Sean Penn: “No cuesta pensar en mí como un liberal hablador y burgués”

Tras el estreno de su largometraje y la polémica entrevista con Joaquín “El Chapo” Guzmán, el actor y director habla de Hollywood, Kate del Castillo y Donald Trump.
"Ahora ya hay más conversación sobre la guerra contra las drogas”.
"Ahora ya hay más conversación sobre la guerra contra las drogas”. (Foto: Shutterstock)

Sean Penn no quiere que nos reunamos en Chez Jay, el restaurante que sugerí, una cantina en Santa Mónica que vende filetes, cerveza y bourbon. Habría sido perfecto, o eso es lo que pensaba, para un exagitador de Hollywood, ganador de dos Oscar, trabajador social en desastres y, recientemente, entrevistador de un capo mexicano del narcotráfico.

“Le debo a todos los corredores de apuestas que hay en ese lugar”, dice en un correo electró- nico. “Lo que significa que no podemos ir allí y nos dejen tranquilos”. Propone el Oceana, un hotel en Ocean Avenue, con vista a la playa. Es, dice, “aburrido, privado y perfecto”.

Nos reunimos porque Penn, de 55 años, acaba de terminar de dirigir su quinta película, The Last Face (La última cara), que se estrenó en el Festival de Cine de Cannes. Tuvo un año ajetreado. Durante la posproducción llegó a los titulares de todo el mundo que se reunió en secreto con Joaquín “El Chapo” Guzmán.

Mientras Penn apaga su cigarrillo en una taza de café medio llena que sirve como cenicero durante las siguientes dos horas, no para de hablar de The Last Face y la influencia de sus propias experiencias de vivir en Haití durante los meses posteriores al terremoto, hace seis años. Le digo que el mundo de los trabajadores humanitarios y los campos de refugiados parece algo difícil de vender y se desata una larga crítica sobre cómo Hollywood cambió para empeorar.

Resume el asunto de esta manera: la industria tiene “más interés en vender películas que en hacerlas”. Argumenta que el gran cine no tiene la necesidad de venderse. “Los estudios cinematográficos empezaron como visionarios que adoraban las películas”, dice mientras le da una fumada a su cigarrillo. Pero con el tiempo “los amantes del cine ya no eran los que dirigían los estudios”. Ahora, Hollywood se convirtió en un “fraude omnipresente” que solo se interesa en historias “cortadas con el mismo patrón”.

Sugiere que The Last Face desafía las categorías, lo que significa que es vital la recepción que tenga en Cannes, donde compite por la Palma de Oro.

Me pregunto cómo se siente acerca de su artículo para la revista Rolling Stone y la polémica visita a Guzmán. En el periodo inmediato, al arresto del fugitivo y la publicación de la historia, Penn se presentó en 60 Minutos de CBS, donde dijo que pensaba que el artículo había fracasado. Su intención era “comenzar una conversación” acerca de la guerra contra las drogas, pero en lugar de diálogo, la mayoría de los comentarios sobre el artículo fueron críticas por la publicidad que le dio a un asesino violento.

¿Le sorprendieron las críticas? “No tenía razones para preocuparme por el estado de los medios de habla inglesa desde hace mucho tiempo. Pero esta vez llegó al máximo”. Muchas personas que lo leyeron no comprendieron el sentido o se perdieron partes esenciales, como el hecho de que en realidad nunca entrevistó a Guzmán directamente. En este momento ya no cree que la historia haya sido un fracaso. “Cuando dije que fracasó, resultó que no fue así. No cabe duda de que ahora hay más apertura sobre la guerra contra las drogas”. ¿Y está seguro de que se debe a la historia? “No puedo demostrarlo. Pero me di cuenta de que hay más debate”.

Nuestra comida llega y le pregunto sobre Kate del Castillo, a quien contactaron los representantes del capo y acompañó a Penn a México. Recientemente afirmó en la revista New Yorker que le tomó por sorpresa que escribía un artículo para Rolling Stone, y le dijo a la revista que pensaba que Penn estaba interesado en reunirse con Guzmán para hablar sobre un proyecto cinematográfico.

Penn debate esto. “Nadie estaba más emocionado por ver que saliera el artículo que la misma Kate. Ella tenía sus propios intereses relacionados con eso”. La reunión con Guzmán y el posterior artículo en Rolling Stone fue la última incursión de Penn en el mundo del activismo político liberal que abrazó junto con su carrera de cine. Hace unos años fue a Cuba para entrevistar a Raúl Castro, y también visitó Venezuela, donde entabló amistad con Hugo Chávez. Sus opiniones sobre América Latina y la política exterior de EU lo convirtieron en un pararrayos de la derecha. “No cuesta mucho pensar en mí como un liberal hablador y burgués”, dice. “Tenemos una etiqueta para cada pinche cosa y, ¿hay alguno de nosotros del que piensen bien? Siempre he dicho (cuando me critican) que a las mejores personas les pasan las peores cosas”.

Le pregunto qué opina de Trump, hace una pausa, “no importa lo que diga Trump porque todo lo que hace es vender. Es populismo masturbatorio. Realmente es la oportunidad de un hombre para tener un grupo que celebre su narcisismo”. Le gusta Bernie Sanders, pero dijo que va a votar por Hillary Clinton.

Es hora de irse. Tiene planes de ir a correr después de que se fumó una buena cantidad de cigarros. Le digo que no es muy prudente, pero insiste en que puede correr 16 kilómetros siempre y cuando no intente hacerlo en sprint. Trata de no morir, le digo, y estrechamos las manos, “por supuesto”, responde.