El camino hacia la vacuna

Sanofi es la farmacéutica lista para tomar el liderazgo en la búsqueda por el antídoto del virus del zika
El mosquito Aedes Egypti, transmisor del virus del Zika.
El mosquito Aedes Egypti, transmisor del virus del Zika. (AP)

Sanofi es la primera farmacéutica que anuncia un plan de investigación y desarrollo que tie­ne como objetivo el virus del zika en particular.

La compañía francesa dijo que tiene una ventaja porque ya posee vacunas eficaces contra algunos virus que se relacionan estrechamente con el zika.

Sanofi está a punto de lanzar la primera vacuna en el mundo contra la fiebre del dengue -parte de la misma familia del virus del zika. La compañía pasó los últimos 20 años invir­tiendo cerca de 1,000 millones de euros en el desarrollo de esta vacuna, llamada Dengvaxia, que logró su primera autorización de comer­cialización en diciembre por parte de los reguladores mexicanos. Además, produce vacunas para prevenir la fiebre amarilla y la encefalitis japonesa.

Dijo que su infraestructura y su departamento de investigación y desarrollo se pueden “apro­vechar rápidamente” para ayudar a entender la propagación del zika y quizá acelerar la iden­tificación de un candidato de vacuna para su desarrollo. Al parecer Sanofi tiene la mejor oportunidad entre los grandes grupos farma­céuticos de ayudar a llenar rápidamente el hueco de investigación y desarrollo.

Los científicos dicen que las similitudes entre el dengue y el zika -los dos pertenecen al Flavivirus genus y se propagan a través del mosquito Aedes aegypti- hacen posible que Dengvaxia pueda tener cierta eficacia contra el virus del zika, o al menos ayudar a mostrar el camino para llegar a una vacuna similar que pueda funcionar.

Sanofi busca que los ensayos clínicos de Dengvaxia en América Latina se pueda adaptar para incorporar la investigación del zika.

Este compromiso de Sanofi se produjo un día después de que la OMS declaró al virus del zika como una emergencia de salud pública mundial ya que el número de bebés con daños cerebrales que se sospecha tiene relación con el virus se elevó a 4,000 solo en Brasil.

La desventaja es que la industria farmacéutica está, en general, menos preparada para enfrentar al zika hoy que al ébola en 2014.

Durante años se trabajó sobre una posible vacuna contra el ébola, en gran parte financiada por el gobierno de Estados Unidos debido al temor del bioterrorismo. Eso significó que, cuando estalló el ébola en África occidental, tres empresas -Merck, GlaxoSmithKline y Johnson & Johnson-llevaron los productos experimentales hacia los ensayos clínicos en tiempo récord.

Hay mucho menos trabajo preliminar con relación al zika, porque se consideraba una enfermedad poco frecuente y relativamente benigna. Esto hasta el año pasado, cuando empezó a propagarse en lo que la OMS describe como un ritmo “explosivo” en el continente americano y se relacionó con la epidemia de microcefalia.

John Shiver, director de investigación y desarrollo de la unidad de vacunas Sanofi Pasteur dijo que la empresa puede recurrir a sus “invaluables colaboraciones con científi­cos y expertos en salud pública” en estas regiones para acelerar los esfuerzos de investigación y desarrollo. No se dieron detalles sobre cuánto dinero está listo a comprometer. Los científi­cos dijeron que no hay garantía de que la tecnología de Sanofi funcione contra el zika. De hecho, dijeron que la prioridad de investi­gación más urgente es demostrar la presunta relación causal con la microcefalia y comprender la relación entre los dos.