La nube está llena de gente

Trabajadores conectados por el internet, sin prestaciones y que cobran por proyecto realizado parece ser el nuevo modelo de trabajo que imperará en el mundo
Empresas contratan por proyecto a personas sin saber su ubicación, su género, su raza o su nivel educativo.
Empresas contratan por proyecto a personas sin saber su ubicación, su género, su raza o su nivel educativo. (Foto: Shutterstock)

Ubicado en su “guarida”, una habitación llena de cajas de cartón y señuelos de pesca en su casa en Rhode Island, Set Sar gana dinero al permitir que una compañía dé seguimiento a los más pequeños movimientos de sus ojos a través de la webcam en su computadora.

A unos 16 mil kilómetros de distancia, Adi Nagara está en su habitación con aire acondicionado en Yakarta, e investiga una industria de Indonesia para una firma de consultoría. A pesar de que realizan diferentes tareas por sumas de dinero distintas en diferentes partes del mundo, los dos hombres están conectados. Los dos son miembros de la “nube humana”.

Las empresas empiezan a ver la nube humana como una nueva forma de trabajo. Los empleos administrativos se dividen en cientos de proyectos o tareas discretas, después se dispersan en una “nube” virtual de trabajadores que pueden estar en cualquier lugar del mundo, siempre y cuando tengan una conexión a internet.

Algunas de estas tareas son tan sencillas como observar los números telefónicos en la red, escribir datos en una hoja de cálculo o ver un video mientras una webcam monitorea los movimientos de los ojos. Otros son tan complejos como escribir un pedazo de código o completar un proyecto de consultoría a corto plazo.

El factor que los une es que estos no son puestos de trabajo, sino tareas o proyectos que se realizan a distancia y bajo demanda por personas que no son empleadas, sino que son trabajadores independientes. Gran parte de esto es, en efecto, un trabajo de oficina a destajo. El año pasado las empresas gastaron entre 2 mil 800 millones de dólares (mdd) y 3 mil 700 mdd en pagos a trabajadores y plataformas en línea que actúan como intermediarios en la nube humana, de acuerdo con un informe de Staffing Industry Analysts.

La nube humana promete eliminar la escasez de personal calificado, reducir los puntos negros del desempleo y crear una meritocracia global donde a los trabajadores se les recompense por su producción, sin importar su ubicación, educación, género o raza. “Lo que vemos es gente que se apropia de los medios de producción, porque solo necesitas una computadora, tu cerebro y una conexión wifi para trabajar”, dice Denis Pennel, director general de CIETT, organización internacional de cabildeo para agencias privadas de empleo.

Los críticos hablan de operativos ciegos en líneas de producción. En la nube humana ven salvajes talleres virtuales sin regulación, que derriba el trabajo del sector, lo que hace que la gente compita en una carrera hacia el fondo. “Hace que la famosa división del trabajo de Adam Smith se vea modesta”, dice Guy Standing, académico y autor de varios libros sobre el “precariado”, y el crecimiento del trabajo inseguro.

Ya sea que la nube humana sea una utopía o una distopía, depende, al menos en parte, de dónde exactamente te encuentras en la jerarquía. Sar está casi al fondo, como admite inmediatamente. “Solo recibimos migajas en cuanto a lo que nos pagan por ello”, dice el hombre de 29 años de Providence, capital del estado más pequeño de Estados Unidos.

Se unió a la nube humana a través de Mechanical Turk de Amazon, un sitio donde a los “solicitantes” se les paga con “turkers” para hacer sencillas microtareas que los humanos todavía pueden hacer mejor que las computadoras.

No todo el trabajo que se ofrece es tan futurista. Los centros de llamadas de la nube ensamblan ejércitos de “agentes independientes” que trabajan desde casa, pagan sus propios teléfonos e internet, y solo se les paga cuando reciben una llamada.

Más arriba en la jerarquía se encuentran plataformas como Upwork, Freelancer y People per Hour, que presentan tareas que requieren más capacitación como los textos publicitarios, la informática y diseño. Upwork se formó en 2014 con la fusión de dos grandes plataformas, ahora es un gigante de la nube humana, procesó cerca de mil mdd en pagos de empresas a trabajadores el año pasado, de los cuales se quedó con 10%.

Algunos de estos sitios invitan a los trabajadores a “pujar” por las tareas que se ofrecen a que especifiquen la velocidad y el precio fijo en el que pueden hacer el trabajo. Otros ofrecen pagos por hora. En la mayoría de los casos, los empleadores y los trabajadores se dan una calificación con estrellas después de que terminan una tarea. La reputación es importante.

