Los acuerdos comerciales dividen al Partido Demócrata

Mientras que para algunos congresistas demócratas los tratados comerciales como el Trans-Pacífico, son grandes oportunidades, otros los ven como amenazas para los trabajadores estadounidenses.
El debate es el mismo que sostuvieron los demócratas sobre el TLCAN y repitieron durante años, mientras los empleos de manufactura se trasladan al extranjero.
El debate es el mismo que sostuvieron los demócratas sobre el TLCAN y repitieron durante años, mientras los empleos de manufactura se trasladan al extranjero. (Joseph Sohm /Shutterstock)

Estados Unidos

Al mirar hacia fuera del pedazo de Texas que representa -que comprende el área que va desde San Antonio hasta Laredo y la frontera con México- Henry Cuellar no tiene duda de en dónde se encuentra la oportunidad económica.

“El mundo está cada vez más interconectado y 95% de la economía mundial se realiza fuera de nuestras fronteras”, dice el congresista. Y para la economía de Estados Unidos -y de Texas-, eso significa que el comercio se vuelve cada vez más importante, y que apoyar un enorme acuerdo comercial en la Cuenca del Pacífico, el Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP, por sus siglas en inglés), que el gobierno de Obama dice esta cerca de cerrar, es algo que no tienes “que pensar”.

Lo que hace inusual la opinión de Cuellar es que es un miembro del partido demócrata del Congreso, que se prepara para ofrecer su apoyo para un acuerdo al que la gran mayoría de los representantes de su par tido en Washington, se preparan para votar en contra.

El Partido Demócrata de EU tiene una difícil relación con el comercio y con los acuerdos comerciales por décadas. Pero Cuellar y sus compañeros demócratas ahora participan en la mayor pelea interna en el tema desde la lucha de Bill Clinton, en 1993, para lograr el apoyo de su partido al Tratado de Libre Comercio de América del Norte con Canadá y México.

Es una lucha que enfrenta a figuras dentro del partido, como el presidente Barack Obama y Elizabeth Warren, la líder de facto de la izquierda demócrata. También se filtra a la campaña presidencial de Hillary Clinton, a quienes sus críticos presionan para que toma una posición firme contra el TPP, al que ella, como secretaria de Estado, alguna vez llamó el “patrón de oro” de los acuerdos comerciales.

El debate es en muchos sentidos el mismo que sostuvieron los demócratas sobre el TLCAN y repitieron durante años desde que los empleos de manufactura se trasladaron al extranjero.

“Esta no es una nueva división en el Partido Demócrata. Por supuesto, lo que es nuevo es la experiencia de los salarios y el estancamiento del ingreso durante los últimos 15 años”, dice William Galston, ex asesor político de Bill Clinton.

Con el apoyo de la mayoría republicana en las dos cámaras del Congreso y un par de docenas de demócratas como Cuellar, los funcionarios del gobierno y grupos empresariales confían en que el presidente está a punto de ganar al menos la primera batalla.

Richard Trumka, presidente de la AFLCIO, el sindicato más grande de EU, argumenta que equivale a una lucha existencial para el Partido Demócrata, que desde hace mucho tiempo se enorgullece de ser el defensor de los trabajadores estadounidenses. “Si el presidente tiene éxito en empujar esto con un puñado de demócratas y un montón de Republicanos, al final, el Partido Demócrata será un partido de minoría durante una década”, dice Trumka.

El presidente y sus partidarios compiten para que el TPP abra nuevos mercados para los exportadores estadounidenses y por lo tanto haya creación de empleos en casa. También, dicen, se trata de reforzar las alianzas con Japón y otras economías del Pacífico que compiten con China para establecer las futuras reglas de la economía mundial.

“Cuando la gente dice que este acuerdo comercial es malo para las familias trabajadoras, no saben de lo que hablan”, dijo Obama ante un grupo de partidarios el jueves. “Lo tomo de manera personal. Toda mi presidencia se trató de ayudar a las familias trabajadoras. La Cámara de Comercio no me eligió dos veces, fueron los trabajadores”.

Galston atribuye ese cambio de opinión sobre los acuerdos comerciales en parte a la naturaleza de la evolución de los partidarios demócratas. Los obreros de su base tradicional en muchos aspectos los sustituyeron trabajadores con más educación y conocimientos de tecnología que probablemente se beneficien más con la globalización, dice.

Pero el debate todavía es muy crudo para el partido. “Nunca he visto un tema con esa hipérbole, medias verdades, demagogia, (o) absolutismo”, dice Mike Quigley, congresista demócrata por Chicago.

Ron Kind, el congresista de Wisconsin que lidera a más de 50 “nuevos demócratas” a favor de los acuerdos comerciales en la Cámara de Representantes, dice que, ya sea que el voto conceda una autoridad de fast track (vía rápida) o el TPP, sólo espera que haya los suficientes demócratas que se necesitan para apoyar públicamente el proyecto de ley. “Hay mucho apoyo. Pero seamos realistas, también hay mucha presión política”, finaliza.