Se cumple el pesimismo de Chile

La confianza del gobierno influye a pocos en la comunidad empresarial y esto mina la capacidad del país de soportar las condiciones de la economía global
Esta mina de cobre en la región media de Chile, es una de las afectadas por el pesimismo y la caída del precio de la materia prima.
Esta mina de cobre en la región media de Chile, es una de las afectadas por el pesimismo y la caída del precio de la materia prima. (Foto: Shutterstock)

Chile

En las salas de juntas de los ejecutivos en todo Santiago, hay un creciente temor de que las reformas de izquierda que defiende la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, amenacen el modelo de libre mercado que produjo lo que posiblemente es la economía más exitosa de América Latina.

Esto a pesar del hecho de que Chile soporta la caída de precios de las materias primas que golpea fuerte al resto de los países latinoamericanos ricos en recursos y que contribuye a una fuga de inversionistas de los mercados emergentes.

“Chile se mantiene como el primero en su clase en Sudamérica”, dijo Rodrigo Valdés, el ministro de finanzas.

Pero la confianza del gobierno influye a pocos en la comunidad empresarial. Su crisis de confianza se empieza a cumplir, lo que mina la capacidad de Chile para soportar las difíciles condiciones en la economía global a consecuencia de una buena gestión económica.

“Si parece que las reglas del juego van a cambiar, esperas a que lo hagan, es natural. Y si las reformas en sí mismas también son malas, como las reformas laborales y fiscales, eso sólo amplifica el pesimismo”, dice Axel Christensen, jefe estratega de inversiones para América Latina de BlackRock.

Las reformas laborales que se discuten en el Congreso y que pueden aumentar el poder de los sindicatos provocaron una profunda inquietud entre las empresas. Las compañías también criticaron ferozmente las complicadas reformas fiscales que aprobaron el Congreso el año pasado, con las que se aumentó el impuesto corporativo de 20 a 25%. El gobierno se comprometió a enmendar y simplificar la reforma fiscal.

El pesimismo agravó una caída en la inversión en el sector de minería debido a la disminución en los precios del cobre, lo que llevó a una baja general en la inversión que pasó de 25.5% del PIB en 2012 a 21.5% este año, según el banco central.

Aunque la caída se comprobó por una mayor inversión en el sector de energía que se espera reduzca los dolorosos altos costos de energía del país hasta 30% en los próximos dos años, el crecimiento económico sufre. El gran temor es que Chile no pueda recuperar su dinamismo, ahora que el crecimiento cayó a 1.9% el año pasado después de tener un promedio de 5.3% en las últimas tres décadas.

Hay una capacidad limitada para el estímulo fiscal gracias a la caída en los precios del cobre, mientras que la política monetaria está limitada por la inflación que alcanzó 5% -muy lejos del objetivo del banco central de entre 2 y 4%- que se alimenta con el tipo de cambio más débil.

El banco central espera que las exportaciones de bienes y servicios permanezcan sin cambios para el segundo año consecutivo, Jadresic argumenta que las reformas laborales pendientes que aumentarán la rigidez solamente empeoran el problema.

El gobierno desestima estos temores y señala el desempeño de Chile de soportar el final del auge de las materias primas. Valdés dice que Chile pasó dos pruebas importantes al adaptarse a un entorno global más difícil.

Chile avanza más que el resto de los países de la región al eliminar su déficit de cuenta corriente, que cayó a 0.7%, en comparación con 3.7% en 2013, en parte gracias al mismo pesimismo que prevalece en el sector privado, donde la inversión cayó debido a la incertidumbre que generó el programa de reformas de Bachelet.

En segundo lugar, a pesar de una depreciación de 33% en la moneda chilena, esto apenas afectó las finanzas de las empresas. Esto permitió que el principal productor de cobre del mundo tenga un ajuste sin dolor.

Además, un sector financiero grande y diversificado con un alto nivel de ahorro doméstico -el sistema de pensiones chileno que se maneja de forma privada es uno de los más grandes del mundo- ofrece una útil red de seguridad dado los altos niveles de deuda corporativa y la necesidad del gobierno para financiar 3% de déficit fiscal.

De hecho, los niveles relativamente bajos de deuda pública de Chile, que se encuentran en alrededor de 15% del PIB, están en una buena posición en un momento en que los alguna vez abundantes ingresos fiscales por las exportaciones de cobre casi desaparecieron, y un número cada vez más grande de minas luchan por llegar al punto de equilibro a los precios actuales.

Los economistas dicen que el crecimiento puede elevarse al menos un punto porcentual si se recupera la confianza empresarial. Pero pocos ven que esto suceda pronto.