El que esté libre de culpa, que rechace el primer aumento

Aunque ya hay quienes se oponen, a los inversionistas de las grandes compañías aún les cuesta votar en contra del aumento de los altos sueldos de los CEO.
Los accionistas de BP Global se opusieron al aumento de 20% el salario del presidente ejecutivo Bob Dudley.
Los accionistas de BP Global se opusieron al aumento de 20% el salario del presidente ejecutivo Bob Dudley. (Foto: Cortesía)

A los gestores de activos con altos sueldos les cuesta trabajo votar en contra de los acuerdos de grandes pagos para los directores ejecutivos.

Son igual de culpables de lo que acusan, este pensamiento surge frecuentemente cuando se habla de la actitud que toman los inversores sobre la remuneración de los ejecutivos.

De acuerdo con varios grupos sin fines de lucro, y un puñado de gestores de fondos francos, fundamentalmente los accionistas no pueden frenar los pagos excesivos en las empresas más grandes.

Esto se debe a que los que votan sobre las remuneraciones que se otorgan suelen ser gestores de activos, ejecutivos de fondos soberanos y personas ricas que reciben grandes pagos. En esencia, están de acuerdo.

Los ejecutivos de fondos de pensiones, que también representan una buena parte del universo de los accionistas, suelen ganar mucho menos que sus contrapartes en otros lugares de los servicios financieros, pero la remuneración aumenta para los jefes de los programas de jubilación más grandes del mundo.

La preocupación es que esto hace que sea difícil para los directores de la mayoría de las organizaciones de inversión criticar públicamente los sueldos de las empresas en las que invierten, o votar en contra de paquetes de remuneración en las reuniones anuales.

Luke Hildyard, asesor de políticas de gobierno corporativo en Pensions and Lifetime Savings Association, un grupo británico que representa a 1,300 programas de pensiones, dice: “Es un conflicto de interés bastante evidente en el que la cultura de altos sueldos en las grandes empresas establece el tomo de las remuneraciones para los financieros y viceversa”.

“La idea de que los altos ejecutivos son pocos y escasos, y que tienes que pagarles sumas astronómicas de dinero para poder superar a tus rivales y lograr tener el mejor talento es debatible, pero es una idea que se adecúa a las grandes empresas y, por tanto, apoyan”.

Un informe que publicó en febrero As You Sow, un grupo estadounidense sin fines de lucro, reforzó la opinión de que los inversores no quieren tomar una postura dura sobre el pago a los ejecutivos.

El organismo con sede en California encontró que muchas organizaciones de inversión “autorizan de forma rutinaria las prácticas de las remuneraciones a los administradores, lo que permite que los máximos infractores continúen otorgando pagos excesivos a la alta dirección y no cumplan con su servicio fiduciario”.

As You Sow resaltó a BlackRock, el gestor de activos más grande del mundo, y Vanguard, el segundo más grande, como dos de las empresas de fondos con más probabilidad de aprobar “compensaciones excesivas para los CEOs”, de manera rutinaria.

“Los 100 directores ejecutivos con más remuneraciones excesivas merecen más escrutinio del que reciben actualmente de los fondos de inversión y de pensiones”, dice Rosanna Landis Weaver, experta de pago corporativo de As You Sow.

Proxy Insight, una compañía que le da seguimiento a los hábitos de voto de los grandes inversores, encontró de manera similar que cuatro de las 10 compañías de fondos más grandes del mundo votaron a favor de los informes de pagos de las empresa británicas y estadounidenses en al menos 95% de las ocasiones de julio de 2014 a junio de 2015.

Las cuatro compañías de inversión que suelen apoyar las propuestas de pagos a menudo son Vanguard, Northern Trust Asset Management, Wellington Management y Fidelity Investments.

TIAA, el proveedor de jubilación con sede en Nueva York que supervisa activos por 900,000 millones de dólares (mdd), respaldó 100% de las veces los informes de remuneraciones, de acuerdo con los datos de Proxy Insight que compartió exclusivamente con FT.

Por el contrario, muchos grandes inversores, normalmente fondos de pensiones, toman un enfoque mucho más agresivo para votar sobre los sueldos de los ejecutivos.

