El éxito desde la pobreza es la excepción

Las historias de hombres y mujeres de negocios con un pasado humilde y que llegan a ser ricos y famosos son menos comunes de lo que se cree, sobre todo, en el mundo desarrollado.
¿Camino difícil? Donald Trump inició sus negocios con un préstamo de un millón de dólares que le dio su padre, Fred Trump.
¿Camino difícil? Donald Trump inició sus negocios con un préstamo de un millón de dólares que le dio su padre, Fred Trump. (Foto: AFP)

Cada cultura tiene sus mitos, y el campo del espíritu emprendedor no es la excepción. En el oeste de Estados Unidos (EU) existe la del osado granjero que logra una historia de éxito en tierras difíciles. El espíritu emprendedor tiene al fundador que boleaba zapatos a los 10 años y vende sus preciadas posesiones para financiar un negocio.

Donald Trump, el aspirante republicano a la presidencia, cultiva esa imagen y saca provecho de su éxito empresarial como una forma de “hacer a EU grandioso de nuevo”.

La realidad es que Donald Trump inició sus negocios con un préstamo de un millón de dólares que le dio su padre, Fred Trump, quien fue un exitoso desarrollador inmobiliario y cuyas conexiones y nombre ayudaron al hijo a iniciar y abrir líneas de financiamiento.

La investigación sobre el tema de éxito en los negocios comprueba que la historia de ‘pobreza a riqueza’ es más una excepción que una regla. Un estudio de 2009 que realizó la Kauffman Foundation, un grupo de expertos de EU, junto con tres universidades estadounidenses, encuestó a 549 fundadores de exitosas empresas norteamericanas en industrias de alto crecimiento, incluyendo la aeroespacial, defensa, computación, electrónica y cuidado de salud.

Más de 90% provino de la clase media o de la clase alta-baja y tenían buena educación. De los encuestados, 95% obtuvo títulos universitarios y 47% logró títulos más avanzados.

Los fundadores suelen ser personas de mediana edad -40 años en promedio- cuando empiezan sus primeras empresas. Casi 70% estaba casado cuando se volvieron empresarios, y casi 60% tenía, al menos, un hijo.

La historia de Manny Stul es uno de los casos increíbles. Stul es hijo de refugiados polacos que se establecieron en Australia. Los padres de Stul huyeron de Polonia en 1949 cuando los comunistas llegaron al poder. Él nació en un campo de refugiados.

En el 2000 compró al fabricante de juguetes Moose. Ahora es la sexta marca más importante de juguetes de EU, de acuerdo con EY. Pero Stul cree que es más fácil iniciar un negocio ahora que nunca.

“Sería más fácil iniciar ahora. Tienes formas alternativas de financiamiento. La gente es más receptiva a la disrupción. En la década de 1970 los bancos controlaban el acceso al capital”.

Sean Duffy, director de tecnología, medios y telecomunicaciones de Barclays, dice: “Construir una compañía de alto crecimiento es algo complejo. Hay muchas cosas que tienes que hacer bien. Una gran cantidad de los fundadores con los que nos reunimos provienen de un entorno rico y educado”.

Agrega: “No digo que sea la única manera de hacerlo. Pero cuando tomamos decisiones observamos la calidad de la dirección y hay más probabilidad de apoyarlos si tienen un origen acomodado”.

Cita las startups como Zoopla, el sitio de propiedades del Reino Unido, y Deliveroo, que entrega comida de restaurantes, de las que dice tienen personas experimentadas que participan desde un principio. 

Iain Tait, socio y director de inversión privada del gestor de patrimonio London & Capital, dice que hay menos historias de ‘pobreza a riqueza’ en el mundo desarrollado.

“El mayor acceso a la educación y al financiamiento en el Reino Unido significa que tienes menos probabilidad de encontrar un emprendedor en sus 30 o 40 años actualmente que provenga de un entorno empobrecido que era común hace una o dos generaciones”, dice. “Los que construyen empresas antes o después de la segunda guerra mundial, o quienes forman parte de la primera generación de los baby boomers, fueron quienes tuvieron que surgir de casi nada para lograr tener una riqueza sustancial”.

Sin embargo, dice, se hacen grandes fortunas a partir de la nada en Asia. “Esta es una tendencia que ahora veo cada vez más y más cuando voy de visita al este de Asia y me reúno con clientes en nuestra oficina de Hong Kong: creadores de patrimonio de primera generación, de sectores como el comercio minorista, las propiedades y la manufactura, quienes crearon una gran riqueza a partir de orígenes humildes”.