Nuevas redes en 2016

La llamada “red compartida de banda ancha móvil” podría arrancar operaciones en 2018, si bien parte del uso será del gobierno, su mayor potencial será rentado a firmas independientes 
La red funcionará sobre la banda ancha de los 700 megahercios que es el patrimonio que se liberará gracias al apagón analógico.
La red funcionará sobre la banda ancha de los 700 megahercios que es el patrimonio que se liberará gracias al apagón analógico. (Foto: Cortesía )

Si todo sale bien, en octubre el gobierno federal presentará la licitación para la construcción y administración de una red de telecomunicaciones cuyo principal objetivo será fomentar el acceso a la banda ancha y estimular la competencia en el mercado de telefonía y servicios inalámbricos.

A fines de ese mes, dijo la semana pasada Mónica Aspe, subsecretaria de Comunicaciones, se sabrá qué condiciones y qué fabricantes de equipo de telecomunicaciones y proveedores de servicios participarán en un negocio que se calcula sumará unos 7 mil millones de dólares.

Aspe dijo que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y otras dependencias trabajan en las “manifestaciones de interés” que recibieron por parte de los interesados en participar en esta licitación y en el compendio de opiniones de quienes participaron en una consulta pública realizada en marzo.

La llamada “red mayorista”, o “red compartida de banda ancha móvil”, podría arrancar operaciones en 2018, lo que convertiría a México en el primer país con este tipo de infraestructura. 

En este sentido, la semana pasada el Consejo Consultivo del Instituto Federal de Telecomunicaciones (Ifetel) advirtió que la falta de precedentes es un riesgo pues este ambicioso programa no tiene manera de comparar experiencias previas.

Por otro lado, si bien parte de ella sería utilizada por el gobierno para servicios de banda ancha móvil (con la cual todo el territorio tendría acceso a internet de alta velocidad), el mayor potencial se ha visto en servicios provistos por firmas independientes llamadas operadores móviles virtuales (OMV).

Por lo que hace al acceso a la red por vía móvil, cabe destacar que aunque en México la penetración de teléfonos inteligentes (smartphones) es de 50 % (en Estados Unidos, por ejemplo, es de 85 %, dice la firma de investigación Gartner), el país ha crecido en cuanto al uso de datos por dichos dispositivos.

A la fecha, según el Módulo sobre disponibilidad y Uso de las Tecnologías de Información en los Hogares (Modutih) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), al primer semestre de 2014, 47 millones 400 mil mexicanos son usuarios de internet; esto es, 44 % de la población mayor de 6 años de edad usa internet.

Según Jesús Romo, de Telconomía, una firma de investigación, esa cifra está muy por debajo del potencial que un país como México debería de tener. La firma dice que idealmente, México debería tener 74 millones 800 mil usuarios de internet conectados, por lo cual hay un déficit de 27 millones 300 mil, un 58 %.

Pero si se habla de hogares conectados, la dimensión es más negativa pues el Inegi reporta 10 millones 800 mil conectados, siendo el ideal de 21 millones 900  mil; es decir, una diferencia de 11 millones 100 mil, un 104 % menos.

Es ahí donde entra en escena la red que el gobierno quiere construir como complemento de su política de conectividad, pues permitirá dotar de acceso sin necesidad de fibra óptica o inversiones adicionales.

La red funcionará sobre la banda de los 700 megahercios, que es el patrimonio que se liberará gracias al apagón analógico que se ha dado paulatinamente en el país desde el año pasado.

La red, dice SCT, podrá ser utilizada por empresas pequeñas y medianas para sus propias ofertas de servicios de telecomunicaciones en lugar de tener que desplegarlas a un costo enorme o de rentar espectro y soluciones a jugadores más grandes, como América Móvil, Telefónica, Unefon, y la nueva AT&T (que tiene los activos de Nextel y Iusacell).

Es de destacar que el ambiente de negocios que llevó al gobierno federal a delinear esta red ha cambiado drásticamente. A dos años de que se promulgó la ley de telecomunicaciones, la situación en el mercado es otra. Si bien América Móvil, dueña de los operadores Telcel y Telmex, domina el mercado inalámbrico y de telefonía fija, con un promedio de 77 y 67 % de participación, respectivamente, su posición como empresa dominante se ve ahora inmersa en nuevas condiciones de competencia.

En el escenario, más que nada, entró un enorme jugador de peso a disputarle el mercado: el gigante estadunidense AT&T, que a base de inversiones por más de 2,800 mdd adquirió los activos de Nextel y Iusacell.

