Sepp Blatter: “Soy un hombre muy generoso”

El presidente suspendido de la FIFA da su versión sobre la manipulación de la votación para la Copa del Mundo y el escándalo de sobornos.
“Mi reputación se estropeó. Pero no dañarán mi legado”.
“Mi reputación se estropeó. Pero no dañarán mi legado”. (Foto: Shutterstock)

A Sepp Blatter le gusta empezar el día a las 6 de la mañana. No desayuna, pero toma una taza de café y baila un poco para mantenerse en forma. “El ritmo, el ritmo de la vida es muy importante. También en el futbol, en todos lados”, dice.

El 27 de mayo, 15 minutos después de que despertó, una llamada interrumpió su rutina.  La policía suiza, actuando por una solicitud de extradición del Departamento de Justicia de EU, lanzó una redada en el hotel Baur-au.Lac de Zurich y arrestó a siete altos funcionarios de la FIFA bajo la sospecha de que entre todos ellos aceptaron más de 100 millones de dólares (mdd) en sobornos.

“Me sentí como un boxeador que llegó al round 12 y dijo ‘voy a ganar’. Pero después: ¡BONG!”, dice Blatter, de 79 años, imitando un golpe de knockout.

Los fiscales suizos empezaron a investigar a Blatter y, el 8 de octubre, lo suspendieron de todas las actividades relacionadas con el futbol y lo desalojaron de la FIFA. Si bien puedes sacar físicamente a Blatter de la FIFA, separar al hombre de la organización que construyó a su imagen durante 40 años, es todo un desafío.

Nos reunimos en el restaurante Sonnenberg, que se describe como el “Club FIFA” que funciona “bajo el patrocinio de Joseph S. Blatter” y es un lugar “donde los aficionados al futbol del mundo de los negocios, política y deportes de Suiza se reúnen con sus invitados para almuerzos de negocios, cenas exquisitas y establecer contactos”. Llego temprano, pero Blatter ya espera, habla con el chef, cuya chamarra está bordada con el logotipo de la FIFA.

Comenzamos con el momento en que los problemas de la FIFA empezaron. “Se relaciona con la ahora famosa fecha: 2 de diciembre de 2010”, refiriéndose al día en que sacó del sobre el nombre de Qatar como sede de la Copa del Mundo de Futbol de 2022.

Entonces Blatter suelta la bomba: intentó manipular la votación, pero a favor de Estados Unidos, no de Qatar. Hubo un “pacto entre caballeros”, me dice, entre los líderes de la FIFA de que los torneos de 2018 y 2022 se darían “a dos superpotencias”, Rusia y EU: “todo fue tras bambalinas. Se arregló diplomáticamente”.

Si su ingeniería electoral hubiera tenido éxito, todavía estaría al mando, dice. “¡Estaría (de vacaciones) en una isla!” Pero de último minuto, el acuerdo se cayó, gracias a la “interferencia del gobierno de Sarkozy”, que Blatter afirma alentó a Michel Platini a que votara por Qatar. “Apenas una semana antes de la elección recibí una llamada telefónica de Platini y me dijo, ‘ya no estoy en el panorama porque el jefe de Estado me dijo que debo considerar... la situación de Francia’. Y me dijo que esto afectaría más de un voto porque tenía un grupo de votantes”.

Un mes después de que el comité ejecutivo de 22 personas de la FIFA votó 14 a 8 en una votación secreta a favor de Qatar, el Estado árabe anunció que empezó a realizar las pruebas del avión de combate francés Dassault Rafale para compararlo con un avión rival para actualizar la flota.

Platini todavía compite por la presidencia de la FIFA, pero su campaña se descarriló después de su suspensión, al mismo tiempo que Blatter, después de que se dio a conocer un pago de la FIFA de 2 millones de francos suizos que se depositó en su cuenta bancaria en 2011. “No necesitas tener un contrato por escrito... de acuerdo con las leyes suizas”, dice Blatter, y agrega que incluso no se necesitan testigos. “Los contratos con un apretón de manos son válidos. El sistema anglosajón no es el mismo que el sistema de Europa central”.

Está en lo correcto, las leyes suizas prevén contratos orales, pero le recuerdo que esta no es la forma en que se comportan las grandes empresas. “Pero somos un club”, responde. Cuando señalo que el pago no se contabilizó, detiene la conversación.

“Tenemos principios en nuestra familia. El primero es tomar el dinero cuando lo ganaste. El segundo, no dar dinero a nadie para ganar ventajas. Y el tercero es, si debes dinero, paga tus deudas. Estos son los principios que sigo desde (que tenía) 12 años”, dice. “Por eso afirmo que mi conciencia, en cuanto a lo que se refiere a dinero, está tranquila y limpia”.

Después de una pausa, esboza lo que cree que fueron sus dos principales logros en la FIFA: el proyecto Gol, que envía millones de dólares a los países más pobres del mundo y afirma que construyó más de 700 instalaciones para practicar futbol desde 1998, y la decisión de rotar la Copa del Mundo en todos los continentes, especialmente cuando la llevó a África en 2010.

Desde su punto de vista, creó un círculo virtuoso, la FIFA ayuda a niños en países en desarrollo para que jueguen futbol al construirles canchas y entonces se beneficia cuando van a casa y ven grandes partidos en la televisión. Su trabajo, insiste, no se puede deshacer: “Mi reputación se estropeó, porque me señalaron como responsable de todo. Pero no dañarán mi legado”.

Cuando le pregunto sobre el caso ISL, en donde se reveló en 2008 que una agencia de deportes que fundó Horst Dassler de Adidas pagó 138 millones de francos suizos en sobornos para altos funcionarios de la FIFA, Blatter se niega a hablar de eso.

“¿Arrepentirme? Yo no me arrepiento. De lo único que me arrepiento es que en mi vida en el futbol soy un hombre muy generoso y creo que la gente es buena, entonces me doy cuenta que la mayor parte del tiempo la gente me engañó. Confías en alguien y ves que toda la confianza solo fue para obtener una ventaja. No me pasó una vez, me pasó más de una vez. Tengo que cargar con eso”.

Estos días, le quedan menos aliados. Dice que cuenta con una mano el número de amigos a los que llamaría para pedir ayuda cuando decida salir después de años de estar en la cima del futbol. Admite que se destruyó su reputación. Pero no puede parar. Sigue orgulloso de su obra.