Entre estos se encuentra PGG, el fondo de pensiones holandés, que rechazó casi la mitad de los informes de pago de las empresas britá- nicas en 2014-15; Aviva Investors, que sólo aprobó 56% de los informes de pagos de las compañías durante ese periodo; y Fidelity International, el gestor mundial de activos que respaldó 65% de las propuestas de pago corporativo. En EU, PGGM y su contraparte holandesa de fondos de pensiones APG votaron en contra más de tres cuartas partes de las veces en los informes de pagos de las compañías.

Los gestores de activos que apoyan frecuentemente las propuestas de pagos sostienen que toman en serio el enfoque de gobierno corporativo y que los posibles conflictos de interés -como las altas remuneraciones en la industria de inversión- no afectan sus decisiones de voto.

Vanguard, que supervisa 3,200 mdd en activos, explica: “La compensación a los ejecutivos es una consideración entre muchas que tomamos en cuenta en nuestra forma de voto y compromiso con las empresas. Nuestros votos solo cuentan una parte de la historia, y a menudo podemos lograr más avances por medio de una comunicación matizada con la empresa y su consejo que a través de una votación binaria por representación”.

“Debatimos los elementos de compensación con muchas otras empresas donde podemos tener preocupaciones y pero no llega al nivel de un voto en ‘contra’. No subestimemos la respuesta de las empresas a estos debates con el tiempo”.

BlackRock tiene argumentos similares, agrega que en 2015 votó en contra de 16% de las propuestas de administración sobre las compensaciones a nivel mundial.

El fondo de 4,600 mdd con sede en Nueva York dice: “Cuando se identifican problemas de gobernanza en las compañías, encontramos que participar con la alta dirección es la forma más efectiva para catalizar el cambio. Si determinamos que el problema no se puede solucionar a través de involucrarnos, votamos en contra de propuestas específicas”.

Dan Mannix, director ejecutivo de RWC, el fondo con sede en el Reino Unido, dice que los activistas que quieren que los gestores de activos tengan una ofensiva más agresiva contra las remuneraciones de los ejecutivos a menudo no ven el hecho de que es difícil encontrar talento, y frecuentemente vale la pena pagar por eso.

“Si solamente te fijas en el número, no ves el contexto de escasez de la capacidad de la persona, y la cantidad de tiempo y conocimiento que tienen dentro de la organización”, dice.

Otros gestores de activos destacan el hecho de que muchas de las compañías británicas más grandes que cotizan en bolsa recientemente fueron las más afectadas por las rebeliones de accionistas sobre los sueldos. Esto sugiere que los inversores no son tan apáticos como afirman los críticos.

El mes pasado, el grupo de ingeniería Weir, la farmacéutica Shire y la empresa de materiales de construcción, CRH sufrieron de fuertes revueltas de los accionistas en sus reuniones anuales en lo que fue el día más dramático de protestas contra las remuneraciones para los directores ejecutivos en cuatro años.

Los accionistas de BP reaccionaron con ira contra la decisión de la compañía de aumentar 20% el pago de Bob Dudley, el presidente ejecutivo, después de que la compañía registró su peor pérdida el año pasado. Más de la mitad de los accionistas rechazaron el informe de pago del grupo petrolero el año pasado.

Sacha Sadan, director de gobierno corporativo en Legal & General Investment Management, la mayor empresa de inversión del Reino Unido, espera que se presenten más protestas. “Las compañías intentan lograr los pagos (excesivos) a los ejecutivos al decirme que son únicas, deben ser 50 compañías “únicas” las que se acercan a mí en la temporada de reuniones anuales”, dice. “Debe haber una ligera revisión de sentido común”. Sadan agrega que es poco probable que en el futuro las protestas de los accionistas sobre las remuneraciones se limiten a las empresas británicas. “Actualmente es más que una reacción política y social en contra (de los altos sueldos)”.

Hildyard, quien anteriormente trabajó en High Pay Centre, un grupo de expertos que cabildea en contra de la remuneración excesiva, dice que las rebeliones en BP y otras grandes compañías británicas son “alentadoras”. Pero no está tan convencido de que sea probable que esta primavera de accionistas contra los sueldos tenga un impacto significativo a largo plazo con respecto al nivel de remuneración para los ejecutivos, o que gane fuerza en el extranjero. “No se es del interés de los gestores de activos llamar la atención en el tema, o responsabilizar de una manera demasiado estricta a los líderes empresariales”, dice.