Con ello, AT&T se consolidó como el tercer operador en términos de usuarios, pero el primero en términos de espectro y de los usuarios que, en promedio, gastan más. En segundo lugar queda Movistar, de la española Telefónica, con más de 23 % de captación de usuarios.

Asimismo, entró en juego otro factor: las tarifas de larga distancia ya no existen, por lo que el pago promedio de los usuarios de telefonía móvil ha disminuido.

Otro de los riesgos sobre los que advierte el Ifetel es que si no se cumplen todas las condiciones que marca tanto la ley de telecomunicaciones como lo discutido en las mesas consultivas, se podrían crear distorsiones en el mercado que limiten o inhiban la entrada de capital privado en el sector.

A la fecha, el gobierno no ha determinado cómo sería la gestión de la red, es decir, si crearía una empresa para administrarla, o se licitaría o daría en concesión.

Ante ello, el consejo consultivo del Ifetel dice que se tiene que especificar cómo será la empresa constituida y delinear el uso de recursos económicos y del espectro.

Entre las recomendaciones vertidas por los consejeros se encuentra el establecer un mínimo de porcentaje de cobertura a nivel nacional que deberá ser alcanzado, el cual se estimó en 92 % al término de 2021, y no menor a 66 % a diciembre de 2018.

Además la SCT deberá establecer en el título de concesión del operador de la red compartida obligaciones de cobertura, con un cronograma preestablecido, basado en un análisis de costo-beneficio, dejando en libertad del concesionario aquello que sería una respuesta económicamente viable.

Las anteriores son sólo algunas de las de las 21 recomendaciones emitidas por el Consejo Consultivo del Ifetel, y se mantienen a la espera de que la SCT les de alguna respuesta al respecto, ya que el consejo dice estar abierto a discutir cada una de ellas.

Los nuevos jugadores

Gigantes como la francesa Alcatel-Lucent (que factura  más de 15 mil millones de euros), la sueca Ericcson (24 mil 660 millones de euros), la china Huawei (46 mil millones de dólares) o la finlandesa Nokia (12 mil 730 millones de euros), son algunas de las entidades que ya realizan pruebas piloto sobre el espectro de los 700 megahercios en Guadalajara, Monterrey, Acapulco y Ciudad de México, reportó el medio especializado Telesemana.

Fue en noviembre de 2014 cuando el entonces subsecretario de comunicaciones, José Ignacio Peralta (quien ahora está involucrado en un conflicto electoral por la elección a gobernador en Colima), reveló que la prueba se realizaría con equipo de tecnología LTE en la banda de los 700 MHz.

Justamente esta tecnología es la que define las comunicaciones 4G. A la fecha, Telcel es la que tiene el mayor despliegue en su red LTE, con una cobertura en 180 ciudades. En ellas, el operador suma unos 3 millones de usuarios. Movistar y AT&T apenas están despuntando y de hecho, la firma estadunidense tiene como una de sus primeras metas en México el desplegar una red nacional LTE.

Hace unos días, el CEO de AT&T, Randall Stephenson dijo que le tomará a la empresa por lo menos año y medio el construir no una red LTE, sino una experiencia “auténtica y robusta para el usuario” que vaya más allá de las áreas urbanas del país”.

Otra empresa interesada, en total se han manifestado 39, es China Telecom, que tendría la particularidad de que no sólo es un proveedor de equipo de redes y telecomunicaciones, sino que también es un operador al que no le “molestaría” entrar al mercado mexicano, compitiendo frontalmente contra Carlos  Slim y su América Móvil.

En este sentido, cabe mencionar que en su último reporte anual (2014), América Móvil advirtió que la red mayorista podría significarle un riesgo a su operación pues aunque no estaban claros los esquemas de cobro a los proveedores de servicio, la simple aparición de una red alterna cambiaría las reglas del juego en el sector.

Y aunque no se ha definido ni quién la construirá ni quién la operará, la red compartida es vista por la propia SCT como uno de los logros tangibles a dos años de la ley de telecomunicaciones. 

“La reforma constitucional ha emprendido una transformación de fondo, estableciendo las directrices para liberar la banda de 700 MHz. a través de la transición a la Televisión Digital Terrestre a fin de crear la Red Compartida de servicios móviles y desplegar una red mayorista que habilite la prestación de servicios de telecomunicaciones por proveedores actuales y futuros en condiciones de competencia efectiva”, dijo SCT.