No hay más salvavidas para los bancos

Los rescates financieros de los contribuyentes para los bancos europeos deberán ser cosa del pasado tras las nuevas regulaciones. Pero, ¿la Unión Europea es lo suficientemente fuerte?
El  Banco Central Europeos,  cuya nueva sede está en  Frankfurt, Alemania, trabajó  por regular para lograr un  sistema bancario robusto.  En la “unión bancaria”  es  tambien un encargado de  supervisar a los bancos
El Banco Central Europeos, cuya nueva sede está en Frankfurt, Alemania, trabajó por regular para lograr un sistema bancario robusto. En la “unión bancaria” es tambien un encargado de supervisar a los bancos (Foto: Shutterstock)

Unión Europea

El 28 de noviembre, Luigino D’Angelo escribió una nota de suicidio en su computadora y se colgó de un pasamanos en su casa en la ciudad italiana de Civitavecchia.

El jubilado de 68 años, ex empleado del grupo de energía Enel, perdió sus ahorros en Banca Etruria, del que fue cliente 50 años. El banco en problemas pasaba una reorganización apoyada por el gobierno. Su error fue no colocar los 110,000 euros de sus ahorros en un depósito convencional y hacerlo en un instrumento de inversión de la propia deuda del banco.

D’Angelo se convirtió en un símbolo del daño humano que provocó el esfuerzo de reorganización de Italia, que abarcó cuatro bancos y fue testigo de que miles de personas perdieran dinero en estas inversiones. Las manifestaciones populares obligaron al gobierno a prometer una indemnización por “carencias económicas” para los más afectados.

La tragedia fue un trago amargo de los retos que se avecinan para los bancos, gobiernos y personas en Europa. Este mes entraron en vigor reglas más estrictas en la Unión Europea (UE) que exigen la imposición de mayores pérdidas en los acreedores de bancos en quiebra. Marca un momento decisivo en la arquitectura de la regulación financiera, a más de siete años del punto más alto de la crisis.

A raíz del colapso de Lehman Brothers en 2008, decenas de bancos quebraron en el mundo, lo que llevó a rescates financieros por parte de los gobiernos. Estados Unidos gastó en un inicio 430,000 millones de dólares (mdd) en su Programa de Alivio para Activos en Problemas que rescató a Citigroup, entre otros. El Reino Unido desembolsó 133,000 millones de libras para salvar a Royal Bank of Scotland y Lloyds. El costo para los contribuyentes -y la reacción negativa que produjo- endureció la voluntad de los gobiernos para asegurar que no se podía repetir un periodo tan desastroso.

“Los contribuyentes estarán protegidos de tener que rescatar a los bancos si se van a la quiebra”, dijo Jonathan Hill, jefe de estabilidad financiera de la UE al dar la bienvenida a los cambios regulatorios. “Los errores de los bancos ya no tendrán que pesar en los hombros de muchos”.

El cambio de régimen

El nuevo sistema, que coloca a los tenedores de bonos de los bancos, en lugar de a los contribuyentes, en el gancho de las pérdidas, se consolidó con la creación de la Junta Única de Resolución (SRB, por sus siglas en inglés). Gran parte de la responsabilidad de evitar cualquier retroceso en la aplicación de los nuevos estándares recae en Elke König, la exdirectora de 61 años del regulador financiero de Alemania, BaFin,y la primera jefa de la SRB.

Es un elemento crucial en la construcción de los tres pilares de la “unión bancaria” de la UE, que abarca la supervisión regulatoria y los depósitos de garantías. Las implicaciones son enormes, pero la gran pregunta es: ¿funcionará?

König dice que si bien el nuevo sistema de manejo de los bancos en quiebra lo forjaron los gobiernos nacionales, cada uno estará desesperado por evitar que sus bancos sean los primeros en sentir su potencia. La SRB decidirá cuándo un banco quebró y cuándo debe ponerse en “resolución”.

La esencia del cambio es que la UE abandonará el status quo bajo el cual, en una crisis, los gobiernos podían bombear dinero de los contribuyentes a los bancos, y donde se esperaba que solo los accionistas y acreedores de bajo rango sintieran el dolor.

Ahora los reguladores tendrán más poder para obligar a los acreedores privilegiados e incluso a los grandes inversionistas a asumir las pérdidas antes de que se utilice el dinero público. Una de las preocupaciones es que esto puede congelar el financiamiento bancario, dañando la economía.

De acuerdo con Jean-Pierre Mustier, exjefe de banca de inversión de UniCredit: “Para los grandes bancos este cambio puede ser como la bomba atómica: sabrán que existe, pero nunca se va a usar”. En la práctica, dice, las reglas llevarán a los supervisores bancarios como el Banco Central Europeo a presionar a las grandes instituciones a fortalecer su situación financiera, y, por tanto, reducir el riesgo de quiebra.

Una regla de oro es que se debe eliminar 8% de los pasivos de un banco en quiebra antes de que se pueda inyectar dinero público. Y uno de los cuestionamientos es cómo manejarán el nuevo sistema, pues si bien los estándares incluyen vacíos legales de emergencia, en la práctica, será difícil evitar el requisito de 8%.

La intervención de Italia a finales de 2015 pretendía resolver los problemas mientras el país todavía tenía flexibilidad sobre cómo hacerlo. Sin embargo, la maniobra preventiva se volvió amarga, cuando inversores minoristas como D’Angelo perdieron su dinero.

Hay mucho en juego

Las debacles italianas son síntoma de un problema más amplio para la SRB: la secuenciación.

Si un banco entra en problemas y enfrenta toda la fuerza de las reglas de rescate interno, lo hará con su balance estructurado para que sea más fácil imponer pérdidas.

