Bancos impulsan laboratorios para competir

Las instituciones financieras como Barclays, Deutsche Bank y City esperan que sus laboratorios y centros de innovación les den una ventaja competitiva.
Deutsche Bank abrió tres laboratorios de innovación, uno en Palo Alto, California, EU otro en Londres, Reino Unido y otro en Berlín, Alemania.
Deutsche Bank abrió tres laboratorios de innovación, uno en Palo Alto, California, EU otro en Londres, Reino Unido y otro en Berlín, Alemania. (Foto: Reuters)

Es media mañana y, más allá de la sombra de la silueta de los edificios de Londres, en una calle al este, se encuentra Rise London, donde Barclays ayuda a abordar algunas de las pre­guntas más grandes que enfrentan las finanzas en todo el mundo.

No lejos de la incubadora terrenal de Bar­clays, otro banco líder también busca ganar una tajada de la innovación: Deutsche Bank Labs. Su elegancia estilo hotel boutique contrasta con la practicidad de los esfuerzos de otro banco líder: el centro de innovación de Citi en Dublín.

Mientras que algunos de los centros alber­gan a startups de una amplia gama de indus­trias, su enfoque principal son las empresas que desarrollan la tecnología financiera (fintech) que la mayoría de nosotros todavía creemos está en el plano de la ciencia ficción (¿alguien piensa en el seguimiento del globo ocular?).

 “Nuestra meta... es encontrar a los disrupto­res y creadores de las nuevas tecnologías que están allá afuera, que fundamentalmente nos pueden ayudar a crear el futuro de los servicios financieros”, dice Derek White, director de dise­ño y digital de Barclays. Él supervisa la franquicia Rise que tiene sus sucursales en Manchester, Nueva York, Tel Aviv y Ciudad del Cabo.

En Londres, Rise incluye una “aceleradora” de tecnología financiera que ofrece apoyo a las startups, un auditorio de uso gratuito, y un espacio de trabajo compartido con unidades de innovación y una cafetería. Al ofrecer un audi­torio de 150 lugares Barclays gana un primer vistazo a la innovación que muchos consideran una amenaza para los bancos tradicionales.

El año pasado, Barclays empezó a invitar a empresas de tecnología financiera a “venir y trabajar con nosotros para crear el futuro”, dice White. A las 10 más prometedoras de cientos que aplican se les dan 110 días de apoyo intensivo en la aceleradora de tecnología financiera de Barclays, donde refinan sus productos. También se les presenta a Techstars, una aceleradora de startups que realiza inversiones de capital en al­gunas de las empresas.

El proceso ya llevó a que se lograran acuer­dos entre Barclays y Market IQ, una tecnoló­gica que utiliza los datos de las redes sociales para predecir acontecimientos como los cor­tes de energía de los cajeros automáticos, y Dopay, una solución de pago de nómina en la nube para los que no tienen servicios bancarios.

Deutsche Bank espera que su laboratorio de innovación lleve a beneficios similares. El banco, que está en medio de una enorme reestructuración, está “en una etapa avanzada para establecer una función de innovación real y estructurada”, de acuerdo con Philip Gilligan, director de innovación de Deutsche, responsable de los laboratorios de Londres, Silicon Valley y Berlín.

Ya trabaja con empresas como Callsign, que desarrolló una tecnología que utiliza la forma como manejas tu teléfono móvil para evitar requisitos onerosos de inicio de sesión. Deuts­che también realiza Appathon, que invita a los empleados de todo el banco a presentar sus propias ideas para apps.

Medir el valor de la innovación es muy difí­cil. En el caso de Deutsche, los indicadores cla­ve de desempeño incluyeron revisar 500 nue­vas “oportunidades” este año, evaluar 50 y adoptar unas cinco. Ken Moore, director del laboratorio de Citi en Dublín, es uno de los po­cos con experiencia en cómo un laboratorio de innovación puede crecer dentro de un mega­banco. Él creó el primer laboratorio de innova­ción de Citi -y uno de los primeros laboratorios de innovación en la industria- en 2009, contaba con 10 personas. Ahora hay 70 personas en Du­blìn y 330 personas en otros seis centros.

Aprendieron que “no pueden hacer 1,000 cosas inconexas en un laboratorio de innova­ción”. “Ese es un error que hicimos en el pasado”, dice Moore. Ahora Citi trabaja en “carteras” de proyectos en torno a un tema central, por ejemplo, cómo “convertirse en el banco digital líder en el mundo”.

El equipo avanzó mucho desde entonces. Ahora se usan cámaras especiales para darle seguimiento a la forma como los clientes recurren a la pantalla para que las aplicaciones puedan diseñar la manera más sencilla posible para utilizarlas.

Citi no siempre fue abierto sobre estos pla­nes. “Hay un esmerilado en la ventana del laboratorio de innovación...porque original­mente nos preocupaba que la gente pudiera tomar fotografías desde el exteriror”, dice Moore. ¿Ahora? “La mejor pro­tección que tenemos de los demás es nuestra capacidad de ejecutar­las rápidamente”.