People per Hour creó un sitio hermano, SuperTasker, que utiliza grupos más pequeños de trabajadores preseleccionados para hacer tareas fijas en un periodo fijo, a un precio fijo: un blog de 400 palabras que se entregue en tres horas cuesta 45 dólares.

Sin embargo, en la cima de la jerarquía de la nube humana, la “estandarización” es una mala palabra. “No es una materia prima, los clientes no eligen el precio”, dice Daniel Callaghan, director ejecutivo de MBA & Company con sede en el Reino Unido. Su plataforma, al igual que su rival estadounidense HourlyNerd, relaciona empresas con “consultores sobre demanda”. Otros sitios especializados incluyen a Topcoder para programadores de informática y Upcounsel para abogados. Los consultores de la plataforma de MBA cobran entre 250 y 4 mil 800 libras al día, después MBA suma su tarifa de 20%.

Si bien muchos trabajadores de estos sitios especializados son jóvenes y huyen de las garras corporativas o aumentan sus ingresos, otros capitalizan el valor de su conocimiento de toda una vida. La NASA una vez publicó un reto para encontrar un algoritmo que pudiera predecir los destellos solares: el ganador –a quien la NASA le pagó 20 mil dólares- fue un ingeniero de radiofrecuencia retirado.

No es difícil ver la promesa de la nube humana para las empresas, que se quejan de la escasez de talento y la falta de trabajadores calificados. Callaghan dice que la nube hará que esos problemas desaparezcan. “Puedes tener a quien quieras, cuando quieras, exactamente como quieras”, dice. “Y ya que no son empleados no tienes que lidiar con las molestias del empleo y las regulaciones”.

Eso es particularmente útil para las startups de rápido crecimiento. Dom Bracher, de 22 años, fundador de Tapdaq, la compañía de mercadotecnia móvil con sede en el Reino Unido, utiliza desarrolladores y diseñadores en Escandinavia y Europa central.

Susan Lund, socia del Instituto Global McKinsey, dice que la nube humana puede mejorar la movilidad social, ya que le permite a la gente acumular evidencia sólida de sus capacidades sin importar las calificaciones formales de su currículum.

Otra consecuencia es que más personas pueden trabajar desde sus hogares o en lugares donde las oportunidades son escasas. Por otro lado, los trabajadores en lugares donde el costo de vida es menor pueden reducir los precios de sus colegas en países más caros.

Gran parte del trabajo de informatica y centros de llamados se puede subcontratar a países como la India, pero el profesor Standing cree que la siguiente ola de “offshoring silencioso” será más devastadora para los salarios y las condiciones en el mundo desarrollado.

Es difícil probar esta hipótesis, pues las plataformas de la nube humana no cotizan en bolsa y solo revelan datos de forma selectiva. Sin embargo, gran parte del trabajo, al parecer, se realiza en países de bajo costo con trabajadores capacitados: los mayores mercados de Upwork después de EU por ganancias de trabajadores son la India, Filipinas, Ucrania y Pakistán.

Las plataformas de la nube humana clasifican a sus trabajadores como autoempleados, lo que las libera de la obligación de pagar salarios mínimos, impuestos de empleador y prestaciones como pagos por enfermedad.

Pero los abogados y trabajadores los desafían: el año pasado una plataforma en la nube de nombre Crowdflower ofreció más de 500 mil dólares para llegar a un acuerdo con una demanda colectiva de trabajadores que dijeron que eran “empleados” y les debían el salario mínimo. Los sistemas jurídicos de la mayoría de los países luchan por mantenerse al día con estas formas de trabajo.

Jonas Prising, presidente ejecutivo de ManPowerGroup, una agencia de empleo, predice que pronto los políticos van a imponer más regulaciones a las nuevas plataformas. “¿Quién se ocupa de estos individuos? ¿Quién les ofrece seguridad en términos de impuestos y seguridad social? Quién hace el trabajo no es conocido, el que paga el impuesto no es conocido, la edad de la gente que hace el trabajo no es conocida”, dice.

A pesar de todo esto, puede ser algo falso comparar el trabajo “inseguro” en la nube humana con los empleos tradicionales “seguros”, sobre todo, en el fondo de la escala económica.

Sar tiene un empleo en un almacén. Una agencia lo emplea en condiciones de independencia, lo que significa que pueden despedirlo al instante y no es elegible para muchas prestaciones. En el almacén utiliza un audífono llamado “la unidad Jennifer”, un robot en su oído que le dice qué hacer, el cual además monitorea su desempeño y su inactividad.

La nube humana puede no pagar mucho, ser monótona, pero le da la sensación de control. “Siempre trabajé para alguien más. Te tratan como un número”, dice. Pero este trabajo es diferente. “Puedo parar cuando quiera. Tomar un descanso o comer”, dice. “La idea de ser mi propio jefe es lo que me atrajo”.