¿Desinvertir en los combustibles fósiles ayuda al medio ambiente?

En los últimos años las campañas en contra de las compañías que explotan los combustibles fósiles se han recrudecido, sin embargo resultan tan útiles como las que se dieron contra las tabacaleras.
“La desinversión sigue como una decisión moral. Económicamente, hay mejores formas de lidiar con el problema", John Authers
“La desinversión sigue como una decisión moral. Económicamente, hay mejores formas de lidiar con el problema", John Authers (Foto: Cortesía)

Llegó el momento para plantear la desinversiónen combustibles fósiles, pero ¿es una buena idea?

Esta semana llegó la noticia de que el fondode riqueza soberana de Noruega, el más grandedel mundo, va a desinvertir en carbón. Mientrasque, grandes fundaciones de universidadesy religiosos empezaron a desinvertir en empresasde combustibles fósiles. Stanford va a desinvertiren carbón. La Iglesia de Inglaterra ya noinvertirá en arenas bituminosas.

Gestores de fondos de pensiones en todo elmundo debaten sus políticas, bajo presión delos activistas, mientras que la City de Londresy Wall Street aumentaron sus gastos en investigaciónen inversiones de bajo carbono. Lasempresas petroleras mundiales toman nota.

Este no es lugar para enumerar los argumentosa cerca de si las emisiones de carbono y el calentamiento global son los graves problemas que afirman muchos científicos. La pregunta es si estos intentos de usar los mecanismos del capitalismo de acciones puede reducir las emisiones.

La evidencia de las desinversiones previas ahora es sustancial. De acuerdo con la Global Sustainable Investment Alliance (Alianza Global de Inversión Sustentable), 61% de los activos bajo gestión institucional en el mundo ahora se manejan totalmente de acuerdo con algún tipo de mandato ético o ambiental.

Hasta ahora, las estrategias de ética más populares para eliminar el alcohol y tabaco, tuvieron poco efecto financiero. Las acciones en estos sectores continuaron con un rendimiento impresionante. Este año, la investigación histórica mostró que el tabaco fue el sector con mayor rendimiento en el mercado bursátil en EU desde 1900, mientras que el alcohol fue el líder en el Reino Unido. Esto se explica fácilmente. La desinversión es ungesto moral, pero financieramente, todo lo que logra es hacer que las acciones sean más baratas para otros inversores con menos escrúpulos.

Las desinversiones exitosas lograron fácilmente sus objetivos. La campaña para la desinversión en Sudáfrica probablemente aceleró la caída del apartheid, pero el objetivo de obligar a las compañías occidentales a cortar sus lazos con Sudáfrica fueron más fáciles de lograr que persuadir a las petroleras a que dejen de extraer petróleo.

Existen tácticas alternativas. Los inversionistas pueden comprar las acciones de empresas sin escrúpulos, y reorganizarlas al usar sus votos como accionistas. Las estrategias agresivas de gobernanza corporativa demostraron que le ganan al mercado.

O bien, los inversionistas pueden intentar una revisión positiva, invertir sólo en empresas que se ocupan del problema. “La inversión temática” es un gran negocio, los bancos de Wall Street producen listas de nombres que se beneficiarán con temas, como la escasez del agua. Así como existe una falta crítica de inversión en la tecnología necesaria para hacer que funcionen las energías renovables, un enfoque positivo puede hacer más para resolver el problema que la desinversión.

Los desinversores también deben preguntarse a quiénes tienen que llegar. En Europa, todavía son los grandes fondos públicos de pensión. Deben proveer a sus miembros en su retiro, y eso sinduda incluye actuar para garantizar que la atmósfera todavía se podrá respirar cuando se jubilen.

En EU, la revolución 401 (k) -de retiros- y elsurgimiento de la indexación pasiva significa que sus objetivos deben ser los mayores gestores de fondos. Todos los proveedores principales de índices, que encabezan S&P Dow Jones, MSCI y FTSE, dedicaron enormes recursos para incorporar factores ambientales a sus índices. El MSCI por sí solo emplea a más de 200 personas exclusivamente para factores ambientales. Esto produjo una brillante ingeniería financiera que nos permite tener nuestro pastel y comerlo, o más precisamente, reducir la huella de carbono y todavía tener rentabilidad en el mercado.

El índice para las empresas con menores emisiones de carbono de MSCI tiene todas las acciones en su índice de todo el mundo, pero las reevalúa de acuerdo con sus huellas de carbono.

El resultado neto después de una ingeniosa optimización, cae dentro de 0.3 puntos porcentuales de ajustarse al índice mientras reducen la exposición del carbono entre 70 y 90 por ciento. El índice de eficiencia del carbono de S&P, que utiliza tecnología similar, tiene una correlación de 99.93% con el S&P 500 en cinco años, mientras excluye a los 100 peores emisores de carbono.

Así que si las campañas de desinversión no dañan los resultados de las empresas petroleras, y otras estrategias son más constructivas, ¿por qué hacerlo? La respuesta es más política que económica. Para citar a Karthik Ganapathy de 530.org, que coordina la campaña, la desinversión es “una forma de desafiar la licencia social de la industria petrolera y lograr que los estadounidenses la vean de la misma forma como ahora ven a la industria del tabaco”.

A los accionistas en la industria del tabaco les va bien; pero el punto importante, para los activistas, es que fumar es menos frecuente, y las grandes tabacaleras tienen menos influencia.

La desinversión sigue como una decisión moral. Si quieres lavarte las manos de los combustibles fósiles, puedes hacerlo sin dañar tu patrimonio. Económicamente, hay mejores formas de lidiar con el problema.