Manos robóticas

Hoyoung Ban, un graduado de MBA utiliza videojuegos para ayudar a víctimas de derrame cerebral.
"Desarrollamos soluciones para pacientes que normalmente son grandes de edad, están enfermos, deprimidos y no tienen motivación”.
"Desarrollamos soluciones para pacientes que normalmente son grandes de edad, están enfermos, deprimidos y no tienen motivación”. (Foto: Cortesía)

Hoyoung Ban nunca pudo compartir con su padre la alegría de su graduación. Su padre murió después de sufrir un derrame ce­rebral mientras Ban ter­minaba sus estudios universitarios en el Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología de Corea.

No mucho tiempo después, dos tíos de Ban también sufrieron derrames cerebrales. Sobre­vivieron, pero no pudieron terminar la terapia de rehabilitación, principalmente por el alto costo, y no pudieron recuperar por completo el uso de sus manos.

Estas experiencias le dieron a Ban un inte­rés personal en la investigación sobre algorit­mos y robótica para la rehabilitación de derrames cerebrales que realizaba su amigo, Young Choi para su doctorado en la Universidad del Sur de California. Como parte de su trabajo, Choi desarrolló el prototipo de un dispositivo para ayudar a las víctimas de accidentes cerebro­vasculares a recuperar el uso de sus manos, pero el hardware resultó ser demasiado caro y grande para poder comercializarse.

Ban ya había iniciado empresas antes, in­cluyendo una compañía de televisión en línea dirigida a los coreanos que viven en Los Ángeles, y vio una oportunidad de poner a prueba sus habilidades empresariales. Estaba a punto de empezar una maestría en administración de empresas en la Escuela de Negocios Darden de la Universidad de Virginia y pensó que esto podría ponerlo en contacto con expertos que pudieran ayudarle a escribir un plan de negocios.

Al juntar su experiencia en startups con la experiencia técnica de Choi y el apoyo de los graduados y tutores empresariales de Darden, Ban vio la oportunidad de encontrar una solución tecnológica al problema de la rehabilitación para la parálisis posterior al derrame cerebral.

A Ban y a Choi se les unió como cofunda­dor de Nefect un compañero estudiante de MBA de Darden nacido en Corea llamado Sy Hong. Para este punto, tenían un plan: com­binar un dispositivo patentado parecido a un guante con los juegos en línea para ofrecer di­versión y fisioterapia accesible. Las acciones del juego se tenían que adaptar para ayudar a que los pacientes pudieran recuperar y mejo­rar el movimiento y la fuerza.

“Desarrollamos soluciones para pacientes que normalmente son grandes de edad, están enfermos, deprimidos y no tienen motivación”, dice Ban. “Es un trabajo difícil convencerlos de que las cosas pueden mejorar. Para mante­nerlos motivados usamos elementos de estilo de videojuego y una interfaz sencilla”.

En las primeras etapas de la evolución de Neofect, el personal educativo de Darden y los antiguos estudiantes ayudaron a los fundadores a enfocar la dirección estratégica de su nueva empresa así como asesorarlos para la recauda­ción de financiamiento.

Para el momento en que Ban y Hong se gra­duaron en 2011, el negocio ya estaba en marcha. “Comprender el mercado financiero y el proceso de inversión me ayudó a pensar lo que podrían esperar los capitalistas de riesgo de los fundadores de la compañía”, dice Ban.

“Las pláticas con graduados me enseñaron varias lecciones sobre los retos que hay cuando se empieza una compañía y cómo superarlos. Esas ideas de negocios se convirtieron en la base del crecimiento exitoso de Neofect”.

La empresa inició con un capital semilla de 30,000 dólares de amigos y familiares. Esto aumentó 120,000 dólares después de que se hizo una solicitud exitosa en 2010 para una beca de investigación y desarrollo del gobierno de Corea del Sur.

El mayor reto para un nuevo mercado como este fue mantenerse al día con las regulaciones de la profesión médica que es comprensible­mente conservadora.

“El cuidado de salud digital es un área nueva y tanto los médicos como los reguladores siempre actúan con cautela sobre probar nuevos métodos, así que toma un largo tiempo iniciar las cosas”, dice Ban. “Pasar por los ensayos clínicos nos llevó un año y escribir el documento sobre esas pruebas nos llevó otro. Afortunadamente, los resultados fueron excelentes y el documento se va a publicar pronto”.

Ban se aseguró de que el desarrollo del pro­ducto central de Neofect fuera propio por Cer­ca de 50 personas trabajan en las oficinas de Neofect en San Francisco y Seongnam, Corea del Sur, incluyendo expertos en ingeniería, desa­rrollo de software y terapia de rehabilitación como parte del equipo de investigación y desarrollo.

En poco más de un año desde el lanzamien­to de su primer producto, la empresa ya vendió cerca de 20 unidades del Rapael Smart Glove a hospitales en Corea del Sur y China. Se planea para 2016 una nueva ronda de financiamiento para ayudar a ampliar la presencia global de la empresa al aumentar los esfuerzos de mercado­tecnia, con la esperanza de tener el respaldo de las empresas de capital de riesgo en EU.

Neofect ya empezó la mercadotecnia y dis­tribución para construir una operación global de negocio a negocio y está en pláticas con distribuidores en Estados Unidos, Europa, Medio Oriente y Japón.

“Nuestra máxima visión es entregar una rehabilitación asequible en casa para los pacientes de derrames cerebrales -todos los que necesi­tan ejercicios de rehabilitación- planeamos avanzar hacia el mercado de empresa al con­sumidor”, dice Ban. “También ampliar gradualmente el mercado global empresa a consumidor en el próximo año”.