La histórica licitación petrolera

Los funcionarios mexicanos admitieron que la licitación para abrir el sector petrolero a los inversionistas privados por primera vez en 80 años quedó por debajo de las expectativas
La respuesta de las autoridades ante el poco interés de las grandes petroleras, es que los activos en aguas profundas en el Golfo de México, que se licitarán el próximo año, son los que se ven como el gran premio.
La respuesta de las autoridades ante el poco interés de las grandes petroleras, es que los activos en aguas profundas en el Golfo de México, que se licitarán el próximo año, son los que se ven como el gran premio. (Foto: Mónica González)

Ciudad de México

A pesar de las esperanzas del gobierno de atraer a una gran variedad de empresas y sustraer cerca de 18 mil millones de dólares en inversión si se adjudicaban todos los bloques el miércoles, el mismo consorcio que se conforma por el grupo mexicano Sierra Oil & Gas - Talos Energy de EU y Premier Oil del Reino Unido- se quedaron con los dos bloques.

De manera optimista, el gobierno tenía esperanzas de otorgar 30% de los bloques y se mantuvo tuiteando su objetivo incluso cuando estaba fuera de su alcance.

“¿Qué salió mal?” preguntó Juan Carlos Zepeda, director de la Comisión Nacional de Hidrocarburos, que está a cargo del proceso de licitación. “Tendremos que reflexionar sobre esto”.

A pesar de que una serie de importantes petroleras, incluyendo ExxonMobil, Chevron, Total y BG, precalificaron para participar en la subasta, solo la noruega Statoil estaba entre los grandes nombres que se presentaron a la licitación, y se le adelantaron en el único bloque en el cual realizó una oferta.

Lourdes Melgar, la subsecretaria de hidrocarburos, dijo que no estaba sorprendida y que espera que las grandes petroleras hayan observado de cerca el proceso de licitación mientras mantienen seca su pólvora para futuras licitaciones.

Los activos en aguas profundas en el Golfo de México se ven como el gran premio y se espera que se subasten a principios del próximo año.

Los ejecutivos dijeron que el gobierno perdió una oportunidad al establecer demasiado alto el límite mínimo de oferta. “Pudieron otorgar cinco o seis”, dijo a Financial Times Iván Sandrea, presidente ejecutivo de Sierra. “No es que fueran codiciosos...esto es parte del proceso de aprendizaje”.

Miguel Messmacher, subsecretario de ingresos, comentó que era “muy pronto” para decir si los estrictos requisitos de garantías corporativas ahuyentaron a los inversionistas o si debe haber algunos cambios en los requisitos mínimos por bloque, que en cuatro casos resultaron ser más altos que las únicas ofertas que se presentaron. Es probable que haya una revisión completa.

Para tranquilizar a los escépticos que temían que las joyas de la corona de México se iban a vender demasiado baratas a los inversionistas internacionales, Zepeda hizo hincapié que las ofertas ganadoras serían altamente lucrativas para el Estado.

Entre el porcentaje de utilidades de operación antes de impuestos comprometidas en la subasta, una regalía, el Impuesto Sobre la Renta y otros cargos, el gobierno se llevará al menos 74% de uno de los bloques que se otorgaron y 83% del otro.

Un asesor de la Secretaría de Hacienda dijo que la oferta más baja que se hizo -de ONGC Videsh de la India- habría producido un ingreso fiscal general de cerca de 50 por ciento “y psicológicamente, querían que fuera por encima de 50%”.

Si los precios de producción resultaran ser extraordinariamente altos, la participación del gobierno aumentaría en consecuencia, a 86 por ciento y 88 por ciento respectivamente, agregó Zepeda.

El gobierno apuesta por que la reforma energética le dé un impulso a la decaída producción de petróleo y a su mediocre economía.  Zepeda dijo que el objetivo no era adjudicar los 14 bloques de exploración en aguas someras del Golfo de México a cualquier precio.

Tres ofertas -dos de un consorcio que se compone de Murphy Worldwide Inc de Estados Unidos y Petronas Carigali International de Malasia, y otro de ONGC Videsh-, estuvieron a nada del límite mínimo que fijó el gobierno, por lo que es un caso triste de lo que podría haber sido.

Pero como Duncan Wood, director de Instituto México del Wilson Center, señaló, los funcionarios hicieron hincapié en un principio que los únicas ofertas que probablemente sentirían el impacto por la caída del precio eran los de prospectos de esquisto, no los de aguas someras baratas para desarrollar. “Creo que eso se tiene que ver como una excusa”, dijo. “Los bloques que ofrecieron simplemente no fueron atractivos”.

El consorcio ganador señaló que los fondos de capital privado tienen un enorme papel que desempeñar en México: tanto Sierra como Talos cuentan con el respaldo de Riverstone, les dieron dinero para gastar y la artillería para hacer las ofertas.

Algunas compañías que preclasificaron para participar, como Lukoil de Rusia, se retiraron del proceso porque pensaron que los activos no eran atractivos. Otros se frenaron por las estrictas garantías corporativas que requería el gobierno. Algunos consideraron que los bloques eran demasiado pequeños. Sólo un bloque tuvo una fuerte competencia, donde se presentaron cinco ofertas.

Pero el gobierno dijo que mantenía en su calendario de licitaciones y que espera que a la siguiente subasta de reservas ya descubiertas en aguas someras, el 30 de septiembre, le vaya mejor

Pablo Medina, analista de la consultora Wood Mackenzie, señaló que el gobierno se mostró dispuesto a escuchar a la industria. Dos veces suavizó los términos de las licitaciones antes de la subasta del miércoles. “Esto estuvo muy cerca de ser un éxito”, dijo.