Brasil dice sí al maíz transgénico

La severa sequía y la caída de los inventarios llevó al país a prepararse para abrir sus puertas a los granos de Estados Unidos.
El maíz modificado genéticamente en Estados Unidos se vende a 3.23 dólares el bushel, mientras que en Brasil a 4.37 dólares.
El maíz modificado genéticamente en Estados Unidos se vende a 3.23 dólares el bushel, mientras que en Brasil a 4.37 dólares. (Foto: Shutterstock)

Brasil, que sufre por una severa escasez de maíz, se prepara para abrir la puerta a las importaciones de maíz genéticamente modificado procedentes de Estados Unidos (EU).

El país puede “quedarse sin maíz para 2017”, advirtió la oficina en Brasilia del Departamento de Agricultura de EU (USDA, por sus siglas en inglés) en su último informe sobre la agricultura brasileña.

Los funcionarios del USDA dijeron que el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Abastecimiento de Alimentos de Brasil, se prepara para solicitar la aprobación de las importaciones de maíz transgénico de EU.

El maíz es una importante fuente de ingresos de exportación para Brasil, así como alimento para su ganado nacional. Pero el aumento de los precios que se dio después del desplome de la moneda a principios de este año alentó a que la cosecha se vendiera en el extranjero, mientras que una severa sequía provocó daños en la última. 

CONAB, la agencia de cosechas de Brasil, ahora espera que la cosecha de maíz de 2015-2016 caiga alrededor de 20% a 68,500,000 toneladas.

El precio promedio del maíz en Mato Grosso, que tiene la mayor oferta de maíz, es de alrededor de 4.37 dólares por bushel, que es casi el doble del precio del año pasado en este mismo periodo. Estos precios se comparan con el maíz estadounidense que actualmente se comercializa en el Chicago Board of Trade a 3.23 dólares por bushel.

“No se espera que los precios del maíz brasileño caigan pronto, de hecho, pueden subir aún más”, dijo Michael Cordonnier, presidente de Soybean & Corn Advisor. 

Para apuntalar los sectores de crianza de cerdos y aves de corral del país, Brasil importó alrededor de 550,000 toneladas desde enero, principalmente desde Argentina y Paraguay. 

A principios de este año, durante seis meses, el gobierno brasileño redujo el impuesto sobre las importaciones de maíz de 8% a 0% para los países fuera del Mercosur -el bloque comercial de América del Sur- en un intento por mantener bajos los precios.

De acuerdo con el informe, Blairo Maggi, ministro de agricultura, se comprometió a ayudar a la industria de la ganadería y quiere garantizar el suministro de grano en el país, pero solo para el alimento animal.

El regulador que supervisa los cultivos genéticamente modificados, la Comisión Técnica Nacional de Bioseguridad de Brasil, tiene prevista una reunión el próximo mes. La mayor parte del maíz que se planta en EU es transgénico. Si el organismo aprueba las compras “puede dejar abierta una venta a las importaciones desde EU a partir de septiembre a noviembre”, señaló el informe.

Brasil no se opone a la tecnología de cultivos transgénicos, y es uno de los principales desarrolladores de esta clase de cultivos en el mundo. Es el segundo mayor productor después de EU, y gran parte de sus cultivos de soya, maíz y algodón son genéticamente modificados.

La tecnología de arado y el impulso que recibieron los rendimientos aumentó la productividad. Las exportaciones del grano aumentaron de 1 millón de toneladas en 2005 a 29 millones de toneladas en 2015, de acuerdo con los datos oficiales de Brasil. 

El año pasado, con el impulso de la caída del real brasileño, los agricultores de maíz tuvieron grandes exportaciones, lo que llevó a una fuerte caída en los inventarios.

Las esperanzas de que la safrinha -segunda cosecha del cultivo de maíz que se plantó en febrero- repusiera los inventarios se terminaron después de que el calor extremo golpeó los campos en abril y mayo.