Las perforadoras se quedan sin pozos petroleros

Las empresas perforadoras en mar adentro se encuentran en su segundo año de crisis, el cual se perfila para ser el más difícil en la industria.
La gravedad de la recesión y el alcance de la sobreoferta fue tal que aproximadamente una cuarta parte de estos llamados floaters puede quedar disponible.
La gravedad de la recesión y el alcance de la sobreoferta fue tal que aproximadamente una cuarta parte de estos llamados floaters puede quedar disponible. (Reuters)

Nueva York

Los perforadores de pozos petroleros en mar adentro advirtieron que el número de plataformas petroleras en aguas profundas que se “apilan” o se desechan están a punto de llegar a su máximo nivel en dos décadas, y predijeron que el estancamiento de la industria que causó el desplome de los precios del crudo puede durar otros dos años.

Con una caída de casi 50% en los precios del petróleo, a cerca de 60 dólares el barril después de estar a más de 115 dólares el verano pasado, contribuyó a una marcada caída en los precios que se pagan actualmente por las plataformas de aguas ultra profundas.

La noruega SeaDrill dijo el jueves que la gravedad de la recesión y el alcance de la sobreoferta fue tal que aproximadamente una cuarta parte de estos llamados floaters puede quedar disponible para su arrendamiento este año. Una tercera parte de estos son de reciente construcción y aún no se entregan pues los ordenaron durante el auge del mercado petrolero.

“El mercado de perforación en mar adentro entra en su segundo año de crisis, que se perfila para ser más difícil que el primero y peor de lo que la industria esperaba”, advirtió la compañía.

Como resultado, SeaDrill dijo que la contratación en la industria de perforación se vio obligada a tomar “decisiones prudentes”, en lo referente al cold stacking (cuando las plataformas dejan de trabajar o con personal mínimo y no están listas para entrar en operación inmediatamente) y a la eliminación de las unidades más antiguas. “Se espera que esta actividad aumente, probablemente a niveles que no se han visto en dos décadas”, agregó.

Los comentarios de SeaDrill se dieron mientras se informó de una caída de 20% en sus utilidades de operación para llegar a 452 millones de dólares (mdd) en el cuarto trimestre del año pasado, en comparación con el mismo periodo en 2013, que incluyó una contribución de SeaDrill Parners. También se dió cuando su rival estadounidense, Transocean, depreció el valor de su negocio de perforación.

Expertos de la industria dijeron que el sector de perforación probablemente experimente su primera caída de gasto en mar adentro desde 2001-2002, aunque el mercado de plataformas de perforación en alta mar puede recuperarse para 2017, cuando el equipo más antiguo ya no se encuentre en servicio.

Las tarifas para las plataformas avanzadas en aguas profundas se desplomaron de su nivel máximo de 650 mil dólares diarios hace dos años a entre 350 y 400 mil dólares actualmente, y los contratistas reducen los precios frente a la disminución en la actividad de exploración, algunos se encuentran cerca del punto de equilibrio. Esta semana, la española Repsol se convirtió en la última petrolera que reduce el gasto de capital, y anunció que reducirá 35% su presupuesto de exploración en 2015.

Los resultados de Transocean fueron mejores a lo que se esperaban, pero aún así mostraron una pérdida de 739 mdd en el cuarto trimestre del año pasado. Eso incluyó una depreciación en libros de mil 210 mdd que refleja la caída del valor del mercado de los servicios de perforación de la empresa y de los activos que espera vender.

Terry Bonno, vicepresidente senior de mercadotecnia, dijo a los analistas en una conferencia: “Mientras vemos hacia el futuro, esperamos que durante los próximos 12 a 18 meses las condiciones sean difíciles... (con) periodos prolongados de tiempos muertos entre contrataciones y competencia significativa para las limitadas oportunidades de licitación disponibles”.

El miércoles Moody’s degradó a basura la calificación crediticia de Transocean, y citó preocupaciones por los crecientes números de plataformas ociosos y la caída en las tarifas de los contratos.