Este se puede buscar de diversas maneras, que, por cierto, se traslapan: los requerimientos para una emisión mínima de deuda subordinada, cambios en las reglas de insolvencia para facilitar la condonación de deuda preferente y, en un nivel más prosaico, una aplicación más rígida de las reglas en contra de las ventas abusivas para garantizar que la deuda no termine en las manos de los inversionistas minoristas vulnerables.

Los supervisores como el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra ya trabajaron para que el sistema bancario sea más robusto. Pero las reglas para que les sea más fácil a las instituciones rebajar paulatinamente todavía no están en su lugar y muchos legisladores quieren medidas adicionales para terminar con el problema de bancos que son demasiado grandes para quebrar.

König dice que es claro que esta secuenciación plantea retos, pero un calendario más largo para introducir el sistema de rescate interno iría en contra del deseo de los gobiernos nacionales de “enviar el mensaje “ a los bancos de que los días de los rescates financieros de los contribuyentes se terminaron.

Lo que está en juego en la UE no podría ser más alto. En su nivel más básico, las reglas son sobre la protección a los contribuyentes de rescatar a los bancos, pero las implicaciones hasta tocan la durabilidad del euro.

El presidente del Banco Mundial Europeo, Mario Draghi, uno de los responsables de las políticas, elogió el sistema y lo consideró un paso clave para romper el “nexo banco-soberano” donde los peligros financieros de los gobiernos y bancos se refuerzan mutuamente.

El cambio está en cómo el manejo de las quiebras de los bancos es parte central de un programa de políticas en el que se da crédito para eliminar el dolor de la crisis de la zona euro que empezó en Grecia.

Esa agenda, conocida como “unión bancaria”, se centra en retirar de las manos nacionales las decisiones políticas clave y sus consecuencias financieras. La toma de decisiones sobre los bancos, tanto en su vida como en su muerte se trasladaron a un nivel europeo.

Hasta el momento, otro punto principal de la “unión bancaria” ha sido la transferencia de los poderes de supervisión para bancos en la zona euro al Banco Central Europeo. Los líderes llamaron a la “unión bancaria” el paso político más importante para la UE desde la creación del euro.

El efecto general -dado el costo adicional de la venta de bonos de rescate interno hasta la carga regulatoria más amplia- tal vez sacuda al sector bancario, minando la capacidad de los bancos para enfocarse en su operación central y sacar a la economía de su sopor.

Stephen Jones, ex director financiero de Santander UK, dice que los bancos británicos y su regulador se preparan para las nuevas reglas desde hace tiempo “pero este nuevo enfoque de la será sorpresa para muchos bancos europeos”.

Para König, la prueba del éxito de la SRB no será el número de acreedores de bancos en quiebra que logren un rescate interno, sino si los avances de la planificación y gestión de crisis son suficientemente buenos para evitar que sea necesario. “Seremos una autoridad de resoluciones extremadamente exitosa”, dice, “si podemos manejarlo para que no tengamos que entrar en ninguna resolución bancaria”.

En México el marco regulatorio es sólido

Después de la crisis de 1994, México inició una larga carrera de regulación financiera que concluyó en 2015 con la Reforma Financiera.

“Por ventaja o desventaja con la crisis de 1994 quedó claro que no había marco legal adecuado para enfrentar el incumpliemiento de bancos”, dice Carlos Serrano, economista en jefe de BBVA Bancomer, y añade que desde 1996 y hasta 2015 se crearon regulaciones que resultaron en un marco legal robusto.

Estos son los mecanismos que, según Serrano, consolidan al sistema bancario en México:

1.El seguro de depósito del Instituto para la Protección del Ahorro Bancario (IPAB) que protege el ahorro de los mexicanos hasta por 400,000 Udis o unidades de inversión.

2. El marco regulatorio cumple con los están­dares de Basilea III “que piden a los bancos tener niveles adecuados de capital y capital de buena calidad”, afirma el economista.

3. Las alertas correctivas tempranas -que existen desde hace más de una década-otras “de las lecciones aprendidas en México, adelantados a otros países, por la crisis”, dice Serrano. Las alertas no esperan a que un banco esté en problemas o con mínimos de capital para tomar medidas. En cuanto un banco toca ciertos niveles mínimos de monto de capital y calidad del capital la Comisión Bancaria puede pedir que deje de dar dividendos o pagar bonos a los funcio­narios, por ejemplo.

4. Los marcos de resolución. Después de las alertas correctivas el siguiente componente da a las autoridades “poder de decisión sobre cómo proceder con un banco en problemas”, indica Serrano. Un proceso de resolución, que podría hacerse a un banco que tenga un préstamo del Banco de México y no lo pueda pagar, inicia con el Comité de Estabilidad Financiera que establece si la institución bancaria tiene importancia sis­témica, es decir, que el cierre y liquidación pudiera afectar a otras instituciones o cau­sar nerviosismo en los inversionistas. En este caso hay un listado de mecanismos que deben seguirse para mantener al banco trabajando. “La ley da flexibilidad de medi­das para que el regulador pueda incluso remover a la administración o capitalizar el banco”, explica.

5. La liquidación. Si se determina que no es sis­témico se va a un proceso de liquidación. Este quedó ajustado con la Reforma Financiera logrando que el proceso de liquidación se definiera para un banco y no se le tratara como a otras empresas por su diferenciación en activos y acreedores. Este marco de liqui­dación ya se probó con la liquidación de Ban­co Bicentenario, “quizá era un banco más sencillo de liquidar, pero se logró; incluso se pagaron a todos los depositantes cubiertos con el seguro del IPAB en un máximo de dos días”, concluye en experto.

Por Regina Reyes-Heroles C. y boletines de la Secretaria de Economía.