Ningún otro país cuenta con estas condiciones y sin ellas los intentos enfrentan costos más altos. Un solo pozo fuera de EU puede costar entre 15 y 25 millones de dólares, de acuerdo con Melissa Stark de la consultora Accenture. Eso en comparación con los 5 millones de dólares o menos en las mejores zonas de EU.

“Algunos participantes pueden hacerlo funcionar, pero no a precios del petróleo de 40 dólares”, dice Jason Bordoff del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia.

En Europa, la exploración de shale fue vacilante antes de que cayera el precio del petróleo, y desde entonces muchos destellos de actividad se apagaron. En junio, ConocoPhillips se convirtió en la última gran petrolera internacional en retirarse del esquisto en Polonia, alguna vez considerada como una de las naciones más prometedoras de Europa.

En Reino Unido el progreso ha sido lento debido a varios obstáculos, como las objeciones de las autoridades y las comunidades locales. Ningún pozo se fractura hidráulicamente por completo desde 2011.

Rusia tiene los mayores recursos de petróleo de esquisto del mundo, de acuerdo con la EIA, y empezaba a tener avances en la formación Bazhenov en Siberia. Sin embargo, se frenó por las sanciones de EU por el conflicto en Ucrania. Se les prohíbe a las empresas estadounidenses trabajar con las compañías rusas en shale o en otros desarrollos de tecnología. Gazprom, un grupo de gas y petróleo de control estatal, anunció ya sus planes de comenzar la perforación de Bazhenov a finales de 2018.

Stark dice que esto deja a Argentina, Arabia Saudita y China como los prospectos más probables, cada uno con una gran base de recursos y fuertes empresas petroleras nacionales.

En Argentina, donde los costos son mucho más bajos que en cualquier otra de las regiones, las empresas extranjeras ya trabajan. Y en Arabia Saudita, la empresa petrolera nacional, Saudi Aramco, informó que está a punto de iniciar las entregas de gas de esquisto para proyectos industriales en el norte, a pesar de que la falta de agua dificulta la producción a gran escala. Se espera que su producción crezca de entre 20 y 50 millones de pies cúbicos a 500 millones de pies cúbicos al día, en 2018.

El éxito más notable viene de China. En el campo de Fuling en la cuenca de Sichuan en el suroeste del país, Sinopec, uno de los grandes grupos petroleros de control estatal, aumentó la producción más rápido de lo esperado, alcanzó 460 millones de pies cúbicos diarios en junio.

En ninguno de estos tres países se encontrará algo parecido a la libre y fragmentada industria petrolera de EU. Sus industrias se caracterizan por fuertes compañías petroleras nacionales de control estatal y una fuerte participación del gobierno. Con el tiempo ellos pueden desarrollar un ecosistema parecido al de EU, pero eso está por verse.